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El equipo merengue dio una mala imagen ante su afición

El Real Madrid pierde la Supercopa ante el Sevilla (3-5)

El Real Madrid pierde la Supercopa ante el Sevilla (3-5)

domingo 19 de agosto de 2007, 00:00h
El Real Madrid perdió este domingo ante el Sevilla en el estadio Santiago Bernabéu por un resultado de 3 goles a 5. Los madridistas fueron incapaces de remontar la eliminatoria de la Supercopa ante los andaluces, que acudieron a la capital con un gol de renta del partido de ida. El equipo de Schuster dejó escapar así el primer título de la temporada.
Los males del Real Madrid y de su técnico fueron tantos que el Sevilla jugó plácidamente. Sobre todo desde que Renato abriera el marcador. Los recursos en el equipo blanco son limitados máxime cuando Guti, su mejor jugador con diferencia, observa los partidos desde el banquillo.

Tan sólo trazos de orgullo de un equipo desorientado mantuvieron al conjunto de Chamartín de pie en el partido. Eso y un golazo del debutante Drenthe, con un gran disparo desde media distancia. Pero el Sevilla no se inquietó porque tiene mayor peso futbolístico.

En el ecuador de la primera mitad se deshizo por completo la ilusión de los locales con el segundo de Renato y el tercero de Kanouté, de penalti. Y ni siquiera el segundo del Real Madrid, obra de Cannavaro de cabeza, ofreció atisbos de aquellas remontadas de la pasada temporada que ahora parecen tan lejos y añoradas.

Schuster recurrió en la segunda mitad a Guti. Demasiado tarde porque el partido ya había marcado su tendencia. La que reflejaba el enfrentamiento entre Alves y Robinho. El primero, sin sentirse jugador ni del Sevilla ni del Chelsea, apagó la ruidosa, pero ineficaz figura del segundo con aparente sencillez. La misma con la que el Sevilla ganó un título, haciendo sangre en el Bernabéu con dos goles postreros que dejan un resultado de escándalo para Schuster.

El Sevilla inicia el nuevo ejercicio futbolístico adquiriendo la misma dimensión con la que cerró el último, intimidando, y abriendo sus vitrinas para la primera Supercopa de su historia después de retratar todas las carencias del Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu (3-5). El cuadro hispalense prolonga así su racha de títulos, el quinto en apenas un año y medio, y además ofrece la misma versión de equipo perfectamente estructurado, siempre serio, sea cual sea la faena en la que deba participar, y con jugadores en estado de gracia, en este caso los brasileños Renato y Kanouté, autores ambos de dos goles.

 Por contra, la preocupación debe ser creciente en la plana mayor del Real Madrid. Ya no caben excusas ni paños calientes. El partido era la oportunidad de los blancos para transformar los malos presagios de la pretemporada, pero, al contrario, su actuación augura un futuro cuanto menos difícil para Bernd Schuster.

El alemán no pudo estrenarse de peor manera. Su equipo no sólo no ha asumido su ideario futbolístico, de toque y asociación, sino que además sigue inmerso en un auténtico caos de ideas. En Sevilla transformó la medular con un doble pivote -Gago y Diarra- y en el Bernabéu Raúl salía desde la derecha y Drenthe, teóricamente designado para abrir el flanco izquierdo, actuó de mediocentro durante el primer acto.

Juande gana la partida a Schuster
El técnico del Sevilla, Juande Ramos, volvió a ganar el particular pulso de los banquillos a Bernd Schuster en el primer título oficial del nuevo ejercicio futbolístico, como ya sucediera hace dos meses en el último partido de la temporada, la final de la Copa del Rey. El pasado 23 de junio, Schuster, entonces técnico del Getafe, afrontaba su primera final de Copa, como Juande, pero no pudo conseguir su primer título desde los banquillos porque el Sevilla terminó imponiéndose gracias a un solitario tanto de Kanouté.

Juande, que se había curtido en equipos modestos, cerraba así una temporada memorable, con tres títulos -Supercopa, UEFA y Copa- mientras que Schuster se quedaba sin poder saborear las mieles del triunfo. Este domingo, el preparador sevillista logró engordar aún más su curriculum y el alemán tendrá que esperar una nueva oportunidad para sacarse la espina no sólo de su primer título perdido con el Real Madrid sino también de aquella final de Copa que no pudo dar a un equipo humilde, pero brillante.

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