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Vacaciones en un Madrid sin sobresaltos políticos

Vacaciones en un Madrid sin sobresaltos políticos

domingo 19 de agosto de 2007, 00:00h
Desde el verano aquel en el que dos diputados de la lista electoral que Rafael Simancas elaboró para gobernar la Comunidad de Madrid se ausentaron de la Asamblea de Madrid y, con su acción,  impidieron que el entonces secretario general del PSM accediese al sillón ocupado desde entonces por Esperanza Aguirre —con muchos sobresaltos y demasiados sobresaltados, por cierto—, no se había vivido un mes de agosto tan tranquilo, desde el punto de vista de la actividad de los políticos regionales.

Han pasado las semanas y las pocas informaciones que llegan a los medios de comunicación salen casi siempre de los gabinetes de la Comunidad de Madrid, del Ayuntamiento de la capital y del resto de municipios de la región: muchos de ellos inmersos en actividades festivas y lúdicas. También se han dejado ver notas de prensa de grupos políticos y sociales, en reacción a alguna información publicada, que en contadas ocasiones han salido en antena o han sido recogidas por algún medio de comunicación, que, cuando lo ha hecho, ha sido  casi siempre para llenar huecos. La política regional y municipal ha trascurrido sin apenas sobresaltos, apartada de la más agitada, aunque tampoco mucho, vida política nacional, que sobre todo se sufre en Madrid, en esta ocasión debido al rechazo casi absoluto —excepto el PSOE, como es lógico— a la gestión de la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, tras la ‘semana trágica’ vivida por los catalanes por culpa de los aeropuertos, los trenes de cercanías, las carreteras y los apagones de luz de los que nadie es responsable.

Aquí en Madrid región, todo sucede con la tranquilidad que demandan las altas temperaturas, gracias, en esta ocasión, a que la oposición socialista, la que más tira del carro, al menos numéricamente, ha abandonado sus pasados años de hiperactividad informativa y está en período de reflexión. El flamante secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, está llenando su tiempo en pensar cómo sacar adelante un proyecto que promete nuevos métodos sin caer en la tentación de rescatar maneras del pasado que, aunque ahora están formalmente en desuso, siguen  formando  parte del estilo sibilino de los que prometen cambios. Prometió criticar lo criticable y buenas maneras. Hasta la fecha, todo va sobre ruedas.

La clase política ha veraneado de verdad y hemos ganado todos. Ellos, porque han tenido más tiempo para reflexionar y buscar nuevas propuestas que ofrecer cuando se abra el período de sesiones de la Cámara autonómica. Y los ciudadanos en general, porque no nos hemos visto inducidos a tomar partido sobre sus temas, algunos de ellos creados para la ocasión. El partido que sustenta a Aguirre también ha estado pacífico y, más allá de algún intento de extender el descontento de los madrileños con Fomento, exigiendo medidas como la apertura del peaje de la A-6, cerrado en estos momentos, para aliviar los atascos, aprovechando el descontento por lo de Cataluña, ha seguido la tónica serena del PSM.

Ya queda poco para llegar a septiembre y es previsible que sigamos sin sobresaltos políticos, ya que el material que tienen entre manos no tiene calidad. Me refiero al falso debate sobre el nombre del aeropuerto de Ciudad Real, inicialmente Don Quijote y ahora Madrid Sur. Hasta el consejero del ramo, Manuel Lamela, ha intervenido para decir que creará confusión porque se llamará de una forma inusual para estar en La Mancha  y estará a casi 200 kilómetros de la capital. Parece que ese día Lamela estaba ocioso y decidió llenar su cabeza de juegos de rompecabezas.
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