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A la mujer se le realizó una operación de hernia discal

El SERMAS deberá pagar 42.000 euros por mala praxis a una paciente

Por MDO/E.P.
jueves 07 de diciembre de 2006, 00:00h
La organización el Defensor del Paciente informó este jueves que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid  ha condenado al Servicio de Salud Madrileño al pago de una indemnización de 42.000 euros, por mala praxis y  ausencia de información previa en la asistencia prestada a Rosa T. M. en el Hospital Universitario de Getafe por una intervención de hernia discal.

El 26 de febrero de 1997, la paciente fue intervenida quirúrgicamente de una hernia discal cervical izquierda, tras presentar cervicalgias con irradiación al hombro izquierdo de varios meses de evolución. Tras la intervención, el estado de la paciente no sólo no mejoró sino que empeoró por cuanto aumentaron los dolores, la cervicalgia y la falta de movilidad, señala en un comunicado la organización. Transcurridos unos meses, la paciente continuaba si mejoría, razón por la que se le practicó una resonancia magnética que puso de manifiesto la existencia de hernia cervical izquierda con un  pequeño fragmento discal, es decir, "el disco no había sido extirpado en su totalidad en la primera intervención".

Al haber fracasado la primera intervención, la paciente tuvo que ser intervenida nuevamente el 3 de junio de 1999, pero "fue un auténtico despropósito y días después comenzó a presentar episodios de desequilibrios con vértigos y mareos de varias horas de duración, acompañados de una constante falta de equilibrio", agrega el Defensor del Paciente. Una nueva resonancia, dice, reveló la existencia de alteraciones postquirúrgicas que provocaban el cuadro de desequilibrio iniciado tras la segunda intervención de hernia discal cervical. A consecuencia de la operación, la paciente padece dolores cervicales, episodios de vértigo, mareos, oscilaciones de la marcha y un cuadro de desequilibrio, motivo por el cual le ha sido reconocido un grado total de minusvalía del 33%.

Según la Sentencia, "la indicación errónea de las dos intervenciones quirúrgicas constituye por sí sola una infracción de la lex artis". "Además, no se analizaron ni recogieron todos los datos de la exploración ni de la anamnesis y se obviaron algunos de especial interés, lo que llevó al equipo de Neurocirugía a una orientación diagnóstica inadecuada; la existencia de múltiples restos discales evidencian una falta de pericia en el propio procedimiento quirúrgico efectuado y ésta falta también se produjo al confundir durante la segunda operación el lugar de la hernia", agrega.

Asimismo, destaca que existen dos consentimientos: el primero de 25 de febrero de 1997 no aparece firmado y resulta, por tanto, inválido. El segundo de 1 de junio de 1999, aunque firmado, es un impreso genérico. Tampoco es válida, dice la sentencia del TSJM, la mera declaración del neurocirujano de que esa información tuvo lugar de forma verbal, pues es preciso el previo consentimiento escrito del usuario para la realización de cualquier intervención quirúrgica.

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