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Una ruta tras los pasos del Santo Oficio

Una ruta tras los pasos del Santo Oficio

Por Enrique Villalba
lunes 14 de diciembre de 2015, 07:30h
La asociación Carpetania Madrid ha organizado una visita cultural teatralizada que recorre los principales espacios de la capital en los que operó la Inquisición.
20.30 horas. Un monje con hábito de color indeterminado aparece en la calle de la Inquisición. Se para junto al edificio del Consejo Supremo del Santo Oficio y mira la leyenda de la fachada del edificio. Reza: 'Exurge Domine et judica causam tuam' (Álzate Dios, y juzga tu causa). De repente, un viaje en el tiempo. Un actor vestido de monje hace lo propio ante un grupo de madrileños interesados en saber cuál fue la presencia de la Inquisición en la capital. Misma hora y mismo lugar. O casi. "Las vueltas que da la vida. Isabel la Católica implantó, tras un acuerdo con Sixto IV, la nueva Inquisición Española. La calle que da nombre a esta reina fue hasta el período liberal la calle de la Inquisición porque aquí estaba uno de sus centros más importantes. Al final, si buscas, encuentras el rastro que dejó esta institución en la capital", comenta Franco Jiménez, autor del texto de la la visita. "Era un tema recurrente en otros paseos que organizamos porque la Inquisición tuvo mucha presencia en la vida madrileña durante varios siglos", explica Juan Carlos González, director de Carpetania. Realizarán este paseo los días 1, 8 y 22 de junio. El coste de la visita es de 12 euros e incluye una consumición.Madrid dependió del Tribunal del Santo Oficio de Toledo hasta 1650, fecha a partir de la cuál contó con un centro propio porque albergaba la Corte. Efectivamente, la ciudad todavía conserva vestigios de la institución, extinta en 1820. La sede principal del Consejo inquisitorial pasó del convento de Nuestra Señora de Atocha a la calle de Isabel la Católica y a la calle Torija. En la calle Puebla se ubicó el palacio del Santo Oficio. Los ajusticiados eran confinados en los calabozos de la plazuela de Santo Domingo y de la calle San Bernardo.

Antes de un auto de fe, se publicitaba el evento en las iglesias, para luego pregonarse ante el Alcázar, lugar al que también se acudía para recibir del rey leña para la hoguera inquisitorial, conforme a una tradición que se remontaba a Fernando III. Durante la víspera, las procesiones de la Cruz Blanca y la Cruz Verde, símbolo inquisitorial, salían del antiguo convento de doña María de Aragón, espacio en el que hoy se ubica el Palacio del Senado. La primera se llevaba a los quemaderos de la puerta de Fuencarral (hallado al enrasar la glorieta de Bilbao y el paseo de Entrepuertas) o el de la actual plaza de la Independencia. El segundo era el que se llevaba al propio auto de fe, que tuvo entre otros escenarios la Plaza Mayor, como reflejó un lienzo Francisco de Rizzi; el convento de Santo Domingo el Real, ya desaparecido; la calle de la Cruz Verde, antes de las tres cruces por la ejecución de "dos mujerzuelas y un rufián", narrada por Fernández de los Ríos; el monasterio de Santo Domingo o la plaza de la Cruz Verde, espacio donde se realizó el último auto de fe en la capital. La cruz de este último espacio, instalada en el murallón de la huerta de las monjas del Sacramento, se cambió por una estatua de Diana Cazadora.

Y así, numerosos espacios del centro de la ciudad expresan la presencia del Santo Oficio. Entre otras, la calle de Carranza rinde homenaje al obispo Bartolomé de Carranza, investigado por el Santo Oficio en 1576. La calle del Cenicero recuerda a los vecinos que recogían las cenizas de las hogueras (tras el traslado de los cuerpos de los ajusticiados) para venderlas en los lavaderos para hacer lejía. La calle de la Ventosa rememora el juicio a una supuesta hechicera que curaba determinadas enfermedades con una ampolla de cristal a modo de ventosa. Y la del Marqués de Santa Ana se llamó calle de El Rubio para poner de manifiesto el proceso abierto a un capellán y varias monjas que acusaron a un joven ayudante del sacerdote que tenía el pelo rubio de tener "la figura de Judas" y de hacerlas sentir "poseídas por el diablo".

Bibliografía: Fernández, Amalia. 'La Inquisición en Madrid'. Ediciones La Librería. 2010. Madrid.
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