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Más que decibelios

Más que decibelios

jueves 29 de abril de 2010, 00:00h
El ruido no son solo los decibelios y las fórmulas matemáticas que se utilizan para crear mapas acústicos, sino que también influyen aspectos subjetivos en la persona que los percibe. El Ayuntamiento de Madrid quiere conocer qué molesta a los vecinos preguntándoles.
El Área de Gobierno de Medio Ambiente del Ayuntamiento está elaborando en estos momentos lo que serán sus armas contra el ruido en la ciudad. En unas semanas se aprobará el Plan de Acción en Materia de Contaminación Acústica 2010-2015, que incorpora 43 zonas de conflicto y decenas de medidas para reducir las molestias que sufren los madrileños.

El ocio nocturno es parte de las preocupaciones y el Ayuntamiento está elaborando mapas de las zonas preferidas por los madrileños para salir por la noche. Ya están terminados los de Chueca y Aurrerá, y se está trabajando en los de Azca, Almagro y Cava Baja.

Pero ¿es suficiente medir el ruido y hacer medias? Para cumplir con las normas sí, pero no para conocer las molestias de los vecinos. "Un pico de ruido como que el hace el paso de un camión de la basura ponderado en las ocho horas que abarca el horario nocturno es irrelevante. No se detecta pero molesta", indica el director general de Calidad, Control y Evaluación Ambiental del Ayuntamiento, Manuel Tuero.

Por este motivo, su departamento tiene en proyecto la realización de un mapa demoscópico del ruido a través de encuestas a los ciudadanos para valorar también los elementos subjetivos que influyen en su percepción. "Si preguntas a la gente qué es lo que más le molesta, lo primero no es la intensidad sonora. Además, se quejan más del ocio nocturno que del tráfico", indica Tuero.

Hay otros factores que influyen en la percepción subjetiva del ruido, como el entorno que nos rodea. A mismo nivel de ruido la perturbación es mayor si vemos tráfico que si, por ejemplo, estamos junto a una hilera de árboles. "Hay zonas donde se puede mejorar el paisaje urbano", señala el responsable de la calidad acústica de la ciudad.

Hasta que este mapa demoscópico sea una realidad, el Ayuntamiento cuenta con el plan que incorpora medidas como adelantar el cierre de los bares, limitar las nuevas licencias, reducir la velocidad de circulación en algunas zonas a 30 kilómetros hora, estudiar sistemas de recogida de basura alternativos o incorporar vehículos más silenciosos a las flotas municipales. La prioridad -advierten- es acabar con el ruido nocturno, sobre todo el provocado por el ocio.
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