Hace 25 años no había ni una sola cabra montés en la sierra madrileña. Pero cuando el Ejecutivo regional la reintrodujo, en 1990, no pensó que su multiplicación le iba a causar problemas. En estos años la población de esta especie de cabra hispánica ha pasado de ser de 60 unidades a unas 1.200, "un numero demasiado elevado teniendo en cuenta que suelen concentrarse en determinadas zonas", explica a Mdo Miguel Allué-Andrade, director de Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente.
El crecimiento se ha debido tanto a la buena adaptación del animal al entorno como a la falta de depredadores y enemigos naturales. "En Gredos, de donde proceden los animales, ha ocurrido algo muy similar, se han adaptado perfectamente a la presencia humana y se reproducen fácilmente". De aquellos 20 machos y 40 hembras ha nacido una generación tan numerosa que la Comunidad se ve obligada a tomar alguna medida para que no sufra el ecosistema de este paraje natural" o se produzcan episodios epidémicos.
Para ello hace ya unos meses que la Consejería de Medio Ambiente ha realizado un estudio sobre la población de cabra montés en la Pedriza y la capacidad de acogida de otras zonas por lo que, con toda seguridad, se dispersarán por el noreste, en la Sierra del Rincón. Para ello habrá que preparar a las manadas, querenciarlas hacia lugares concretos y después capturarlas para su traslado.