www.madridiario.es
José Echegaray (dramaturgo y político, 1832-1916)
Ampliar
(Foto: Antonio Castro)

José Echegaray (dramaturgo y político, 1832-1916)

sábado 21 de noviembre de 2020, 18:22h

Es difícil atribuir una actividad a don José Echegaray y Eizaguirre porque se desenvolvió con éxitos en varios campos profesionales, aunque, para esta serie, nos interesa más su faceta como escritor.

Su tumba en el cementerio de San Isidro es de una sobriedad aplastante, aunque sorprenda dado que es la de nuestro primer Premio Nobel. Es un imponente sarcófago en piedra gris, cuya tapa tiene forma de cruz. En el brazo transversal se lee: *19 abril 1832 José Echegaray +14 septiembre 1916. Ninguna referencia a sus actividades o a sus galardones. El sepulcro lleva la firma de A. Estrada y Ramos. Se encuentra en una fila de enterramientos similares por lo que, si no se busca con precisión, es difícil localizarlo. Muy cerca está la tumba de La Fornarina.

Echegaray nació en Madrid, en la calle de Quevedo, aunque sus primeros años los pasó en Murcia. Allí cursó hasta el bachillerato. Su predisposición para las matemáticas le sirvió para estudiar ingeniería, trasladándose para ello a Madrid cuando solo tenía quince años. Ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, graduándose con sobresaliente en 1853. Sus primeros destinos profesionales le llevaron a Granada, Almería y Palencia. La actividad docente lo trajo nuevamente a la Capital, donde ya desarrolló todas sus actividades. No nos detenemos en su trabajo como profesor e ingeniero, pero creemos que es importante dejar constancia de que publicó unos treinta tomos de física matemática.

Su interés por la escritura se inició con el periodismo, fundando la revista El Economista. En el teatro no debutaría hasta 1874 con El libro talonario. Para entonces ya tenía también una dimensión política, que no le abandonaría hasta el final de sus días. Tras la revolución de 1868 fue nombrado Director de Obras Públicas y, posteriormente, ministro de Hacienda y de Fomento. Así mismo fue diputado por Avilés en las Cortes Constituyentes de 1869. Su inicial fervor republicano fue cediendo con el paso del tiempo. Fue uno de los representantes que recibió en Cartagena al rey Amadeo de Saboya. Y ya con Alfonso XIII, volvió al Ministerio de Hacienda. A su muerte seguía siendo senador vitalicio.

Con tanta actividad científica y política, sorprende su no menos importante obra dramática. El mencionado debut, que se produjo de la mano de Antonio Vico en el teatro Apolo, lo estrenó bajo el seudónimo de Jorge Hayaseca. El anuncio de este estreno se comentó así en La Época (12-2-1874):

Se ha presentado al teatro de Apolo, y se está ensayando para representarse a la mayor brevedad, una linda comedia, en un acto y en verso, que por el interés de la fábula y la elegancia del estilo, parece pertenecer a un autor de tanto ingenio como conocimiento de los efectos escénicos y que, sin embargo, está firmada por un hombre completamente oscuro e ignorado en la república de las letras.

La incógnita se despejó rápidamente porque, además, la carrera política del entonces oculto autor, se había interrumpido pocos meses antes y ya no le pareció mal presentarse en los escenarios a cara descubierta. Sus estrenos se sucedieron con regularidad en los mejores teatros de la ciudad compitiendo con el teatro por secciones o por horas. Echegaray comenzó a poner los cimientos para que las grandes comedias volvieran a gozar del favor del público. Su consagración definitiva como dramaturgo se produjo la noche del 19 de marzo de 1881 en el teatro Español: se estrenaba El gran galeoto con Rafael Calvo y Antonio Vico. Esta pareja legendaria se rompería durante unos años por culpa de esta obra. Vico consideró que su papel era inferior al de Caldo y forzó la separación. En total estrenó sesenta y siete obras, la mitad de ellas escritas en verso. Entre ellas están De mala raza, El hijo de don Juan, Mancha que limpia, La calumnia por castigo o El loco Dios. Su última comedia, A fuerza de arrastrarse, la estrenaron María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza en el Español el 7 de febrero de 1905. Un año antes José Echegaray había recibido el Premio Nobel de Literatura, compartido con el poeta Frédèric Mistral. Fue el primer español que obtuvo este galardón, cuya entrega oficial se produjo en Madrid, en el Senado, el 18 de marzo de 1905 en una ceremonia presidida por el rey Alfonso XIII. Algunos periódicos publicaron que el premio estaba dotado con 135.000 pesetas, lo que era una fortuna a principio del siglo pasado. Conviene también reseñar que la concesión del Nobel provocó algunas protestas entre sus compatriotas, silenciadas por la gran repercusión que tuvo la ceremonia de entrega.

Todavía en 1955 el director José Luis Alonso montó Mancha que limpia para la compañía de María Jesús Valdés, pero el teatro de Echegaray lleva unas cuantas décadas desaparecido de los escenarios y no veo probable que vuelva a representarse.

José Echegaray ocupó desde 1894 el sillón e de la Real Academia de España y fue también miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas.

Su muerte, ocurrida el 14 de septiembre de 1916, conmocionó a la nación. Las honras fúnebres fueron una multitudinaria manifestación de duelo en la que participaron todos los estamentos. Por orden del rey recibió los honores militares de capital general con mando en plaza. Le sobrevivió su esposa Ana Estrada, con la que se había casado en 1857. Habían tenido dos hijos. La hija, Ana Echegaray, había fallecido en noviembre de 1911. Manuel, el hijo, murió en septiembre de 1936.

Miguel Echegaray, hermano menor de José, también se dedicó a la escritura logrando grandes éxitos como libretista de zarzuelas. Sobrevivió once años a su hermano.

El Ayuntamiento de Madrid dio el nombre de Echegaray a la primitiva calle del Lobo, en el Barrio de las Letras. No hay ningún monumento que lo recuerde, aunque sí una lápida en bronce en el barrio donde nació.

José Echegaray

Cementerio Sacramental de San Isidro

Patio cuarto, de la Purísima Concepción

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios