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TAL DÍA COMO HOY

Literatura, guerra y fortuna en el Café San Millán
(Foto: B.N.E)

Literatura, guerra y fortuna en el Café San Millán

viernes 21 de diciembre de 2018, 07:57h
Tal día como hoy, en la calle Toledo, el Nuevo café San Millán era inaugurado por su dueño, Manuel Vidal, hogar desde entonces de variopintos parroquianos. Allí era posible reunir a fresqueros, vecinas, verduleras o arrieros con Pío Baroja o casi toda la Generación del 27. Hogar feminista, de tertulias y 'blasfemias', que permaneció abierto durante la Guerra Civil y fue bendecido con la fortuna de saborear tres premios de la loteria.
Estaba dividido en dos partes: La del fondo que cobijaba a la clientela fija y la de la puerta, guardada para el ajetreo de clientes de paso. Así lo decidió su dueño, Manuel Vidal Gallo, quién inauguró el Nuevo Café San Millán un 21 de diciembre de 1876. Ubicado en la plazuela de la calle Toledo, daba cobijo y de caliente a la diversa fauna de madrileños que cruzaban la puerta. Por allí asomaron vecinas y vecinos de distinta dedicación: verduleras, cigarreras, arrieros, trabajadores del mercado de La Cebada o vendedores de pescado. También lo hizo la gran mayoría de la Generación del 27 o Pío Baroja.

El San Millán destacó, no por sus cafés, sino por ser lugar de caracter feminista, donde las mujeres podían ocupar un espacio donde reunirse; tambíen lo fue por raros concursos como el de blasfemias en 1926 y que alzó como vencedora a Maruja Mallo González ante Rafael Alberti.

Durante sus años de vida, el local fue regentado por distintos dueños. En 1884, su nuevo propietario sería Julián Uruburu Goiri, que transformó el establecimiento dotándole de un lujoso acabado del que había carecido hasta entonces. El pintor Sánchez Pescador fue quien realizó el cambio pictórico los techos, destacando las representaciones de las costumbres del café.

En 1891, rozando el cambio de milenio, Julián Muguruza asumió el dominio del Nuevo Café San Millán. Muguruza acabó de engalanar el local con la ayuda del pintor Manuel Zapata e instalando luz eléctrica. Ya en 1903, el comportamiento autoritario de Muguruza provocaría una huelga entre sus camareros, la cual fue considerada la primera huelga de este sector en la capital.

Contienda y fortuna

El Nuevo San Millán tardaría en descubrir que estuvo tocado por alguna rareza de varita o algún semejante a la diosa de la fortuna. En 1905, el fosforero Manuel Sevilla vendió a trabajadores y habituales del café el número 15.554 sobre el que recaería el tercer premio de la lotería de Navidad.

El café volvería a llamar a la puerta de la fortuna en otras dos ocasiones siempre en ascenso. En 1915, José Cando, otro fosforero, repartió vendió el número 28.535, que resultó ser ese año el segundo premio. Casi una década después, en 1923, llegaría, para más suerte, el gordo de Navidad. El premio fue a parar a manos del personal de cocina del café, a quienes les correspondió la suma de quince millones de pesetas.

Después de la alegría, llegarían las penas. Durante la Guerra Civil Española, el San Millán permaneció abierto para servir como comedor social para la gente del barrio. En 1956, se certificaría su cierre definitivo y con el la esencia de años de autenticidad madrileña. Hoy en día, el San Millán permanece abierto bajo la regencia de otros dueños, pero la historia hizo un punto y a parte en el 56.
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