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Javier Leralta posa con su libro en la parada de taxis de Cibeles.
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Javier Leralta posa con su libro en la parada de taxis de Cibeles. (Foto: Javier Bernardo)

Cuatro siglos de historia y anécdotas rodean al taxi

sábado 10 de noviembre de 2018, 09:00h

Javier Leralta, periodista y escritor especializado en Madrid, es autor de un nuevo libro sobre la historia de los taxis. Madrid no se entendería sin ellos, un protagonista absoluto de cada etapa histórica que ha acontecido en la ciudad. Esta es la crónica de un oficio que se remonta a los tiempos de Felipe II con las mulas y hasta hoy, una época en la que los taxis comparten escenario de movilidad con las VTC que tanto quebraderos de cabeza les están dando.

Cerca de la parada de taxis de Cibeles quedamos con el periodista Javier Leralta. Qué mejor lugar para charlar sobre su último trabajo: 'La historia del taxi de Madrid'. Una crónica gráfica de un viejo oficio que se remonta a los tiempos de Felipe II, época en la que comenzaron a circular por las calles de la capital unas mulas acompañadas de un mozo, después surgieron las sillas de mano, conducidas por pícaros porteadores. Aquel servicio supuso una auténtica revolución y puso sobre la mesa las bases de lo que son hoy en día los taxis y su impacto en la movilidad urbana.

"Esas mulas de alquiler también sufrían problemas como la subida del IPC, del precio del alquiler de los establos y del jornal de los mozos", relata Leralta. Los empresarios de la época, ante esta situación, no se quedaron parados: "Sacaron las mulas fuera de las murallas de Madrid para poner precios libres y no estar sujetos al precio del Ayuntamiento". Unos acontecimientos que demuestran los problemas administrativos y legales que ya ocurrían en tiempos pasados. Historias que no parecen lejanas por su similitud con las protestas o peticiones del sector del taxi pero que realmente guardan tras de sí, 400 años de historia. Casi cuatro siglos en los que después de las mulas, le llegó el turno a los coches de tracción animal que circularon hasta después de la Guerra Civil por necesidades del momento: "Los responsables del transporte republicano dejaron a Madrid sin taxis en la Guerra Civil y los utilizaron para trasladar tropas al frente de Guadarrama".

Y después llegó el coche Simón. A finales del siglo XVIII se organizó un servicio de coches de alquiler con paradas fijas dentro de Madrid. Fue a mediados de siglo cuando apareció un nuevo concepto de carruaje de alquiler que daría nombre al vehículo que circuló por las calles: "El coche Simón se popularizó tanto que cualquier carruaje de alquiler fue conocido con ese nombre". Poco después, a ese vehículo le salió una novia llamada Manuela. Y después llegó el turno del autotaxi, que ya había heredado de la época del simón unas ordenanzas que regulaban los lugares de paradas fijas.

Los taxis de colores, el gasógeno, las cooperativas, las mutuas, el microtaxi, el motín de las gorras, los nacimientos en los coches... El taxi ha sido protagonista a lo largo de los 400 años de existencia. Siempre ha estado presente en la vida de los madrileños, incluso en sus malos momentos. No todo ha sido un camino de rosas para el sector del taxi. como cuando se pasó del carruaje de mulas al autotaxi: "Fue una revolución porque nadie de fiaba de este invento".

Entre las casi de 300 páginas que componen este libro con infinidad de fotografías, Javier Leralta se preocupa de trasladar al lector las historias humanas. "Es el único servicio de transporte en donde existe un vis a vis entre el conductor y el viajero", explica el periodista. Una relación cercana y llena de confidencias que "no se fomenta" en otros transportes urbanos. Una riqueza de historias, de personajes y de la vida en general que convierten al taxi en testigo de la historia.

La incorporación de la mujer a este oficio ocupa también parte del libro de Leralta. No es un acontecimiento reciente pero tampoco han pasado tantos años desde que la primera fémina se pusiese al volante de un taxi: "La democracia nos trae la aparición de la mujer conductora". Y aunque supuso un periodo de mucha información, a favor y en contra, la presencia de mujeres conductoras fue creciendo en número.

El taxi, en la gran pantalla

El sector del taxi, por su cercanía al ciudadano, no fue ajeno al interés de la gran pantalla por contar sus historias. "Siempre ha sido un espacio de confidencias entre el pasajero y el conductor", señala Leralta. Y esas revelaciones o secreros han inspirado al mundo de cine. Uno de los primeros trabajos cinematográficos donde este vehículo fue protagonista se recrea en Historia de un taxi (1927), una película muda que nunca llegó a estrenarse en salas comerciales aunque sí se disfrutó en pases privados.

Un día perdido (1954), El taxi de los conflictos (1969) y ¿Qué hacemos con los hijos? (1967) no faltaron en la cartelera. Esta última película protagonizada por Paco Martínez Soria refleja las largas jornadas al frente del taxi para sacar adelante a una familia que apenas conoce. Papeles secundarios como en El guardián del paraíso (1955), o protagonistas como en Taxi (1996), una de las películas más impactantes por su dramatismo que narra la historia de un grupo de taxistas dedicado a limpiar las calles de Madrid tomando la justicia por su cuenta tras el suceso que sufre un amigo. Y quien no recuerda a Gullermo Montesinos en Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), interpretando a un excéntrico taxista que lleva a Carmen Maura a bordo de su Mambo-taxi. Una temática, la del taxi, que Pedro Almodóvar trasladó a otra película: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984).

Un sector al que el mundo cultural le debe el origen de la expresión 'mucha mierda' para desear suerte en el teatro. Aunque existen varias teorías, la que tiene más adeptos es la que se remonta a los siglos XVII y XVIII, cuando las clases adineradas acudían al teatro en carruajes de caballos. Cuanto mayor era la presencia de equinos que aguardaban la salida de sus amos de la función, más excementos depositaban en las puertas. Y dependiendo de la cantidad, así sería el éxito de la obra o la asistencia al patio de butacas.

Curiosidades que cuenta Javier Leralta en el libro y en el que deja entrever la falta de unidad de acción entre todos los colectivos de taxistas: "Falta unidad a la hora de defender sus intereses. Esa unidad solo se ha visto en situaciones críticas como la muerte de taxistas o cuando vieron peligrar su trabajo en 2009 con la Ley Ómnibus". El periodista considera, tras analizar con detalle el sector, que necesitan "abrirse" a la sociedad y aunar los puntos de vista hacia problemas como los que viven en la actualidad con el sector de vehículos de alquiler con conductor (VTC).

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