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Eva y Héctor, posando en la Plaza Mayor donde desempeñan la fotografía minutera.
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Eva y Héctor, posando en la Plaza Mayor donde desempeñan la fotografía minutera. (Foto: Javier Bernardo)

Los fotógrafos minuteros de la Plaza Mayor reclaman sus fotos 'vintage'

jueves 14 de junio de 2018, 07:00h

Eva y Héctor saben lo que es salir de una crisis trabajando a destajo. Con su cámara enlatada en una caja de madera, varios elementos artesanales y un talento innato desembarcaron en la Plaza Mayor, dispuestos a mostrar el sentido de la fotografía minutera en plena era digital. Después de meses luchando por conseguir que una ordenanza proteja su actividad, continúan sufriendo desalojos y multas. Solicitan que su trabajo sea regulado para desempeñar, sin presión, este oficio centenario.

Es habitual verlos los fines de semana o incluso a diario en plena Plaza Mayor y en el Rastro. Eva Setién y Héctor Gomilla son fotógrafos minuteros desde hace cinco años cuando la crisis les arrebató sus empleos y les dejó en la misma precaria situación que todavía a día de hoy sufren decenas de personas. Pero esta nefasta circunstancia no les quitó el entusiamo por salir adelante. Y así fue como esta pareja, licenciados en Periodismo y Bellas Artes, decidieron tomar las riendas del mal momento y buscar una salida laboral. La fotografía minutera se convirtió en la alternativa que escogieron: "Hay que pagar el alquiler, dar de comer a los gatos y salir adelante", explican. Un empleo que además, lucha por recuperar un oficio histórico que está desapareciendo.

Es un trabajo de calle que suele resurgir en épocas de crisis

Este tipo de imágenes, que se realizaba a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, nació como una alternativa a la fotografía de estudio: "Es un oficio centenario que cocincide con la invención industrial del papel fotográfico. Una forma recreativa de la que hacía uso la gente más humilde porque en aquella época a la fotografía de estudio solo tenía acceso la gente más adinerada". Con esta idea, que todo el mundo pueda fotografiarse ataviado con los complementos típicos de la época, llegaron a la céntrica plaza madrileña para enseñar un oficio en el que cada imagen es el resultado de un minucioso ritual.

Fotografías con solera

¿Quién no tiene fotografías de un minutero? Eva guarda un retrato de su padre que se lo hizo un minutero montando en un caballito en el parque de El Retiro. Una imagen en blanco y negro que quizás se convirtió en una señal cuando fue descubierto por la fotógrafa. Con esta experiencia familiar, aprendió la técnica y lo realmente imprescindible para que la imagen sea perfecta. Así, debe medir con detalle la distancia que existe entre la cámara y la silla donde se sentará la persona que será fotografiada. Ataviados con complementos de la época, ambos profesionales colocan al modelo en la posición correcta: "No puede moverse ni un milímetro los segundos que dure la foto", explican.

"No es un selfie rápido como las fotos de ahora"

Héctor es el encargado de hacer la foto. Enfoca y toma la imagen de la que se conseguirá el negativo. Después vuelve a tomar otra imagen, esta vez del negativo, hasta que extrae la instantánea final. Esa fotografía pasa a remojo unos minutos y se lava para quitar los productos químicos. Un proceso que se prolonga unos diez minutos para conseguir el retrato en blanco y negro -de ahí su nombre por el tiempo que se tarda-: "No es un selfie rápido como las fotos de ahora".

Una fotografía vintage que solo se consigue con cámaras fabricadas y adaptadas para conseguir el efecto deseado: "La escala de grises de las imágenes no se consigue igual hoy en día", aseguran los expertos minuteros. Y una caja de madera se convierte en el laboratorio improvisado donde ellos mismos realizan este proceso artesanal.

Lucha por sobrevivir a los desalojos

Con su aparatosa caja y haciendo frente a cualquier condición meteorológica, los fotógrafos minuteros se levantan cada mañana con el pensamiento de si podrán desempeñar su trabajo sin ser desalojados. En Madrid, sobreviven a duras penas unos ocho profesionales: "Cuando hace mucho calor o llueve no podemos salir ", asegura Eva Setién. Las altas temperaturas pueden dañar los químicos con los que trabajamos que deben permanecer a unos 22 grados y eso en pleno verano es complicado", añade.

Pero no es el único impedimento que encuentran cuando realizan su trabajo: "En ocasiones no nos dejan estar en la calle haciendo nuestro trabajo. Nos dicen que es venta ambulante y que este oficio no está regulado en la ordenanza municipal". La Policía Municipal, aseguran, les puede multar y desalojar: "Cuando nos dicen que nos vayamos, no ponemos mucho impedimento porque si te enfrentas, te encuentras con la multa", explica Héctor. Una circunstancia que también les ha obligado a cobrar la voluntad en lugar de un precio fijo.

Una situación que no comprenden los fotógrafos minuteros. Recuerdan que su circunstancia fue llevada al Pleno del Distrito Centro por la concejal socialista Mar Espinar en octubre del pasado año. "Se propuso elaborar un documento tipo que les permita ejercer su actividad y que se incluya en las futuras modificaciones de ordenanza", explica la edil. La iniciativa salió adelante con los votos a favor de todos los grupos y la abstención del PP pero "no se ha hecho nada", confirma Espinar, mientras "se pasan la pelota "entre el Ayuntamiento y la junta de distrito".

Y a pesar de disponer de un documento redactado por Distrito Centro, desde la Junta aseguran a Madridiario que se trata de una carta en respuesta a la petición de los minuteros para regular la actividad: "No es una ordenanza, ni una ley por lo que no tiene validez jurídica. A día de hoy, añaden desde Centro, no existe ningún mecanismo que regule este tipo de actividad concreta. No obstante, detallan que están "trabajando por conjugar la protección de espacios emblemáticos de la ciudad y el uso del espacio público con el derecho de aquellas personas a realizar su actividad profesional y que aportan una cultura callejera que todo Madrid reconoce".

Una buena voluntad municipal de la que desconfían los fotógrafos minuteros. "Ya ha pasado mucho tiempo y las cosas siguen igual", confiesan con desesperanza. Y con esa preocupación y temiendo que sean desalojados de su "querida" Plaza Mayor, reconocen que es una látima que por "fallos administrativos se pierda este oficio que tanto gusta a la gente".

Si no cambian las cosas, la Asociación Fotográfica La Cámara Minutera, una agrupación que reúne a unos 30 minuteros de toda España, iniciará movilizaciones. Eva y Héctor forman parte de ella y no descansarán hasta que se reconozca su actividad, como ocurre con los músicos callejeros, estatuas vivientes o caricaturistas. Retratistas veteranos les apoyan y lucharán con ellos hasta el final. Y es que en otros puntos de la geografía española, la actividad minutera goza de otra consideración. "El último fotógrafo minutero de la época en activo es Ángel Román Allas, al que se le ha dedicado una placa en la Plaza de San Martín por sus más de 70 años dedicado a este trabajo". Y como Ángel, otros profesionales han dejado constancia gráfica. Es el caso de Josefa Carril, de Oviedo, conocida como 'La Torera' que consiguió que se levantase una estatua en bronce, con su cámara minutera, en homenaje a su persona y la labor que desarrolló.

Eva y Héctor no quieren estatuas ni homenajes, solo piden que se les reconozca su trabajo y les dejen desempeñarlo sin impedimentos y presiones.

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