www.madridiario.es

TAL DÍA COMO HOY

La Plaza Mayor ‘baja el telón’ de los ajusticiamientos
Ampliar
(Foto: MDO)

La Plaza Mayor ‘baja el telón’ de los ajusticiamientos

lunes 23 de abril de 2018, 07:44h

Tal día como hoy, el Estado ajusticiaba a los que serían los últimos condenados a morir en la Plaza Mayor de Madrid. Los ejecutados fueron María Vicenta Mendieta y su amante, asesino del esposo de esta, Santiago San Juan. El suceso acarreó tal impacto social que sirvió de inspiración al mismísimo Goya para realizar varias obras.

Un lunes, 23 de abril de 1798, la Plaza Mayor amanece preparada para el último evento de sentencia a muerte que albergará en su historia.

Bajo el mandato del ministro de Gracia y Justicia, Gaspar Melchor de Jovellanos, los condenados a morir en el patíbulo de la plaza frente al Portal de Paños fueron María Vicenta de Mendieta de 32 años y su amante, Santiago San Juan de 24.

Ambos, fueron condenados por el asesinato con premeditación de Francisco del Castillo, un próspero comerciante de lienzos de Madrid y esposo de María Vicenta.

Este último ajusticiamiento sirvió de debut como fiscal de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte a don Juan Meléndez Valdés, cargo en el que duraría apenas siete meses tras la caída del gobierno de Jovellanos.

María Vicenta fue encarcelada previamente en "la grillera", prisión de suma fortaleza y con condiciones de extrema estrechez y oscuridad. Francisco de Goya, amigo de Meléndez Valdés, fue buen conocedor del caso, y quiso mostrar la dureza de este habitáculo mostrando la soledad de la prisionera en su obra Capricho 32, un óleo en el que se aprecia a la Mendieta en el suelo de su celda.

Goya no quiere transmitir de forma preferente el sufrimiento de la Mendieta, sino el de la soledad de una demente. El pintor pretende comunicar el tema de la soledad, pero la soledad de los locos, de los dementes o de la "aparentada locura", según argumentaría el fiscal Meléndez Valdés, no la de los meditabundos o arrepentidos.

El vínculo de Goya con el caso

El crimen de Francisco del Castillo, fue un suceso muy célebre, que causó gran sensación en todas las regiones de España e impresionó considerablemente a Goya, pues simultáneamente a la realización del grabado del Capricho 32 de la Mendieta, pintó dos lienzos más sobre el mismo asunto que formaron parte los once 'Caprichos' de Goya que ya en 1811 poseía el Marqués de la Romana.

Goya debió conocer personalmente el entorno y la familia de Castillo. Es tarea dificil encontrar documentos que puedan demostrar con máxima fiabilidad este nexo, pero sí se dan varias circunstancias, pues Castillo era uno de los mayores comerciantes de lienzos de Madrid. Su reconocimiento comercial y espíritu ilustrado le valieron a Francisco del Castillo para que, de no haber sido asesinado, fuese enviado a Londres por el gobierno de Godoy-Saavedra-Jovellanos para negociar un tratado comercial.

El suceso tuvo una gran repercusión social por el nivel social de la familia y de los acusados. De este modo, la furia popular fue tal y la acusación de Meléndez Valdés tan dura, que de nada sirvió que incluso la reina María Luisa se atreviera a interceder por Vicenta Mendieta. El pueblo exigía castigo.

Se cerraba aquel día un largo capítulo de ejecuciones en la Plaza Mayor, y desde esa fecha, se trasladó el acto de ejecución a la plaza de la Cebada.

Es curioso que según el método de ejecución, el lugar dentro de la plaza variaba. Los condenados a la horca encontraban su fin ante el Portal de Paños, los degollados frente a la Casa de la Carnicería y para los que sucumbían en el garrote vil se elegía la Casa de la Panadería.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.