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Internet es un perfecto aliado para el acosador, que busca dañar a su víctima.
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Internet es un perfecto aliado para el acosador, que busca dañar a su víctima. (Foto: Juan Luis Jaén)

'Ciberbullying' o acoso 24 horas

martes 05 de septiembre de 2017, 07:45h
En pleno siglo XXI, las garras del 'bullying' no se circunscriben en exclusiva a las aulas, el comedor o el recreo. La tecnología da alas al acosador, que se vale de unos medios que le permiten dañar, intimidar y someter a su víctima cualquier día, a cualquier hora y sin necesidad de estar físicamente junto a ella. Surge así el 'ciberbullying'.

Ordenadores, consolas, tabletas, teléfonos móviles… y redes sociales. El auge de las nuevas tecnologías no ha tocado techo. Si nada cambia, está lejos de hacerlo: cada vez se utilizan desde más temprana edad y durante más horas al día. Bien empleadas, son de gran ayuda para socializar. Mal utilizadas, acarrean importantes riesgos. Uno de los más graves es el ‘ciberbullying’, es decir, el acoso escolar a través de dichas herramientas, como explicaron los expertos durante la II Jornada sobre Educación de Madridiario, que, celebrada bajo el título Alerta ‘bullying’, contó con la colaboración de Ginso y de Samsung.

Ya no hace falta que sea a la cara y a la vista de todos. Ahora las amenazas, las humillaciones y los insultos de quienes se creen superiores y buscan hacer daño viajan de pantalla a pantalla, sobre todo a la del teléfono móvil, sobre todo a través de WhatsApp. Pero otras redes sociales, como Facebook o Twitter, también facilitan la acción del ciberacosador, para quien internet se ha convertido en un perfecto aliado.

El ‘ciberbullying’ no entiende de horarios ni de calendarios: si no se frena, la víctima está disponible 24 horas al día, 365 días al año. No hay vacaciones, ni semanas blancas ni fines de semana. Las noches en vela se suceden sin fin.


Control y supervisión de los dispositivos: la tecnología no es un juego

Cada vez se denuncia más este delito contra la integridad moral, pero aún son mayoría quienes sufren en silencio, ya sea por miedo o por vergüenza. Como sucede con el acoso escolar, la implicación de padres, profesores y compañeros es fundamental. No obstante, al igual que en el ‘bullying’, hay indicios que han de poner en alerta: problemas de sueño y alimentación, tristeza, cambios en el carácter, síntomas psicosomáticos, excusas para no asistir a clase, falta de concentración...

Pero más importante aún es la prevención, para lo que, en el caso del ‘ciberbullying’, es primordial el control familiar de los dispositivos: “Los padres estamos obligados a tener un control y supervisión sobre nuestros hijos”, según Concepción Rodríguez González del Real, magistrada del Juzgado de Menores número 1 de Madrid, que recomienda “llegar a un pacto para que los dispositivos de la casa no sean secretos”.

Cuando el acoso o ciberacoso es ya una realidad, el mejor consejo es denunciar. Para ello, la víctima debe sentir el apoyo y la comprensión de su entorno: solo así se romperá un silencio que puede llegar a ser letal: el suicidio es la segunda causa de muerte entre los adolescentes, advierte Javier Urra.


Más allá del aula: el acoso que 'golpea' en una pantalla

En algunos casos, el ‘ciberbullying’ se produce como extensión del ‘bullying’; en otras ocasiones, el acosador decide no dar la cara y esconderse detrás de una pantalla. Entonces, lo que sucede en el ámbito escolar “trasciende las fronteras del aula” y supera todos los límites de espacio y de tiempo, como expuso Miguel Ángel Pérez Nieto, decano de la Facultad de Educación de la Universidad Camilo José Cela, durante la II Jornada sobre Educación de Madridiario, titulada Alerta ‘bullying’.

Ante un problema creciente, “todos somos parte y responsables de la solución”, según Francisco Hortigüela, director de Comunicación de Samsung, compañía que ha desarrollado la iniciativa ‘Asignatura Empatía’, basada en el método Kiva, que “busca que la solución venga del grupo” y con el que Finlandia ha logrado reducir un 80% el acoso escolar: a través de teoría y práctica, los estudiantes se conciencian de la gravedad del ‘bullying’.

El objetivo es hacer grupo, fortalecer ese sentimiento y sumar esfuerzos para que el potencial acosador sepa que estará solo si comete el delito. Por ahora, los números del país escandinavo son incontestables: el aislamiento, las risas y los silencios han cambiado de bando. Mejor aún: el acoso escolar prácticamente ha desaparecido.

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