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Detalle del rostro de Jesús Nazareno, Cristo de Medinaceli.
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Detalle del rostro de Jesús Nazareno, Cristo de Medinaceli. (Foto: Kike Rincón)

El rescate del Cristo de Medinaceli

lunes 21 de agosto de 2017, 08:24h
Tras vivir un auténtico calvario, el 21 de agosto de 1682, la imagen del Jesús Nazareno –conocido comúnmente como el Cristo de Medinaceli– llegaba al convento de los Padres Trinitarios de Madrid. 335 años después, contamos su historia.

El Cristo de Medinaceli es una de las imágenes religiosas más veneradas y queridas por los fieles madrileños. El primer viernes de marzo de cada año, se agolpan en la Basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli cientos de personas para venerar la imagen del Jesús Nazareno cuya tormentosa historia se remonta al siglo XVII.

La imagen del santo –de 1,73 metros de altura– se realiza en Sevilla por encargo de los Padres Capuchinos, los cuales la enviaron a la ciudad de Mámora, en Marruecos, para que los soldados españoles allí destinados pudiesen venerarla. Pero todo cambia cuando el sultán Mulay Ismail toma la ciudad a los cristianos e incluye en el botín la imagen del Jesús Nazareno.

El ‘Jesús del Rescate’

El 30 de abril de 1681, Mámora es tomada por el rey árabe Mulay Ismail y el Jesús Nazareno es trasladado a la ciudad de Mequínez. Allí, los sarracenos arrastraron la imagen por las calles como señal de triunfo ante el cristianismo. En cuanto supieron esto, los monjes Trinitarios, encargados de rescatar a cristianos en Marruecos, decidieron realizar lo mismo con la imagen del Cristo y recuperarla.

Con la ayuda monetaria de diferentes nobles y militares españoles, los monjes Trinitarios reclamaron a Mulay la devolución de la imagen. Ante esto, el rey, a cambio del Jesús, pidió a los monjes el peso de la imagen en oro. La leyenda cuenta que, al pesarlo, la balanza siempre quedaba recta cuando se alcanzaban las 30 monedas de oro, la misma cantidad que se pagó a Judas tras entregar a Cristo a los romanos.

Vuelta a España

El 28 de enero de 1682, tras haber pasado por Tetuán, la imagen llega a Ceuta y, a través de Gibraltar y Sevilla, el 21 de agosto de ese mismo año el Jesús Nazareno aterriza en Madrid en el convento de los Padres Trinitarios Descalzos. Tras las diferentes donaciones de los Duques de Medinaceli para construir una capilla que albergase el Cristo, –y las diferentes localizaciones por las que pasó durante la Guerra Civil– hoy en día se encuentra en la Basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, lugar de devoción en el que se venera a este Cristo que no tuvo paz hasta su llegada a Madrid aquel 21 de agosto de 1682.

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