Según ha señalado en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno municipal, el edil de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, el Consistorio quiere conocer así de primera mano el "proyecto" de estos empresarios para este histórico y ahora desvencijado inmueble situado en el corazón de la capital y ofrecerles su "colaboración", siempre dentro del "cumplimiento de las normas urbanísticas y de la ley".
Pese al reguero de informaciones aparecidas desde este miércoles en la prensa, Calvo ha recordado que aún no ha recibido por parte del grupo asiático la "comunicación oficial" ni "directa" de esta operación, aunque su equipo espera que se produzca próximamente. Además, ha evitado valorar la venta más alla de mostrar su "respeto" a la decisión, aunque sí ha asegurado que, "frente al mantra de que paralizamos inversiones", Madrid "sigue siendo una ciudad muy atractiva, crecientemente atractiva". El interés de los murcianos, apoyaría este argumento a juicio del edil, en tanto que, cuando una inversión cae, "enseguida" aparecen otras.
En un tono más político, la portavoz municipal, Rita Maestre, ha calificado de "buena noticia" la transacción siempre y cuando contribuya a "reducir los plazos" para conseguir el objetivo último del Consistorio sobre esa propiedad privada, que es ofrecer "vida" al entorno sobre el que se erige y que vuelva a tener "cuanto antes" un uso tras un año en blanco de negociación frustrada con los inversores chinos.
Con todo, los contactos municipales con Baraka vienen a confirmar la venta, el último episodio de una complicada relación entre el grupo Wanda y el equipo de Gobierno de Manuela Carmena, a cuenta, singularmente, del mantenimiento de la fachada.