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Santiago Llorente, alcalde de Leganés
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Santiago Llorente, alcalde de Leganés (Foto: Kike Rincón)

El veto de Leganemos al PP complica la moción de censura contra Llorente

domingo 19 de junio de 2016, 14:17h
La principal fuerza política de la oposición en el Ayuntamiento de Leganés, Leganemos, exhibe públicamente su incompatibilidad con el PP, lo que frustra en la práctica las opciones para que la moción de censura propuesta por la candidatura vecinal Unión por Leganés (ULEG) prospere contra el gobierno del socialista Santiago Llorente.

El cuádruple empate en ediles entre el gobernante PSOE y Leganemos, ULEG y PP que tensa la vida pública de la localidad desde las pasadas elecciones no se deshará todavía por la vía de la moción de censura. Leganemos ya ha dejado claro que, si de ella depende, esta formación de unidad popular no permitirá un gobierno en el que esté el PP y que cualquier cambio en el actual reparto de fuerzas deberá pasar por su programa. Además, en una rueda de prensa celebrada este viernes, su portavoz, Fran Muñoz, ya ha cuestionado sentarse a negociar siquiera con la formación conservadora.

Estas condiciones frustran la propuesta de ULEG para desalojar del poder a Santiago Llorente -del PSOE, que gobierna gracias a un pacto con el concejal de IUCM, lo que le permie sumar siete ediles, uno más que el resto de partidos-, ya que cualquier acuerdo necesita reunir 14 votos alrededor un nombre alternativo, lo que obliga a un entendimiento de, como mínimo, tres partidos. La ausencia de Leganemos en este pacto requeriría el consenso de PP y ULEG además del edil de Ciudadanos y, lo que significa el más difícil todavía, del concejal no adscrito, desalojado de la formación naranja tras un enfrentamiento con la dirección madrileña y al que los impulsores de la reprobación consideran una muleta "tránsfuga" del PSOE.

Pese a todo, el plenario al completo es consciente de que la amenaza de la moción de censura sobrevolará todo el mandato de Llorente, el más minoritario que se recuerda en Leganés, también el alcalde. "La hipótesis de una moción de censura que cambie el Gobierno siempre va a estar sobre la mesa", explican desde Leganemos.

Así, los partidos han exhibido pequeños movimientos que no permiten dar por enterrada la idea de ULEG. Mientras el PP, que no se ha mostrado especialmente confiado, ha presentado un documento con diez propuestas -que no "líneas rojas", según su portavoz, Miguel Ángel Recuenco- para servir de base a las negociaciones, Leganemos ha verbalizado su "plena disposición a comenzar a conversar sobre la moción de censura", aunque, eso sí, con su antagónico programa "como eje central del diálogo". "Si somos capaces de hacer razonar ante esas propuestas populistas a Leganemos, la posibilidad existe", ha indicado Recuenco esta semana, que ha rechazado la fórmula de una "alcaldía rotatoria".

Con esta estrategia, ULEG parece buscar esencialmente que esos partidos se retraten en su relación con el Gobierno de Llorente, al que califica de "autoritario y autocrático", un diagnóstico en el que, curiosamente, coinciden también los ediles conservadores y progresistas de la oposición. Queda por ver si se trata más de un farol con fines políticos que de un verdadero intento por crear un equipo alternativo de concentración.

División en Leganemos

Además, a la difícil escena leganense hay que sumar un último factor. En la rueda de prensa de Muñoz, Leganemos escenificó la división por la que pasa la plataforma ciudadana. Tanto él como los concejales Adrián Sánchez y Eva Martínez abandonaron el viernes la comparecencia mediática que ofrecían junto a la edil y secretaria general de Podemos Leganés, Mercedes Condés, tras atribuir esta a "concejales" de su "propio partido" una filtración sobre sus aportaciones a la formación que ha detallado la prensa local por su segundo trabajo en el Hospital Severo Ochoa.

La secretaria general intervino en la rueda de prensa para desmentir que, como ha publicado el periódico Al Día, hubiese incumplido el código ético al no haber abonado durante meses al partido la donación correspondiente a su segundo salario (íntegra, ya que sobre él pesa una reducción de jornada que lo limita a menos de 100 euros mensuales, según la propia edil). Muñoz, por su parte, censuró las declaraciones de su compañera, según recoge Europa Press. La tensión fue creciendo hasta el punto de que Condés insinuó que las inserciones de publicidad se estarían financiando con "parte del excedente de los sueldos de los concejales", lo que Martínez tachó de "mentira".
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