La construcción de un nuevo centro de acogida para personas sin hogar en el barrio de El Cañaveral, en el distrito de
Vicálvaro, ha abierto un conflicto entre los vecinos y el Ayuntamiento de Madrid. En un comunicado, la
Asociación de Vecinos de El Cañaveral ha expresado su "total rechazo" a la medida, que consideran impuesta "sin transparencia ni participación vecinal" y argumentan que el barrio, con miles de familias jóvenes, todavía carece de "servicios fundamentales" como colegios, centros de salud, bibliotecas, instalaciones deportivas y un transporte público eficaz".
“Constatamos con indignación cómo para este tipo de instalaciones sociales se actúa con máxima rapidez -menos de seis meses-, mientras que los servicios realmente prioritarios se eternizan durante años. Exigimos explicaciones inmediatas sobre esta doble vara de medir, que castiga una vez más a la zona sur de Madrid, donde ya se concentran la gran mayoría de este tipo de recursos sociales, en un reparto claramente injusto frente a otros distritos que no asumen ninguna responsabilidad en este sentido”, han señalado.
El Consistorio madrileño ha recurrido a la contratación por procedimiento de emergencia para la puesta en marcha de este recurso, que será construido por el Área de Obras y Equipamientos y posteriormente gestionado por el Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad.
El malestar se ha traducido en una movilización sin precedentes en redes sociales: en un solo día, más de 22.000 vecinos mostraron su rechazo a través de Instagram y X (Twitter). La asociación ha solicitado una reunión “urgente” con el Ayuntamiento para exigir la paralización del proyecto y reclamar que se prioricen las infraestructuras pendientes. “No nos oponemos a la solidaridad, nos oponemos a la injusticia territorial y a la desatención de nuestras necesidades básicas”, concluye el comunicado.
Recurso "necesario" y con un "perfil muy específico"
Sin embargo, desde el Consistorio han manifestado que se trata de un "recurso necesario para seguir incrementando la red de acogida" y atender a un perfil específico de personas que llevan "muy poco tiempo en la calle" y que "requieren una intervención temprana para evitar que se cronifique esa situación, para evitar que haya un deterioro, para prevenir otras situaciones". “Queremos ofrecerles alojamiento, atención social y un itinerario personal que les permita volver a funcionar de manera autónoma”, ha explicado la vicealcaldesa, Inma Sanz, al ser preguntada por los medios de comunicación por esta cuestión.
El centro con capacidad para unas 150 personas
El futuro centro de acogida ocupará una superficie construida de 3.576 metros cuadrados dentro de una parcela de 14.737 metros cuadrados. Su diseño girará en torno a un eje central donde se ubicarán las zonas comunes, con 12 módulos residenciales distribuidos a ambos lados, dos de ellos adaptados a personas con movilidad reducida. En total, el recurso tendrá capacidad para unas 150 personas.
Cada módulo contará con cuatro habitaciones, taquillas, repisas con lámpara y enchufes, cerraduras electrónicas en las puertas, aseos, duchas y una sala de uso común. Los espacios compartidos incluirán un área de admisión en la entrada principal, dependencias de atención social y profesional, comedor y cocina, salas polivalentes y de televisión, lavandería y planchado, ropero, consigna, vestuarios y aseos para el personal, así como almacenes. También se habilitará un espacio para animales de compañía y zonas exteriores ajardinadas con áreas de descanso.
Las obras arrancarán en las próximas semanas y se desarrollarán en dos fases. La primera, prevista hasta diciembre, contempla la construcción de tres módulos y los servicios comunes básicos, además de la urbanización parcial del terreno para garantizar el acceso. La segunda fase, que se prolongará hasta la primavera, completará el resto de los módulos, las zonas comunes y la urbanización definitiva de la parcela.