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María, la segunda madrileña en recibir la vacuna contra el Covid-19
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María, la segunda madrileña en recibir la vacuna contra el Covid-19 (Foto: Europa Press)

Así es el plan de vacunación contra el coronavirus

jueves 31 de diciembre de 2020, 09:00h

El domingo, después de muchos meses de angustia y restricciones, la imagen más esperanzadora de la pandemia llegaba a España con nombre propio: Araceli Rosario Hidalgo. La anciana, de 96 años e interna en la residencia Los Olmos de Guadalajara, era la primera española en recibir la primera dosis de la vacuna contra la Covid-19. Horas más tarde y en la capital, Nicanor y José Antonio, de 72 y 78 años, eran los primeros madrileños en recibir el suero de Pfizer que pretende acabar con esta pandemia.

Personas mayores de las residencias de Vallecas, Las Azaleas y Parque Almansa las que inauguraban el paquete de 1.200 dosis que llegaban a Madrid ese mismo domingo y que fueron distribuidas a esos centros custodiadas por furgones de la Policía Nacional. Se trató de un envío "testimonial para iniciar la vacunación", como explicó el viceconsejero de Sanidad Antonio Zapatero, pues el número de dosis que está previsto que continúe llegando es mayor.

En cualquier caso, a partir de entonces, y siguiendo el plan de vacunación diseñado por la Comunidad de Madrid -que se articula en la disponibilidad gradual de dosis y un orden de prioridad de los grupos de población-, conforme se han recibido virales, estos han sido trasladados a los centros socio-sanitarios.

El Ministerio de Sanidad, liderado por Salvador Illa, y el Consejo Interterritorial de Salud Pública, elaboraron una primera actualización de la Estrategia de vacunación frente a Covid-19 en España el pasado 18 de diciembre que corrobora que “en la primera etapa en la que el número de dosis de vacunas serán limitadas, se ofrecerá la vacunación de manera priorizada” a residentes y personal sanitario y sociosanitario que trabaja en residencias de personas mayores y de atención a grandes dependientes; personal de primera línea en el ámbito sanitario y sociosanitario; y personas consideradas como grandes dependientes.

De esta manera, se estableció que “las primeras dosis disponibles se utilizarán para vacunar al grupo 1 y 2 en ese orden y, tras completar estos grupos y en la medida que haya más disponibilidad de dosis, se vacunará” al resto de los grupos de este primer rango de población. Sin embargo, dada la reducida recepción de dosis de esta primera fase, la administración madrileña también ha tenido que priorizar a la hora de llevar a cabo el reparto entre las residencias de ancianos.

Según consta en el protocolo establecido por la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid y la Consejería de Sanidad, en este inicial periodo los criterios que han liderado la distribución han sido tres: mayor número de internos, menor capacidad de adopción de medidas de prevención y/o aquellas donde no se han registrado contagios desde el inicio de la pandemia. En este marco, se ha catalogado a 475 residencias -públicas, privadas y concertadas- de ancianos como “muy vulnerables”, entre ellas las de Vallecas, Las Azaleas y Parque Almansa, siendo estas las primeras en recibir la vacuna.

Una vez vacunados todos los internos y personal socio-sanitario de estos lugares, el proceso de vacunación continuará en el resto de residencias hasta abarcar el total de los 651 centros sociosanitarios madrileños, los cuales son 449 de mayores, 175 de discapacidad y 27 de enfermos mentales, sumando en total 47.354 residentes y 13.777 trabajadores. En cualquier caso, la vacunación del grupo de residentes y personas dependientes institucionalizadas incluye una serie de acepciones, también recogidas en el protocolo de la Dirección General de Salud Pública.

Acepciones iniciales

“En el caso de personas en situación terminal, el personal sanitario responsable de su asistencia valorará la vacunación de estas personas de manera individual”, dicta el documento, que además señala que “en las residencias en las que exista un brote activo se realizará una valoración de la situación y de la vacunación por parte de Salud Pública”. Si algún interno ha pasado la enfermedad muy recientemente y está en periodo de aislamiento, se vacunará en cuanto finalice este periodo y reciba el alta epidemiológica, del mismo modo que a las personas en cuarentena por ser contacto estrecho se les pospondrá la vacunación hasta la finalización de la misma.

Aunque se considera que el proceso "no podría causar infección ni en la madre ni en el feto", en el caso de las embarazadas se recomienda aplazar también la inyección. El personal sanitario de primera línea y otro personal sanitario y sociosanitario que ha tenido una infección confirmada por SARS-CoV-2 puede retrasar la vacunación hasta que transcurran 90 días desde la fecha del diagnóstico. El objetivo de esta medida es el de “priorizar la vacunación del personal que no haya padecido la enfermedad recientemente, en concreto en los últimos 90 días", señala el texto, pues tan solo en casos muy concretos -como en las personas con historia de haber tenido reacciones alérgicas graves (por ejemplo, anafilaxia) a algún componente de la vacuna- está recomendada la no vacunación.

De hecho, la última versión de la estrategia de vacunación señala que las personas que hayan pasado la enfermedad también deberán ser vacunadas. A pesar de que se ha evidenciado que la gran mayoría de las personas infectadas producen anticuerpos neutralizantes y estimulan la inducción de respuesta de células T, todavía se dispone de "poca información" sobre la posibilidad de reinfecciones y sus características clínicas, la posibilidad de respuesta inmune de memoria tras la infección y el riesgo de transmisión o la duración de la inmunidad tras la infección natural.

Por otro lado, aquellos residentes que no deseen ser vacunados -del mismo modo que el resto de adultos españoles- no estarán obligados a ello, pues la vacuna contra el Covid-19 es voluntaria, si bien va a constar en el Registro de Vacunación las personas que se nieguen a ponérsela con el fin de conocer las posibles razones de reticencia en diferentes grupos de población, tal y como se establece en la Estrategia de vacunación frente a la Covid-19 en España. De hecho, todos aquellos madrileños que deseen vacunarse deben contar con el consentimiento firmado para acceder a la vacunación.

En este escrito, además de firmar la aceptación de las dosis, se hace conocer al ciudadano de que se pueden sufrir “efectos secundarios”. Los síntomas adversos que se contemplan pueden ser fatiga, dolor de cabeza, mialgia, escalofríos, artralgia, síndrome vasovagal (la pérdida de consciencia transitoria causada por una disminución del flujo sanguíneo cerebral de corta duración) y fiebre. En cualquier caso, todos ellos se estima que pueden sufrirse en una intensidad “leve o moderada”, y de hecho se afirma que “se resuelven a los pocos días de recibir la vacunación” y se recomienda usar paracetamol si los síntomas aparecen.

Método de dispensación de vacunas

Para la inmunización de residentes y personal centros, la Dirección General de Salud Pública ha formado en las últimas semanas a 46 equipos de Enfermería habilitados para desplazarse a las residencias (14 de Atención Primaria, 2 de la Agencia Madrileña de Atención Social, 12 de Cruz Roja y 18 de los centros socio-sanitarios concertados y privados) y poner la vacuna in situ. Además, hay otros 22 equipos de reserva pertenecientes a los hospitales de la red pública y de Atención Primaria que están recibiendo formación para esta labor, al tiempo que se cuenta con la colaboración de profesionales de entidades sin ánimo de lucro, como Cruz Roja.

La formación consiste en conocer cómo hay que hacer el proceso para reconstituir la vacuna antes de administrarla, es decir, su preparación, así como la grabación en las bases de datos de la información necesaria para asegurar la trazabilidad de los vacunados. Y es que esta vacuna se administra en dos dosis, una primera y, a los 21 días, la segunda, y la inmunidad se adquiere siete días después de la segunda dosis, de manera que durante la primera semana se irá reservando la segunda dosis a las personas que han recibido la primera.

Sobre esto, el vicepresidente regional, Ignacio Aguado, explicó el martes en rueda de prensa que de cada vacuna contra el Covid que llega a la región se guarda la mitad y garantizar así el stock para la segunda dosis necesaria. Así, ha indicado que para evitar problemas derivados de "roturas de stock" o "retrasos" de las 48.750 dosis semanales la Consejería de Sanidad reservará el 50 por ciento.

Según los cálculos realizados públicamente hace unos días por la directora general de Salud Pública, Elena Andradas, la población diana de la primera fase, los mayores y las personas con discapacidad en residencias y los trabajadores sociosanitarios que les atiende, así como los profesionales sanitarios de primera línea, ascienden a 65.000 personas. Por ello, de continuar con la llegada de vacunas anunciada por el Ministerio en la cadencia indicada -de 50 bandejas de vacunas Pfizer, con 975 dosis en cada una, es decir, 48.750 dosis cada lunes durante 12 semanas- la Comunidad prevé administrar 586.200 dosis de la vacuna de Pfizer hasta el mes de marzo.

Por el momento el cumplimiento se ha llevado a cabo, salvando que a última hora del domingo Pfizer España informaba al Ministerio de Sanidad del retraso de la recepción de la entrega prevista para el lunes 28 de diciembre, el primer envío completo y de 350.000 dosis, a causa de una "incidencia logística" en la fábrica de Puurs (Bélgica). La farmacéutica aclaraba en ese mismo comunicado que "la situación ya está resuelta", asegurando la llegada de los virales al día siguiente a lo establecido en un primer momento, tal y como fue finalmente.

Una vez recibidas las dosis, cada autonomía debe contar con un contrato de almacenamiento y distribución de las vacunas. En el caso de la Comunidad de Madrid, este martes el Consejo de Gobierno fue informado de la adjudicación con carácter de emergencia del contrato de Servicio de logística para el almacenamiento, preparación y distribución de 250.000 dosis de vacuna frente al Covid-19 y suministro de dos equipos de ultracongelación, por un importe de 156.204,47 euros.

Según explicó el Ejecutivo regional en un comunicado, el plazo de ejecución del contrato se extiende desde el pasado 26 de diciembre hasta la finalización de la administración de esta primera remesa de vacunas, y se ha realizado a instancias de la Dirección General de Salud Pública. "La empresa a la que se ha recurrido cuenta con acreditada y amplia experiencia en la distribución de vacunas y con amplias instalaciones en la región, con alta capacidad y tecnología para cubrir el servicio", han aseverado en el comunicado.

El programa de vacunación frente al coronavirus conlleva varios puntos críticos que se diferencian de la administración de otras vacunas, entre los que destaca la exigencia de condiciones de frío extraordinarias en su transporte y almacenamiento, pues esta vacuna necesita -70ºC para el almacenamiento de larga duración. Si se va a utilizar en un periodo de cinco días o menos puede transportarse a entre 2°C y 8°C. Además, se presenta en viales multidosis (5 dosis por vial) que requieren planificar las citaciones para evitar la pérdida de unidades.

Vacunación de personal sanitario

Una vez que se complete la vacunación en las residencias de ancianos y personas dependientes, incluyendo el personal socio-sanitario que ellos trabajan, la Consejería de Sanidad comenzará el operativo del personal sanitario regional. Se trata de en torno a 140.000 profesionales de los hospitales y clínicas privadas que conforman la red sanitaria de la Comunidad de Madrid. Y es que, como recuerda el protocolo de Salud Pública regional, “durante los primeros meses de la pandemia en España, el 27 por ciento del total de casos de Covid-19 declarados a la RENAVE era personal sanitario”, y si bien esta cifra ha descendido, este porcentaje “supone el 4,5 por ciento del total”.

De nuevo, se aplicará un criterio de preferencia por el que los sanitarios que se encuentren en primera línea, los cuales corresponden al grupo “que tiene mayor riesgo de exposición por llevar a cabo actividades de atención directa a pacientes Covid, así como por tener mayor probabilidad de tener contacto con una persona con infección por SARS-CoV-2”.

Este es, en definitiva, el personal del ámbito sanitario -incluyendo aquellos que desempeñan labores distintas a la prestación de servicios sanitarios, como administración, limpieza o estudiantes, entre otros- que trabaja de cara al paciente, en los siguientes entornos: unidades, consultas o circuitos COVID; puertas de entrada de pacientes agudos a los servicios de salud; personal de unidades móviles de atención directa a pacientes Covid-19; transporte sanitario urgente; servicios de cuidados intensivos u otras unidades que asuman estas funciones en caso necesario; cualquier servicio de cuidado no intensivo donde se realicen procedimientos que puedan generar aerosoles; servicios y unidades con pacientes de alto riesgo (oncología, hematología, etc.); servicios centrales donde se toman y manipulan muestras que potencialmente pueden contener virus viables; personal sanitario de salud pública que trabaja en la gestión de la pandemia; y personal de salud laboral y medicina preventiva que van a participar en la administración de las vacunas frente a Covid-19.

Asimismo, en esta etapa la Consejería de Sanidad incluye a personal sociosanitario que en otros centros de atención a personas mayores y de riesgo diferentes a los residenciales incluidos en el primer grupo, así como a profesionales que proporcionan cuidados estrechos a personas de poblaciones de riesgo en sus hogares (mayores, personas dependientes, enfermos, etc.). Tal y como se señala en el protocolo, “este último grupo de personas que trabajan en hogares se les puede considerar incluidos en el mismo grupo de prioridad de las personas a las que asisten y ser vacunados en el mismo momento”, aunque no se incluyen los cuidadores no profesionales (familiares, convivientes…).

Sin embargo, en esta etapa de la vacunación se incluirá a aquellas personas consideradas grandes dependientes (grado III) según la Ley de Dependencia (Ley 39/2006, de 14 de diciembre) y que hayan solicitado el reconocimiento y las que no lo hayan solicitado aún pero esté médicamente acreditado, por tener enfermedades que requieran intensas medidas de apoyo para desarrollar su vida; incluidas aquellas no institucionalizadas. De la misma manera, las personas con gran dependencia que no están institucionalizadas también están incluidas en esta primera etapa, y su vacunación “se realizará en cuanto sea posible, teniendo en cuenta las características de conservación y utilización de la vacuna disponible”.

Tal y como señaló hace unas semanas la directora de Salud Pública, Elena Andradas, se estima que alrededor de la tercera semana del mes de enero haya dosis suficientes para abordar la vacunación del personal sanitario de primera línea, las cuales además se administrarán independientemente del estado inmunitario de la persona que la reciba. En esta ocasión se prevé que sean activados 38 equipos para la realización del operativo, una cifra que se incrementará conforme continúe la recepción de vacunas de manera semanal a la espera de que, de no haber cambios o incidencias, la primera semana de enero estén en funcionamiento los 46 equipos habilitados.

“Es una noticia excelente”

El viceconsejero de Sanidad, Antonio Zapatero, anunciaba hace unos días la llegada de la vacuna al tiempo que señalaba que se trata de una noticia “excelente" y "esperanzadora", pero advertía de que una primera dosis no protege, al tiempo que indicaba que a medida que se vaya extendiendo la vacunación al resto de la población, los pilares básicos de prevención de la transmisión van a seguir siendo las medidas de protección, el uso de la mascarilla, la distancia social, la higiene de manos y una adecuada ventilación en los espacios cerrados.

Según señaló, “la vacuna es muy segura, en Estados Unidos y Reino Unido ya se han vacunado más de 100.000 personas y solo se ha detectado una incidencia de complicación del 0,001 por ciento, pero todavía queda mucho que hacer, ya que a finales de marzo solo estará vacunado el 5 por ciento de la población". En este punto, el viceconsejero advirtió de que “no debe confundir para que la población deje de continuar con las medidas como el uso de mascarilla, la ventilación o la distancia social. El virus sigue con nosotros", por lo que pidió a la ciudadanía "cautela" ante los "meses duros y de sufrimiento" que están por venir.

Por su parte, el director general de Pfizer España, Sergio Rodríguez, ha asegurado que la vacuna de Pfizer-BioNTech "es más segura y fácilmente adaptable a las mutaciones del virus", ya que se ha desarrollado con "una nueva tecnología". Este hecho aseguraría que la población permanezca protegida contra las nuevas cepas del virus detectadas en las últimas semanas, como es el caso de la mutación confirmada en Reino Unido.

La Consejería de Sanidad ha confirmado hasta el momento un total de seis casos positivos de la cepa británica del Covid -B.1.1.7- en la región después de que este martes se verificasen dos casos a través de la secuenciación genómica. Asimismo, según ha expuesto el Ejecutivo regional en un comunicado, la Viceconsejería de Salud Pública y Plan Covid-19, la Dirección General de Salud Pública y los Servicios de Microbiología de distintos hospitales de la red pública y privada de la Comunidad de Madrid continúan estudiando al menos otros 13 posibles casos de esta nueva variante.

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