www.madridiario.es
David Pérez, consejero de Transportes e Infraestructuras
Ampliar
David Pérez, consejero de Transportes e Infraestructuras (Foto: Juanma Ligero)

El tren que nunca llegará a Navalcarnero

Por Alejandro Navas
sábado 11 de junio de 2022, 08:00h

La conexión ferroviaria entre Móstoles y Navalcarnero fue una promesa electoral de Esperanza Aguirre en 2005 cuyas consecuencias llegan hasta el presente en forma de indemnizaciones millonarias, de reproches políticos y de elusión de responsabilidades. La Comunidad de Madrid, en otro tiempo precursora de la infraestructura, no tiene ninguna intención de participar en su financiación y señala al Gobierno central como el competente. Aparte quedan los 162,5 millones de euros que la Administración regional ha pagado el pasado marzo a la empresa OHL, orden judicial mediante, por la rescisión del contrato. Mientras, los vecinos del suroeste se resignan y se encomiendan al futuro para poder llegar a Madrid en tren.

Creo que es bueno que todos hagamos autocrítica. Nosotros en un momento dado consideramos que podíamos asumir el coste de esa infraestructura y no salió bien”. Esta es la postura del actual consejero de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, David Pérez. La claridad de estas palabras y el reconocimiento de que este proyecto “no salió bien” no es habitual por parte de los responsables políticos de la Administración regional. De hecho, es una de las primeras ocasiones en las que de forma pública un máximo representante autonómico expresa el fracaso de dicha infraestructura.

"El convenio sigue vigente"

Sin embargo, estas declaraciones lejos de satisfacer a los municipios afectados han provocado un inmediato reproche. José Luis Adell es el alcalde de Navalcarnero, la principal localidad afectada por la promesa incumplida de la conexión ferroviaria. Según sus palabras, existe un convenio “en vigor” entre la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Transportes que “debería obligar” a su construcción y a su financiación por el Gobierno regional. “Sigue vigente, ni la Comunidad de Madrid ni el Ministerio han denunciado ese convenio por el que la Comunidad se hacía cargo de la ejecución del tren de Navalcarnero. Por tanto, es una obra que tiene que continuar la Administración madrileña. ¿Cómo puede hacerlo? En primer lugar, tienen que tener disposición y voluntad para ello”, asegura el regidor de este municipio.

Es en este punto, en la existencia o inexistencia de un convenio vinculante, donde las partes no mantienen la misma versión. Según fuentes de la Consejería de Transportes e Infraestructuras, es falso que exista ningún convenio firmado entre el Ministerio y el Gobierno regional. Aseguran que lo único que existe es un “protocolo entre Adif y la Comunidad de 2009” pero que no supone obligación alguna para ninguna de las partes y que, por tanto, “nada está vigente”.

Esperanza Aguirre visita las obras del tren

Pérez culpa al anterior Gobierno del PP de Móstoles

Además de realizar cierta autocrítica, el consejero añadió un nuevo argumento en cuanto al señalamiento de los responsables del fracaso del proyecto. “El Ayuntamiento de Móstoles dijo que iba a aportar 50 millones de euros. La empresa que se declaró en quiebra -por eso se paró la obra- lo hizo porque Móstoles nunca pagó”, aseguró Pérez en sede parlamentaria.

Según fuentes de la Consejería, el Ayuntamiento mostoleño “firmó un convenio en 2006 con la Comunidad de Madrid para modificar el trazado” por uno diferente al del proyecto inicial que contemplara el soterramiento de la vía desde el cruce con la carretera A-5 hasta la principal estación de la ciudad, Móstoles-Central. Desarrollan estas fuentes que era el Gobierno local quien debía financiar el incremento del coste, para que ese nuevo trazado no supusiera un perjuicio económico tanto para la Administración regional, como para la empresa concesionaria. Así, concluyen estas voces que debido a la “no aportación” de los 50 millones, la empresa constructora “entró en concurso de acreedores” y señaló este impago como razón principal.

"Móstoles nunca pagó los 50 millones"

Esta postura sorprende al Consistorio de Navalcarnero ya que Móstoles estaba gobernado en aquel momento por Esteban Parro, del Partido Popular, que tomó el bastón de mando de la ciudad de 2003 a 2011. Según el alcalde socialista de Navalcarnero, el consejero “ha intentado eximir de su responsabilidad a la Comunidad de Madrid culpando de la paralización de las obras al Ayuntamiento de Móstoles” y sostiene que era el Gobierno regional “quien debía aprobar cualquier cambio solicitado por alguno de los municipios, máxime cuando durante los hechos a los que se refiere el consejero y el Gobierno local recaían en el mismo partido, que gobernaba en ambas administraciones”.

En cualquier caso, desde Navalcarnero asumen que no tienen “otro margen” para exigir el cumplimiento del convenio que “denunciar los hechos”. “No somos parte del convenio, simplemente las víctimas de una promesa incumplida que ha condenado a toda esta población a un retraso en su desarrollo y unos daños económicos nunca vistos hasta ahora”, zanja el alcalde José Luis Adell.

El proyecto original y los 162 millones

La línea de Cercanías entre Móstoles-Navalcarnero suponía crear una nueva línea férrea con un trazado de casi 15 kilómetros y siete estaciones, cuatro de las cuales estarían soterradas –cuatro en Móstoles, dos en Navalcarnero y una en Arroyomolinos–. Para el soterramiento, se usó una tuneladora que debería haber excavado dos túneles de un total de 3,8 kilómetros, aunque apenas recorrió cien metros durante el tiempo que estuvo en marcha. Según explicaron en su momento desde la Consejería de Transportes, el objetivo del soterramiento era doble: respeto al medio ambiente y mayor velocidad de los trenes, que podrían llegar a los 140 kilómetros por hora.

"Se ha enviado una carta al Ministerio"

El presupuesto inicial de 362 millones supondría beneficiar a 225.000 habitantes de Móstoles, Navalcarnero y Arroyomolinos, tanto a quienes viven en el carco histórico como a los vecinos de los barrios periféricos que acudieran a trabajar a El Soto, la Plataforma Logística Puerta del Atlántico y Parque Coimbra. Asimismo, el proyecto llevaba aparejada la construcción de un aparcamiento disuasorio en la última estación de Móstoles, así como las correspondientes cocheras y talleres.

Desde el año 2010 no se ha realizado ningún trabajo para construir esta línea. De hecho, lo último que se hizo fue en 2014, cuando se enterró toda la infraestructura que durante dos años una filial de OHL había logrado. Dicha filial, propiedad del empresario Juan Miguel Villar Mir, había conseguido la licitación del proyecto y fue bautizada como Cercanías Móstoles Navalcarnero S.A., más conocida como CEMONASA.

Cuando en 2010 se paralizaron las obras comenzó un litigio entre CEMONASA (OHL) y la Comunidad de Madrid que después de una década se ha saldado con una sentencia que ha forzado al pago de una indemnización por la rescisión del contrato de 162,5 millones de euros a la empresa concesionaria. Según los cálculos del Ayuntamiento de Navalcarnero, la Administración invirtió unos 123 millones en la construcción en sí de la línea entre 2009 y 2010. Así, para el regidor de este municipio, José Luis Adell, la cantidad real de dinero público invertido asciende a 285,5 millones que “ha salido del bolsillo de todos los madrileños”.

Estación de Cercanías

Ausencia de voluntad política

El consejero David Pérez es claro en cuanto a la posibilidad de que la Comunidad de Madrid retome el proyecto: si hay una Administración que debe asumir el proyecto y su financiación es el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Según fuentes de la Consejería, “actualmente no está planificado retomar esta inversión” y señalan el envío de una carta a la ministra Raquel Sánchez para “instarles” a que realicen el proyecto, ya que “es su competencia”. La misiva, aseguran, nunca ha sido respondida.

Enfrente, el alcalde de Navalcarnero y el Partido Socialista de Madrid, que exigen la construcción y la reanudación de las obras por parte del Gobierno regional. Para el regidor José Luis Aller, que el tren sea una realidad “depende fundamentalmente de la voluntad política del consejero de cumplir los compromisos de los gobiernos madrileños”. De esta forma, lamenta la postura actual de la Administración y la critica: “No tiene ninguna justificación que ahora pretenda eludir sus responsabilidades sin otro argumento que decir que 'todo lo que tenía que salir mal salió mal’ y dejar tirados a los más de 200.000 vecinos afectados sin aportar ninguna solución”.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
3 comentarios