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La obra Silencio, con Blanca Portillo como protagonista, está en la sala grande del teatro Español hasta el 11 de febrero.
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La obra Silencio, con Blanca Portillo como protagonista, está en la sala grande del teatro Español hasta el 11 de febrero. (Foto: Javier Mantrana/Teatro Español)

‘Silencio’, recital de Portillo y Mayorga

martes 11 de enero de 2022, 11:05h

El dramaturgo Juan Mayorga pronunció su discurso de ingreso en la Real Academia el 19 de mayo de 2019. Versó sobre el silencio. Toda la ceremonia protocolaria tiene un formato teatral que no debió pasar inadvertido al escritor. Al menos eso deduzco cuando ha convertido su discurso en una pieza teatral que se estrena en el Español interpretada por Blanca Portillo.

Silencio es el discurso de ingreso de un estrambótico escritor que se nos descubre pronto como un impostor: es un actor contratado por el nuevo académico para que interprete el prolijo texto. ¿Miedo escénico del autor? La ficción avanza con comodidad hasta que el actor comienza a cuestionar al autor, tanto por lo que ha escrito como por las circunstancias que le han llevado a contratarlo. Se queja el intérprete de que llevaba ocho años en paro y nadie se había acordado de él. Este giro en el texto permite al intérprete (a la actriz) ir dejando el personaje inicial para transformarse en los distintos arquetipos de obras en las que Mayorga cree que tiene un papel importante el silencio.

Parece que el texto llevado a escena difiere poco del discurso real, uno de los momentos emocionantes para la profesión teatral. La dificultad estriba en dotar de una dramaturgia a un discurso para evitar que sea la repetición de la jornada académica. Y es en ese punto cuando Mayorga permite a la actriz adentrarse en un ejercicio de transfiguración que le lleva de Creonte a Antígona; de Bernarda Alba a la Poncia, al Tío Vania o a las Tres hermanas. Lo hace al estilo del bululú: un texto, una silla y un actor. El falso conferenciante va desmontando el frío estrado académico para crear los espacios de las obras que utilizan dramáticamente el silencio. Me quedó una duda. En los minutos finales la actriz exclama alborozada: ¡Ya sé por qué me eligió! Yo esperaba que, en algún momento, nos los dijera. Pero no.

Blanca Portillo es una actriz prodigiosa que puede con cualquier género. Generalmente se la tiene como gran trágica y su vis cómica es envidiable, aunque la prodigue poco. Pero para el recuerdo queda su magistral actuación en ¡Madre, el drama padre!, un Jardiel escasamente representado.

Mayorga le proporciona aquí la posibilidad de un travestismo a la vista del público, sin trampa ni cartón. Para pasar de Creonte a Antígona le basta con arrodillarse. Creo que Blanca es de esa clase de intérpretes que, una vez compuesto el personaje, puede entrar y salir de él como quien se quita o se pone una americana.

Hace muchos años tuve la fortuna de entrevistar a la gran Mary Carrillo poco antes de comenzar una función. Yo estaba agobiado por los avisos del regidor y por la inminencia del alzamiento del telón. Pero Mary me tranquilizó: no te preocupes, entro, hago la escena y seguimos charlando. Yo, entre cajas, observaba atónito como al entrar en luz esa mujer era automáticamente la mamma siciliana dominante y excesiva. Hacía mutis y seguía la charla. ¿Cómo hace -le pregunté- para convertirse en el personaje en diez segundos? Muy fácil, me dijo, compongo el personaje durante los ensayos, su forma de moverse, de hablar, de callar… y una vez que lo tengo fijado no tengo más usar los recursos previstos. Mary era capaz de estar entre cajas hablando sobre un combate de boxeo con un compañero y, sin transición, convertirse en la maravillosa loca de La casa de los siete balcones.

No sé si la Portillo trabaja así, pero en esta función demuestra que tiene los personajes colgados en una percha y se los pone y quita a voluntad. A los fanáticos del método Stanislavsky se les pondrán los pelos de punta. Pero, pudiendo jugar a ser otro ¿qué necesidad hay de sufrir?

Silencio es un recital literario de Mayorga y un recital interpretativo de Portillo. ¿Qué más hace falta?

Silencio está en la sala grande del teatro Español hasta el 11 de febrero.

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