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Saldremos mejores y tal...

lunes 10 de mayo de 2021, 12:16h

Este fin de semana hemos asistido alarmados al final del estado de alarma. Una fiebre del sábado noche difícil de entender después de más de 100.000 fallecidos por un virus tan letal como silencioso. Un virus al que nos dijeron que habíamos vencido, aunque es él quien sigue victorioso.

Hace un año por hoy seguíamos en fase cero intentando desescalar en una escalada que parecía no tener fin, observando una curva que no descendía... Y seguíamos saliendo a los balcones a aplaudir a esos sanitarios exhaustos a los que llamábamos héroes a ritmo del “Resistiré”. Hace un año por hoy creíamos que íbamos a salir mejores, más fuertes, unidos, que la solidaridad había llegado para quedarse. Pues hoy, después de un año, ya sabemos que la solidaridad era un espejismo, que los aplausos a los sanitarios eran la excusa perfecta para salir un rato a tomar el aire y que por supuesto, no hemos salido mejores, quizás porque muchos no eran ni buenos.

También ha habido un año para legislar, para establecer unas normas comunes, para saber qué hacer durante ese “principio del fin”. Supongo que no se necesitan muchos asesores ni muchos comités de expertos para saber que después de casi un año de toques de queda y de restricciones, con el final del estado de alarma iba a comenzar el estado de armarla. No creo que fuera tan difícil de prever porque de momento, la inmunidad está por ver, pero el rebaño ya hemos visto que lo tenemos en cada ciudad.

Y esto no es cosa de la libertad, porque la libertad es otra cosa, pero seguimos con el afán de politizarlo todo o peor aún, de judicializarlo todo. Si el gobierno elude su responsabilidad, que lo decidan los jueces, la decisión Suprema. Me acuerdo de Madre Rosario que nos hablaba del momento en que la libertad se convierte en libertinaje y lo de la otra noche es el mejor ejemplo. La libertad no es simplemente el libre albedrío, no es hacer lo que te dé la gana, no es avasallar la libertad y los derechos del otro. No hay libertad sin responsabilidad. La libertad así de mal entendida lo único que hace es restringir las libertades de todos. La libertad puede ser poner en riesgo tu propia vida, pero en ningún caso la de los demás.

Vencer no hemos vencido nada, salir no hemos salido aún y lo del principio del fin ya no cuela. Vamos a ver cómo surfeamos la nueva ola y qué deciden hacer con nosotros y nuestras libertades.

Esther Ruiz

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