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Nuevo icono pop

domingo 14 de junio de 2020, 11:23h

¡Domingo! Y si no pasa nada, será el penúltimo antes de recuperar la libertad de movimientos.

Y ya estamos post confinados, las calles llenas a cualquier hora, las terrazas, los parques, atascos, los centros comerciales. Había ganas de calle, otra cosa son los estilismos en la era COVID 19. Esto merecería una columna entera porque tanto tiempo en casa creo que ha hecho que perdamos algo de buen gusto. Creo que salimos más de cualquier manera, una mezcla entre chandalismo playero y ropa de calle muy difícil de combinar. Y por supuesto, nada de subirnos a un tacón. Al menos por ahora.

Y ya que estamos terminando el Estado de Alarma y hoy quiero hablar del nuevo icono pop, del hombre de moda. El que igual te lo encuentras en la televisión a todas horas, que en las Redes Sociales que en una camiseta. Si, estoy hablando del omnipresente Fernando Simón.

El epidemiólogo director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, que con su peculiar tono de voz nos ha informado puntualmente de los avances del coronavirus. Desde que era poco más que una gripe y que estaba controlada, pasando porque si su hijo lepreguntara si podía ir a la manifestación del 8-M le diría que hiciera lo que quisiera, o el lío de los tests, o que las mascarillas no eran obligatorias y que tampoco veía necesario lo del cierre de colegios. Hasta llegar a que era algo más grave, una pandemia mundial y entonces comenzó a hablarnos del número de muertos y contagiados diarios.

Simón tiene detractores y defensores creo que por igual. Pero sin entrar a valoraciones profesionales, la verdad es que tiene su mérito salir un día tras otro, hasta cuando estuvo con el coronavirus, que también lo pasó. Y así ha salido cada día y se ha metido en todos los charcos, hasta ha regañado a periodistas si no les ha parecido bien sus preguntas. Ha intentado explicar decisiones políticas que no le correspondían, pero que supongo que por fidelidad o porque le va en el sueldo lo ha hecho. Ha hablado de curvas, fases, escaladas, desescaladas. De un comité de expertos que a día de hoy no sabemos quienes eran. Ha contado y descontado fallecidos de una manera insólita y por ello hasta parece que tendrá alguna querella y denuncias.

Y ya forma parte de nuestras vidas, con ese aspecto desaliñado. Ese pelo y esas cejas indomables. Ha rescatado hasta las camisas de manga corta. La plancha la tiene olvidada, eso le da un toque como que ni tan siquiera puede irse a su casa a descansar. La verdad, es que pese a todo, cualquier empresa de comunicación lo ficharía. Su discurso llega, no deja indiferente a nadie, empatiza, no esquiva nada aunque se lo invente y además tanto su físico como su voz es imposible de olvidar. Parecería que ha pasado un casting, pero no, lleva ahí desde que lo nombrara Ana Mato. Si, así es, empezó con Rajoy.

Y ahora se ha hecho el más popular. Imitado por numerosos humoristas, memes, grafitis, bolsas de playa, banderas... hasta convertirse en el Nuevo Icono Pop. Ahora todo el mundo se ha puesto a hacer camisetas con su imagen y con sus frases, desde las más controvertidas hasta las más insólitas. Todo un merchandising del que sólo somos capaces en España. Y además Fernando Simón dice que está encantado con la fama. Pues nada, pasamos del linchamiento a ponernos una camiseta con su cara ¡En fin!

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus del que nos hablaba cada día un médico epidemiólogo. Y que al principio parece que no sabían lo que era o al menos no nos lo querían contar y le quitaban importancia y de repente comenzó a ser muy importante y peligroso y mataba a miles de personas. Y entonces nos confinaron y el Doctor Simón comenzó a ser parte de nuestras vidas y nos hablaba a todas horas aunque sus mensajes fueran contradictorios. Y hablaba de muertos como de números, poniéndolos y quitándolos de la estadística sin un criterio claro y diciendo con toda tranquilidad que si no sabemos cuánta gente muere es por un exceso de transparencia. Pero a nosotros todo eso nos dio igual, porque nos hacía gracia y lo hicimos tan nuestro que lo convertimos en icono y lo empezamos a llevar hasta en nuestras camisetas.

Esther Ruiz

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