Una doble piel envuelve los Teatros del Canal. La primera, la epidermis visible desde el exterior, es un revestimiento de vídrio con una textura granulada, que bajo los rayos del sol adquiere el brillo y el aplomo del terciopelo, en colores negro, plata y rojo. Un telón teatral para todos los madrileños. Una segunda piel interna de madera cálida se retranquea y dibuja el espacio interior que deja imponentes espacios bañados de luz natural.
Los Teatros del Canal, un proyecto que lleva la firma del arquitecto y artista, Juan Navarro Baldeweg, son tres edificios y un sólo cuerpo. Tres espacios escénicos yuxtapuestos, que comparten una espina dorsal, donde se sitúan las oficinas y los camerinos del teatro.
El edificio da a los ciudadanos de Madrid la bienvenida bajo una marquesina voladiza, una gran losa de hormigón de 20 metros, que deja un espacio diáfano, sin interrupciones de columnas o pilares. "Una audacia estructural", tal y como la define Justo Ruiz, arquitecto colaborador de Juan Navarro. Un gran vestíbulo que es una invitación a los ciudadanos a disfrutar de los espacios del teatro abiertos al público, sin necesidad de asistir a una representación, como el jardín interior al que se abrirá una cafetería.
El espacio escénico más importante es un teatro clásico con el escenario frontal cuyo techo en su punto más alto, el peine, alcanza los 35 metros. "El foso es similar al del Teatro Real y tiene una versatilidad tremenda", explica el arquitecto. El aforo es para unas 900 butacas, unas dimensiones que Pedro Ruiz define como las de un teatro "recoleto" y asegura que un teatro no debe exceder de las 1.000 personas.
El teatro principal del Canal está diseñado hasta el último detalle por Juan Navarro Baldeweg. Ha sido sometido a un minucioso estudio acústico, los músicos se sitúan sobre una plataforma que puede subir y quedar a la altura del escenario, la iluminación interior es un diseño exclusivo de Navarro y hasta las butacas, que serán de color "rojo teatro" llevarán su firma.
Por el momento los tres espacios escénicos que forman los Teatros del Canal están en bruto. Son joyas por pulir. La segunda es una sala configurable, para todo tipo de montajes en el que las butacas pueden disponerse hasta de 15 maneras diferentes, con un aforo máximo de 400 personas. Por último, el complejo se completa con un centro coreográfico, que cuenta con seis salas de danza de triple altura y con una sala de ensayo, que reproduce las dimensiones y disposición del teatro de danza.
"En el panorama arquitectónico será el mejor teatro de España", dice el arquitecto Justo Ruiz. Ahora es el turno del Canal de Isabel II y de la Comunidad de Madrid de desvelar con qué tipo de gestión, si pública o privada, contará el nuevo espacio escénico y si su programación cultural estará a la altura de su factura arquitectónica.