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Los vecinos opinan sobre la transformación de esta zona, que un día Almodóvar eligió como plató

Del barrio trémulo a la nueva Ventilla

Del barrio trémulo a la nueva Ventilla

lunes 29 de enero de 2007, 00:00h

En 1997 el mundo entero conocía a través de los ojos de Pedro Almodóvar el fuerte contraste entre el moderno centro de negocios de Plaza de Castilla y La Ventilla, una barriada marginal de infraviviendas y chabolas que se levantaba al lado. De lo que el cineasta plasmó en su película  'Carne Trémula' apenas queda nada, después de que el Instituto Madrileño de la Vivienda (Ivima) haya llevado a cabo aquí una de las mayores transformaciones urbanísticas de la capital. Han sido necesarios 333 millones de euros y casi 5.000 nuevas casas, con expropiaciones, algún realojo y, sobre todo, mucho entendemiento.

Agunos restos de lo que fue aquella Ventilla, hoy díaHace 10 años Pedro Almodóvar rodaba las primeras escenas de su 'Carne Trémula' en La Ventilla (Tetuán), una barriada de infraviviendas ruinosas con la expropiación firmada y los días contados. El prestigioso director de cine recogía así los contrastes y la contradicción de una ciudad en la que, por esos años, se conservaba involuntariamiente un montón de chabolas a los mismísimos pies de las modernas Torres Kío de Plaza de Castilla, o escondía míseras viviendas en uno de los centros neurálgicos de la capital, muy diferentes a los lujosos pisos del barrio de Chamberí , que igualmente aparecían en el largometraje.

El Ivima sigue construyendo viviendas. Serán las últimas que completen el nuevo barrio Hoy La Ventilla sobrevive, pero totalmente desconocida. Apenas queda un puñado de las viejas casas que un día lo poblaron y luce la cara de un nuevo Madrid que deja para el archivo del pasado aquellas imágenes de 'Carne Trémula'. Primero fue el Ministerio de Obras Públicas, a finales de los 70 y, más tarde en los 80 se ocupó el Ivima -Instituto Madrileño de la Vivienda- que hizo un profundo estudio de la zona para expropiar las infraviviendas y levantar un nuevo barrio. A cada expropiado se le prometió otro hogar  y una indemnización adicional, lo que ha supuesto un elevado esfuerzo económico para la Comunidad de Madrid: 333 millones de euros en total de los que 73 fueron para expropiaciones  y 229 se invirtieron en la edificación. En total, hasta 2003,  se construyeron 2.700 viviendas y se liberó suelo para construir otras 2.000,  de las cuales 52 pertenecen al Plan de Vivienda Joven.

Así era La Ventilla en los 70Los responsables de la administración regional tuvieron que enfrentarse a los más rebeldes y reticentes. "No todos aceptaron por las buenas dejar su casa y el barrio o decir amén a las condiciones del Ivima", recuerda Jesús, uno de los vecinos afectados. En mitad del barrio se abre paso la Avenida de Asturias, que une el barrio del Pilar con la Plaza de Castilla, y donde Jesús recuerda de niño un pequeño caudal "al que las mujeres acudían a lavar la ropa", dice. Desde que la avenida se abrió, en junio de 2000, se ha convertido en la 'Gran Vía' de La Ventilla,  en la que se abre una estación de Metro que lleva el nombre de la reformada barriada. En realidad no es un barrio al uso, sino que pertenece al de Vadeacederas, en el distrito de Tetuán.

Vitoriano y Julia recuerdan bien cómo era hace 40 años este lugar, que hasta mediados del siglo pasado formaba parte del pueblo de Tetuán y tenía incluso su propio ayuntamiento. "Hoy es más moderno y mejor, y sobre todo muy tranquilo", dicen, mientras tratan de recordar algunas cosas que pasaron por enconces. Mientras espera en la consulta del médico del nuevo Centro de Salud cuentan su experiencia. "Nos tiraron la casa del Ministerio y el Ivima hizo otra. A mí me costó mucho porque fueron muchos años en ella y tampoco estaba tan mal",, asegura Julia. Ella sigue siendo la misma ama de casa de entonces, eso sí, algo mayor que entonces, y Vitoriano, funcionario del Ayuntamiento, ya está jubilado. "Es un barrio de gente mayor, a ver si nos traen juventud", pide.

Benita tampoco se queja. "Esto era peor, mucho peor". Como sus vecinos de Centro de Salud tenía una casa en Mártires de la Ventilla. "Ahora estoy al otro lado de la Avenida de Asturias, y estoy muy bien. Me dieron otro piso muy cerca del Metro, lo que pasa es que aquí casi no hay tiendas". Y es que el comercio va abriendo tímidamente mientras se construyen aún las últimas casas y la zona se va poblando. Aún se ven bastantes edificios en construcción y algún que otro solar vacío, en general destinado a albergar alguna dotación municipal.

Así ocurre en la zona de Joaquín Dicenta, donde no falta alguien que se queje de que no todos se han aclimatado a la nueva estructura del barrio. Una vecina asegura que "cuando aquí había chabolas la gente estaba en sus chabolas.  Ahora que hay casas, algunos salen a los descampados y solares a tender la ropa y hacer sus fiestas y su jaleo. Otros, sin embargo, destacan las muchas ventajas como pagar unas rentas en algunos casos simbólicas (40 euros) y  en otros muy asequibles (no más de 450) por un piso del Ivima, algo digno de apreciar en un barrio casi de estreno. Un barrio que cuenta con 21.500 metros cuadrados de equipamientos, 14.385 metros  de usos dotacionales y 38.546 metros de zonas verdes. Y todo ello en medio de edificios que han hecho olvidar aquellas casas bajitas, envejecidas y hasta trémulas.

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