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Coches más limpios y silenciosos

Coches más limpios y silenciosos

Por Carmen M. Gutiérrez
lunes 18 de febrero de 2008, 00:00h
El gas natural vehicular no es una nueva fuente de energía. Ya se utilizó en el siglo XIX e Italia, por ejemplo, lo emplea desde la II Guerra Mundial. Sin embargo, los retos medioambientales del presente lo han convertido en una atractiva alternativa frente al resto de combustibles fósiles.
Un punto de suministro de gas natural vehicularEn la actualidad, circulan por el mundo unos siete millones de vehículos propulsados por gas natural vehicular (GNV). Una cifra alimentada por los países con abundancia de esta materia prima, como Brasil o Argentina, pero también por la mayor sensibilidad medioambiental. Es el caso de los países europeos, donde se está usando para luchar contra la polución y donde en 2020 el 10 por ciento de los combustibles líquidos tendrán que haber sido sustituidos por GNV.

Sin embargo, el uso no está igual de extendido en todos los países. Italia está a la cabeza, con 500.000 vehículos, ya que utiliza este combustible desde el fin de la II Guerra Mundial. Hay otros Estados que ya cuentan con decenas de miles vehículos de este tipo, como Alemania; y en España el grado de aplicación varía entre vehículos pesados y ligeros.

Enrique García-Poggio, director del proyecto GN auto con el que Gas Natural quiere extender su uso en España, señala que ya hay más de 1.500 los vehículos que usan gas natural vehicular, casi todos pesados. Aproximadamente la mitad depende del Ayuntamiento de Madrid, que entre camiones para la recogida de residuos y autobuses urbanos suma ya 769 vehículos que funcionan con este combustible dentro de su propuesta de emplear sólo energías limpias en sus flotas en 2010.

Los vehículos llevan un doble depósito para gas y gasolina de reserva Pero ¿qué beneficios ofrece el gas natural vehicular? El principal es la reducción de los contaminantes generados, sobre todo de los referidos a la polución local. En concreto, las partículas en suspensión y los óxidos de azufre se eliminan prácticamente, según los datos de los diferentes estudios externos a Gas Natural que maneja la compañía. Del mismo modo, se reducen hasta en un 80 por ciento, frente al gasóleo, los óxidos de nitrógeno, entre los que se incluye el dióxido de nitrógeno, uno de los principales problemas de contaminación de las ciudades españolas. 

Otro aspecto destacable es la considerable reducción del ruido al circular, con lo que se mejora otro de los grandes problema de las urbes, como es la contaminación acústica. El motor de estos vehículos, aún siendo de explosión como los de gasolina, "genera menos ruido y vibraciones", explica el García-Poggio.

Logotipo que puede verse en algunos vehículos que usan gas natural vehicular Si a estas ventajas les sumamos puede suponer un ahorro del 25 por ciento respecto a los tradicionales y que el mantenimiento es más económico, el GNV tiene muchas posibilidades para convertirse en "una alternativa real para reducir la contaminación local de la ciudad". Además, también reduce las emisiones de CO2, que tienen que ver con la contaminación a nivel global, aunque los híbridos son más eficaces en este sentido. No obstante, es una tecnología "menos comprobada" que el GNV, que lleva usándose mucho tiempo, mantiene García-Poggio.

El principal escollo es el suministro de este combustible. Hasta ahora las flotas de vehículos que lo utilizan han recurrido a surtidores propios, como es el caso de la EMT, pero los particulares no tienen acceso. A finales de mes, Gas Natural abre la primera estación de servicio de GNV en Valencia y está buscando posibles emplazamientos para ampliar la red en otras ciudades como Madrid, donde diez taxis participan en un proyecto piloto junto a Gas Natural, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid para investigar la posible aplicación de esta tecnología en el sector.
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