Metro de Madrid ha licitado la compra de dos nuevos equipos de inspección de carril por 1,23 millones de euros para reforzar la detección de defectos en la vía y sustituir el material actual que ya se encuentra obsoleto. Los nuevos dispositivos, remolcados y dotados de tecnología dual mediante ultrasonidos y corrientes inducidas, permitirán identificar fisuras y defectos internos no visibles que puedan comprometer la integridad estructural del carril.
Ambos equipos deberán ser idénticos, suministrados por el mismo fabricante y con procedimientos de uso unificados, según la documentación consultada. El contrato, publicado esta semana, fija un plazo de ejecución de cinco meses.
Desde la compañía del suburbano subrayan que la adquisición responde a la renovación periódica del material técnico y la desvinculan del accidente ferroviario registrado en Adamuz (Córdoba).
Inspecciones continuas
Metro realiza inspecciones continuas de la vía con sistemas de auscultación por ultrasonidos. Actualmente dispone de un equipo embarcado en un vehículo que recorre la red a una velocidad aproximada de 10 kilómetros por hora, registra los datos y permite analizar posibles incidencias. Las señales sospechosas se incorporan a una base de datos para su revisión puntual.
Este control se complementa con trabajos periódicos de reperfilado de carril, vigilancias presenciales cada 90 días y mantenimiento de aparatos de vía, como el engrase. Para ello, la compañía cuenta con una flota de vehículos auxiliares especializados, entre ellos trenes amoladores y bateadoras. Las labores se realizan en horario nocturno para no interferir en el servicio.
El consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, ha destacado la inversión destinada al mantenimiento de los más de 300 kilómetros de vías de la red y ha asegurado que se trata de actuaciones habituales dentro de un plan de conservación “exhaustivo” orientado a mantener la fiabilidad del suburbano madrileño.