Cada mañana, las calles de Batán y Lucero se convierten en un tablero de obstáculos. Familias cargadas con mochilas cargadas de libros sortean las obras del
soterramiento de la A-5 por las pasarelas peatonales creadas y conviven con el tráfico rodado, que, en estos días, ha visto como ha aumentado al ser uno de los medios de transporte elegidos para llegar al 'cole'. Lo que antes era un simple trayecto de diez minutos para llegar al colegio se ha transformado en una
auténtica gymkana urbana que pone a prueba la paciencia de los padres y el aguante de los más pequeños.
Para los niños, todo puede parecer una aventura: el ruido de las excavadoras, los desvíos misteriosos, las aglomeraciones de los autobuses o las largas colas de vehículos. Pero para los adultos que los acompañan, la “aventura” hace tiempo que perdió la gracia. “Es una odisea diaria”, resume Janet, madre de dos niñas que estudian en el Colegio Divino Maestro, uno de los cinco centros educativos que sufren directamente las consecuencias del soterramiento de la A-5.
Las obras prometen eliminar la barrera que durante décadas ha dividido a los barrios de Lucero y Batán, enterrando el tráfico bajo tierra y recuperando espacio para zonas verdes y paseos. Una estructura que los padres y madres ven como "necesaria", pero que a medida que la maquinaria avanza, el día a día de miles de vecinos se ha visto envuelto en polvo, ruido, atascos y desvíos.
Janet, madre de dos niñas alumnas del Divino Maestro, cuenta que, hasta hace unos meses, su mañana seguía una rutina tranquila y casi automática. “Salía de casa a las ocho y media, tomaba el autobús 33 y en quince minutos dejaba a mis hijas en el colegio”, recuerda. “Era un trayecto corto, cómodo. Si alguna vez había algo de tráfico, sabías que en diez minutos se despejaba. No tenías que pensar en rutas ni en atajos. Todo era normal”.
Ahora, la normalidad ha desaparecido. Desde que comenzaron las obras del soterramiento de la A-5, cada desplazamiento se ha convertido en una prueba de paciencia y resistencia. “Ahora salgo a las ocho y diez y llego a las nueve menos cinco. Y eso si tengo suerte”, explica. La madre reconoce que el centro escolar “está haciendo todo lo posible por mantenernos informados, incluso nos avisan cuando cambian los sentidos de las calles o hay obras puntuales que afectan al tráfico”. Pero siente que las administraciones “no están a la altura de la situación”. “Queremos que aumenten la frecuencia del 33 y que mejoren la seguridad en los trayectos peatonales. Que haya más iluminación, sobre todo en la zona de Casa de Campo, o incluso agentes motorizados en las horas punta".
Una prueba de paciencia y resistencia
La experiencia de Janet no es un caso aislado. El malestar se repite en los alrededores de todos los centros del barrio. Por ello, las Ampas y Afas de los colegios Divino Maestro, San Buenaventura, Bolivia, Lourdes y Eijo y Garay, junto con la Asociación Vecinal Batán–Casa de Campo, han elaborado un informe conjunto en el que denuncian la situación y exigen al Ayuntamiento de Madrid que actúe con urgencia. En el documento, remitido también a los grupos municipales, el diagnóstico es rotundo: “El comienzo del curso está siendo absolutamente caótico”.
El informe, de más de una decena de páginas, recoge detalla los principales problemas y trata de dar soluciones efectivas para mejorar las afecciones de las obras y hacer su día a día un poco mejor. Entre los impactos se encuentra la falta de accesos seguros, tráfico colapsado, la suciedad, el polvo, ruido constante y ausencia de medidas de movilidad alternativas. Por ello, detallan algunas medida concretas para mejorar la situación como el aumento de números de autobuses y su frecuencia en la entrada y salida de los centros educativos o que la línea 65 sea gratuita entre la calle Sepúlveda haSta Batán para que los escolares y las familias tengan alternativa de autobús, más allá del servicio especial (SE3) o agentes de movilidad en la entrada y la salida de los centros. “Sabemos que las obras van a traer mejoras, pero el presente se ha vuelto invivible”, aseguran los padres.
El mayor problema, coinciden todos, es la falta de accesos peatonales entre ambos lados de la A-5. Con los pasos tradicionales -los subterráneos que comunicaban Lucero y Batán- cerrados por las obras, las familias solo disponen de dos cruces habilitados, separados entre sí por más de dos kilómetros (Uno en la Avenida de Portugal y el otro en la rotonda de Batán). Entre medias, la más absoluta "nada", lo que obliga a muchas familias a coger los servicios especiales que - a pesar de la frecuencia "bastante alta" - "siempre van llenísimos de gente". “Es una barbaridad”, lamenta Susana, también madre del Divino Maestro. “Antes tardábamos cinco minutos en llegar. Ahora tardamos media hora o más". Me como todo el atasco de salida porque están colapsadas. Voy en coche porque tengo que moverme así para poder organizarme un poco mejor, pero la situación no mejora para las personas que lo hacen andando", apunta.

Además, el colegio Divino Maestro cuenta con una peculiaridad. El comedor se ubica en el pabellón en el que se ubican los estudiantes de la ESO y el resto de alumnos deben llegar desde el edificio al otro lado de la autovía madrileña. El Ayuntamiento de Madrid, en un intento de minimizar los daños, puso en marcha un servicio especial para que los menores del centro educativo pudieran acceder de unas instalaciones a otras sin problemas. "Se trata de un servicio de autobús gratuito que han proporcionado sobre todo para los alumnos de quinto y sexto de Primaria. Funciona bien, en el comedor no ha habido mucho cambio al respecto y no supone ningún coste adicional de nada. Todo ha sido gracias al 'cole' que nos han mantenido informados en todo momento", señala.
Las obras del soterramiento de la A-5 también han sido las causantes de que muchas familias hayan optado por el servicio de comedor en los colegios, ya que la mayoría de los centros educativos afectados cuentan con jornada partida y con los atascos "es imposible" llegar a tiempo. El informe relata que "mucha familias se han visto obligadas a dejar a sus hijos e hijas en el comedor, por la imposibilidad de irse a casa al mediodía, ya que están tardando hasta una hora en autobús, y no pueden ir andando para no perderse las clases". "Hay varios colegios que tienen la jornada partida, y ese coste adicional muchas familias no lo pueden afrontar", además, las "becas comedor de la Comunidad de Madrid no han sido suficientes" y cada familia tiene que pagar más de 120 o 150 euros al mes en el comedor por el hecho de la obra, algo que "no debería producirse" y "piden soluciones".
A este panorama se suma la situación que viven los alumnos del Colegio Bolivia, centro que solo alberga los ciclos de Infantil y Primaria. Aquí la rutina diaria también se ha vuelto un quebradero de cabeza. Sobre todo, para Nacho, padre de uno de los estudiantes, que vive al otro lado de las vías: "Antes cruzábamos por unos pasos subterráneos y en menos de diez minutos estábamos en el colegio. Era rápido, seguro, sin complicaciones. Ahora, para hacer el mismo trayecto, tenemos que coger un autobús lleno de gente o dar una vuelta larguísima. Es un colapso total”.
"Es un colapso total"
Desde el Consistorio señalan que "se va a poner un semáforo de peatones en Villamanín para los cruces de los colegios" y tratar de mejorar así la movilidad. Pero los padres y madres del centro piden más acciones que mejoren la movilidad en la zona, como por ejemplo, posibles ubicaciones de carga y descarga para que los padres puedan dejar a los menores sin ser multados. Sobre todo, para los centros Lourdes y San Buenaventura.
Nacho vive en Lucero y cuenta que, además del tiempo, lo que más le preocupa es la falta de limpieza y el polvo en suspensión. “Hay días que el aire está gris. Las aceras están cubiertas de arena, los coches levantan polvo. No parece que se estén cumpliendo los protocolos de limpieza que deberían aplicarse en una obra de este tamaño. Yo entiendo que haya molestias, pero esto ya no es una molestia: es un problema de salud y de convivencia”.
"No parece que se estén cumpliendo los protocolos de limpieza"
Este problema de limpieza también está reflejado en el informe elaborado por las Ampas y Afas: "Parques y alrededores llenos de polvo, sin información por parte de las familias de la concentración de polvo en el aire y la salubridad para la infancia". Por ello, solicitan "mediciones en los alrededores de los colegios y en los parque más cercanos a la obra para saber si es salubre sacar a los menores a la calles y donde es seguro, así como tomar precauciones como - por ejemplo- la obligatoriedad de cubrir las cargas y limpieza de los vehículos con controles policiales aleatorios en los accesos de la obra, instalaciones de medidores de contaminación o medidas de control de polvo en la obra. Para mitigar el polvo en suspensión, desde el Ayuntamiento aseguran que están "echando agua" para eliminarlo.

La suciedad ha generado la aparición de ratas en los alrededores de los colegios y en los parques debido a la obra. "Se necesita un plan de limpieza intensiva en la acera del Paseo Extremadura en cercanías de colonia Lourdes, aunque sea una zona de obras se está acumulando suciedad de forma masiva generando espacios insalubres que están atrayendo a roedores y plagas de insectos", recoge el informe.
Otra de las cuestiones que piden los padrews y madres del colegio Lourdes y Divino Maestro, dos centros que dan a la misma carretera donde se están produciendo las obras es que se coloquen los paneles anti-ruido, que están contemplados en el proyecto y que no entienden que no se hayan colocado. "No va a ser posible dar clase, sería necesaria su instalación para mitigar el ruido", señalan.
Las familias insisten en que no se oponen al soterramiento ni a las mejoras urbanísticas, pero sí reclaman una gestión más sensible hacia los residentes. “Sabemos que es una obra importante y que traerá beneficios al barrio, pero no puede hacerse a costa de nuestra seguridad ni del bienestar de los niños”, resumen desde la Asociación Vecinal de Batán-Casa de Campo, que también denuncia los cortes de agua "sorpresivos" y de internet.