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Paseo por el Hayedo de Montejo
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Paseo por el Hayedo de Montejo (Foto: Kike Rincón)

Escapadas de otoño: rutas por los hayedos más cercanos a Madrid

Por Susana Pérez
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sperezmadridiarioes/6/6/18
viernes 03 de octubre de 2025, 07:42h
Actualizado: 29/10/2025 13:45h

Con la llegada del otoño, la Comunidad de Madrid se transforma en un mosaico de colores. Los verdes intensos del verano ceden paso a los ocres, amarillos y rojos que cubren montañas y valles. Entre todos los escenarios naturales que ofrece la región, pocos resultan tan mágicos como los hayedos, bosques de aire húmedo y atmósfera casi mística que, pese a ser poco frecuentes en la meseta, han encontrado aquí refugio en rincones privilegiados.

HAYEDO DE MONTEJO

Paisaje del Hayedo de Montejo

El más célebre es, sin duda, el Hayedo de Montejo, situado en el extremo norte de la región, en las faldas de la Sierra de Ayllón. Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO e integrado en la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, este bosque de apenas 250 hectáreas guarda una de las joyas botánicas más singulares de Madrid. Sus hayas, que conviven con robles, abedules y acebos, dibujan en otoño un paisaje que parece sacado de un cuento.

Caminar por sus sendas, como la del Mirador o la del Río, es sumergirse en un ambiente de silencio roto solo por el crujir de las hojas bajo los pies. El acceso, eso sí, está regulado y es necesario solicitar un permiso.

Cómo llegar: desde Madrid se tarda unas dos horas en coche. La ruta más directa es por la A-1 hasta Buitrago del Lozoya, y desde allí se toma la M-137 hasta Montejo de la Sierra. El Centro de Información del Hayedo se encuentra a la entrada del pueblo.

HAYEDO DE LA TEJERA NEGRA

Un paseo por el Hayedo de la Tejera Negra

Muy cerca, aunque ya en la provincia de Guadalajara, se encuentra el Hayedo de Tejera Negra, otro de los grandes referentes de la Península y una visita imprescindible para los amantes de la naturaleza. Declarado Parque Natural y perteneciente al Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro del conjunto de los Hayedos del Pirineo y la Cordillera Cantábrica, este bosque es un enclave singular que sorprende por la inmensidad de sus hayas centenarias y el cromatismo que adquiere en otoño.

El hayedo se extiende por el valle del río Lillas, en plena Sierra Norte de Guadalajara, y cuenta con dos rutas señalizadas que permiten recorrerlo de manera cómoda: la Senda de Carretas, de unos seis kilómetros y dificultad baja; y la Senda del Robledal, de 17 kilómetros y dificultad media, perfecta para los más aventureros. En ambas, las montañas cubiertas por un mar de hayas regalan panorámicas inolvidables que se transforman con el avance de la estación, desde el verde veraniego hasta los ocres, naranjas y rojos otoñales.

El entorno, además, está cargado de historia. El nombre del paraje hace referencia a la antigua explotación de madera de tejos y hayas. La fauna también es protagonista: corzos, jabalíes, zorros y una gran diversidad de aves encuentran aquí un hábitat privilegiado.

Cómo llegar: se tarda unas dos horas en coche desde Madrid. El trayecto más habitual discurre por la A-2 hasta Cogolludo, y desde allí por la CM-1006 hasta Cantalojas, el pueblo más cercano al hayedo. Conviene reservar con antelación la plaza de aparcamiento, ya que el acceso está regulado para proteger este espacio de gran valor ecológico.

MONTE ABANTOS

Panorámica del Monte Abantos

Dentro de la Comunidad de Madrid, aunque los hayedos estrictos son escasos, existen rincones que, sin alcanzar la fama del de Montejo, sorprenden al visitante. En San Lorenzo de El Escorial, las laderas del Monte Abantos guardan un pequeño hayedo poco conocido que se esconde entre pinares, castaños y robledales. No cuenta con la extensión de otros bosques de hayas de la península, pero ofrece la posibilidad de recorrer senderos menos concurridos y disfrutar de un contraste paisajístico inesperado en la sierra madrileña.

El entorno de Abantos tiene un marcado carácter histórico y cultural: desde sus faldas se dominan vistas privilegiadas del Monasterio de El Escorial, declarado Patrimonio de la Humanidad, y las rutas que atraviesan el monte permiten combinar naturaleza y patrimonio en una misma excursión. Durante el otoño, el bosque adquiere un encanto especial gracias a la paleta de colores que dibujan las hayas, en armonía con los tonos ocres de robles y castaños.

El hayedo del Monte Abantos es también un refugio de biodiversidad. Entre sus árboles habitan especies como el arrendajo, el petirrojo y rapaces forestales, mientras que en el sotobosque se pueden encontrar acebos y otras plantas características de los ambientes húmedos y sombríos.

Cómo llegar: desde Madrid se tarda aproximadamente una hora por la A-6 hasta San Lorenzo de El Escorial. Desde el centro de la localidad, junto al Monasterio, parten varias rutas señalizadas que ascienden hacia las faldas del monte.

DEHESA BONITA DE SOMOSIERRA

Paisaje otoñal en Somosierra

Otra opción es acercarse a la Dehesa Bonita de Somosierra, un bosque mixto que sorprende por la riqueza de especies que lo habitan. Entre sus senderos se mezclan hayas dispersas con robles, abedules, acebos y avellanos, creando un paisaje de gran valor ecológico. En otoño, este enclave se convierte en un espectáculo cromático donde los tonos verdes, amarillos, ocres y rojizos se entrelazan, ofreciendo un auténtico mosaico natural.

El recorrido más popular es un sendero circular de unos siete kilómetros y dificultad baja. A lo largo del camino, los visitantes pueden descubrir pequeños arroyos, praderas y rincones de gran tranquilidad, además de disfrutar de la fauna de la zona, en la que destacan aves rapaces, corzos y jabalíes.

La Dehesa Bonita está considerada uno de los espacios más singulares de la Comunidad de Madrid, no solo por su valor paisajístico, sino también porque es un ejemplo de cómo la naturaleza se ha ido regenerando en un entorno de montaña ligado históricamente al pastoreo y al aprovechamiento forestal.

Cómo llegar: se tarda poco más de una hora desde Madrid por la A-1 en dirección Burgos. Una vez en Somosierra, hay que seguir las indicaciones hacia la dehesa por una pista forestal señalizada que conduce hasta la entrada, donde se puede dejar el coche en una pequeña zona habilitada para visitantes.

PUERTO DE CANENCIA

Puerto de Canencia

Otra opción muy recomendable es acercarse al Puerto de Canencia, en la Sierra de Guadarrama. Aunque no se trata de un hayedo puro, en sus laderas aparecen algunas hayas que crecen mezcladas con abedules, robles y pinos silvestres, formando un paisaje diverso y sorprendente. Este enclave, situado a más de 1.500 metros de altitud, se convierte en otoño en un auténtico espectáculo de colores, con tonalidades doradas y rojizas que rivalizan con las de los grandes bosques del norte de España.

La ruta más conocida es la del Arroyo del Sestil del Maíllo, un recorrido circular de dificultad moderada que discurre junto a cascadas, arroyos y pequeños saltos de agua. El sendero, de unos seis kilómetros, ofrece rincones de gran belleza y permite adentrarse en un mosaico de bosques mixtos donde conviven hayas dispersas con rebollos, tejos y acebos. Es un itinerario muy apreciado por fotógrafos y excursionistas que buscan retratar la esencia otoñal de la sierra madrileña.

Además de la riqueza botánica, el Puerto de Canencia es también un lugar ideal para la observación de fauna. Entre sus montes es posible avistar corzos, jabalíes y numerosas aves forestales, desde picos picapinos hasta rapaces que sobrevuelan el valle.

Cómo llegar: el acceso en coche se realiza por la A-1 hasta la salida 60 (Venturada/Lozoyuela), tomando después la M-629 en dirección a Miraflores de la Sierra y enlazando de nuevo con la M-629 hacia Canencia.

EL CASTAÑAR DEL EMBALSE DE LOS MORALES

Castañar del embalse de los Morales

En el municipio de Rozas de Puerto Real, en plena Sierra Oeste madrileña, se esconde uno de los mayores castañares de la península ibérica: el Castañar del Embalse de Los Morales. Con 33 hectáreas de superficie, este enclave natural ofrece un recorrido de unos tres kilómetros, sencillo y familiar, que en otoño se transforma en una estampa única gracias a la alfombra de hojas ocres y a las castañas que tapizan el sendero.

El paseo discurre entre castaños centenarios, robles y otras especies autóctonas, enmarcados en la Zona Especial de Conservación (ZEC) de las cuencas del Alberche y el Cofio. La ruta, además de su valor paisajístico, permite disfrutar de la observación de aves emblemáticas como el águila imperial ibérica, el buitre negro o la cigüeña negra.

Aunque el acceso directo al interior del castañar está restringido por tratarse de una finca privada, los visitantes pueden recorrer el sendero y disfrutar de este bosque de gran valor florístico y cultural. El otoño es, sin duda, el mejor momento para visitarlo, cuando el paisaje alcanza su máxima belleza.

Cómo llegar: desde Madrid, basta con tomar la carretera de los pantanos (M-501). A la altura del kilómetro 70, se accede a una rotonda donde hay que tomar el primer desvío a la derecha hacia Casillas. A pocos metros, otro desvío a la derecha conduce hasta la zona donde es posible aparcar y comenzar la ruta.

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