Apunten. ¡Fuego!
El hemiciclo de la Asamblea de Vallecas se ha convertido este viernes en un campo de batalla política, con intercambio de acusaciones y, salvo -honrosas- excepciones, una llamativa escasez de propuestas concretas. Una confrontación, en definitiva, entre la cosmovisión de las fuerzas de la oposición y el modelo de gestión del Ejecutivo que encabeza Isabel Díaz Ayuso y que ha copado la práctica totalidad de la sesión en la segunda jornada del Debate del Estado de la Región.
Del “urbanismo feminista”, con hasta 1.800 millones para la construcción de vivienda pública, y las acusaciones de corrupción de Más Madrid a las mejoras salariales para el cuerpo de docentes de la Comunidad y las nuevas deducciones fiscales para sufragar los gastos derivados del psicólogo propuestas por el PSOE-M, pasando por un mayor control sobre los centros residenciales para menores extranjeros no acompañados y la reducción del gasto público “ineficaz” que plantea Vox.
En un discurso plagado de referencias a la figura de la presidenta y, por momentos, a su faceta más personal, la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot ha puesto el foco sobre las dificultades de acceso a la vivienda a las que se enfrentan los madrileños. La solución pasa, al menos a su juicio, por una inversión de hasta 1.800 millones de euros para la construcción de vivienda pública. El objetivo, 10.000 alquileres con rentas inferiores a los 600 euros. También, claro, la aplicación de la Ley de Vivienda para fijar precios máximos. Un proyecto, además, que se debe enfocar desde una perspectiva “feminista” que sustituya la “mala gestión” Popular.
“Seamos como Viena y no como Baltimore”
“No construyen vivienda pública y la que construyen es mala y cara. Por eso prefieren el modelo de urbanizaciones cerradas frente a un urbanismo feminista (…) Hagamos eso cada año –invertir 1.800 millones en vivienda pública– hasta cambiar el modelo. Invirtamos como lo hacen en Viena para que seamos como Viena y no como Baltimore ”, apuntaba la líder de la oposición.

La propuesta de Más Madrid, sin embargo, ha sido tachada de “ridícula” y “vergonzosa” por la presidenta regional, quien finalmente ha optado por responder a los grupos de la oposición uno por uno. “Pretenden victimizarnos –a las mujeres– y dividirnos de los hombres. Viven del falso feminismo, de la igualdad pop que venden en televisión, para atacar a los hombres mientras las agresiones sexuales se multiplican (…). Están impregnando las leyes estatales de mantras y ridiculeces. Ahora me han llegado a decir que tiene que haber una especie de construcción inmobiliaria feminista. Allá vamos, al ridículo máximo. Dan vergüenza”, lanzaba contundente.
La defensa de la igualdad “de oportunidades” y “ante la ley” a cargo de la máxima mandataria regional se materializa con la creación de una nueva Dirección General de la Mujer, que sustituirá a la actual de Igualdad para, tal y como apuntan desde Sol, ”potenciar la red de recursos para la atención a mujeres víctimas de violencia, una de las más completas y pioneras de España”.
“Hablar de construcción inmobiliaria feminista es el ridículo máximo”
En el disparadero de Bergerot figura también, como cabía esperar, “la corrupción que rodea al Gobierno de Ayuso”. Así, el caso de la vicepresidenta de la Asamblea, Ana Millán, sumado a las acusaciones contra su pareja, González Amador, “recuerda cada día que el PP de Ayuso es el PP de la Púnica, la Gürtel y la Lezo. Tenemos una presidenta cercada por la corrupción y subida a un trono de carcoma”. Sin pelos en la lengua, Bergerot ha querido dirigirse también a Millán para reiterar su exigencia de dimisión. “Se lo digo a la cara. Es una indignidad que usted sea la segunda autoridad de esta Cámara. Es un daño irreparable al prestigio de la institución”.
Acusaciones, sin embargo, que no lograrían en ningún caso amedrentar a una Díaz Ayuso convencida en la defensa numantina a su número tres: “Su discurso es más de los mismo. Me es inocuo. No me sorprende. Estoy curtida en ataques. Gracias a ustedes me he hecho más fuerte. Esperaba un poquito más de educación por su parte, pero he tenido una bancada que se ha comportado como el fondo sur. Nadie les cree ya en la Comunidad de Madrid. Su discurso es maniqueo, tan infantil...”.
La evidente tensión en el cruce de declaraciones entre Ayuso y Bergerot no se vería en absoluto menguada durante la intervención de su homólogo en la bancada socialista, Juan Lobato. La réplica del secretario general del PSOE-M, de hecho, arrancaba con una exposición –con tintes a reivindicación– de las inversiones del Gobierno central en la Comunidad. Un misil a la línea de flotación Popular, cuyo argumentario bebe en buena medida, sobre todo en las últimas semanas, de la confrontación con Pedro Sánchez.

“No le brillan los ojos de ilusión cuando habla de Madrid, del potencial que tiene. Solo le brillan de la rabia que tiene contra Pedro Sánchez”, defendía Lobato para, acto seguido, acusar a la presidenta de dejar un “legado” cuyo principal rasgo será su “odio” y “obsesión crónica” con Ferraz. Una “deslealtad institucional” bañada en “insultos” y que, a su parecer, no desmerece la acción del Gobierno de España. Al menos no en materia económica y territorial, con “récord” de empleo y “control total de la inflación”: “Por mucho que lo repita cada día, España no se rompe”.
“Por mucho que lo repita cada día, España no se rompe”.
“No sé si le han pasado el discurso desde La Moncloa. Si le han animado lo suficiente aplaudiéndole antes de llegar al atril para dar ese impulso y pasar el Got Talent...”, ironizaba, afilada, Díaz Ayuso. Este “escrutinio de La Moncloa”, sin embargo, considera la presidenta, no será suficiente para convencer a la ciudadanía madrileña: “Confunde radicalidad con extremismo. Para mí, hay silencios y supuestas moderaciones que son mucho más extremas que aquellas personas que decimos las cosas como son, de frente”.
En busca del equilibrio entre la política nacional y regional, la segunda pata en la exposición de Lobato se ha centrado en sus propuestas, nuevas o manidas, para educación y salud mental Por un lado, las ya conocidas mejoras salariales para docentes de Infantil, Primaria y Secundaria que “dignifiquen la profesión” y garanticen que en Madrid trabajen “los mejores profesionales”. Una iniciativa que plante elevar las retribuciones de los profesores en 350 euros y el de los maestros en 300.
Por otro, nuevas deducciones de hasta el 40 por ciento sobre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), con un máximo de 850 euros anuales, para garantizar el acceso a 12 sesiones de atención psicológica particular. El funcionamiento, aseguran desde el PSOE-M, es sencillo: una vez derivado a los servicios de salud mental por parte del médico de Atención Primaria, el paciente podría recurrir a un especialista privado y desgrabar el montante total de la terapia recibida a través de su declaración de la renta. Una propuesta de caracter “transitorio” y que, a “largo plazo”, debería ser reemplazada por “refuerzos” al sistema público.
“Con la salud mental pasa como la vivienda. Prometemos y prometemos, pero nada llega. Necesitamos ya, no mañana, ya, ahora, lanzar un mensaje de que esto va en serio. Muchas familias viven la angustia de convivir con problemas de salud mental y muchas suman a esa angustia un problema de recursos. Tenemos que cuidar más nuestra salud mental, cuidarla antes y hacerlo con frecuencia”, señalaba Lobato a este respecto.
Rocío Monasterio, por su parte, ha puesto el acento en las similitudes entre el PSOE y un PP que que se ha dejado llevar por la “deriva izquierdista”, sobre todo a escala nacional y en materia de inmigración. La líder de Vox se ha mostrado especialmente preocupada por la gestión de los centros residenciales para el acogimiento de menores extranjeros no acompañados y los acuerdos entre los líderes de ambas fuerzas, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, para su reparto entre las distintas comunidades autónomas. Una cuestión que ha vinculado de manera directa a “los problemas reales de la gente” en materia de “seguridad”.

“Si Sánchez es lo peor, ¿Por qué pactan con él?”
“Demostrará los principios de verdad el día en el que se enfrente a la deriva izquierdista de su partido. Esa deriva que ha llevado el señor Feijóo a ofrecer a Sánchez un reparto colosal de menas sin devolución, sin repatriación, a cambio de más dinero. Amplificando más si cabe el efecto llamada de un tipo de inmigración incompatible con España. El buenismo, como el dinero que sale de nuestros bolsillos, no compra la seguridad de los españoles (…). Si tiene algún principio, denuncie esta oferta irresponsable del señor Feijóo, que va a causar un daño irreparable a los madrileños. Por cierto, pregunte usted qué municipio quiere acoger menas y luego nos lo cuenta”, aseveraba Monasterio.
El “reparto de jueces” del Tribunal Consistucional, equivalente a un “asalto a la institución”, es otro de los hechos censurados por Monasterio en la política de pactos Partido Popular-PSOE: “Si dice que Sánchez y la izquierda son lo peor, que lo son, ¿Por qué el PP pacta con él?”. Para Ayuso, sin embargo, todas estas discrepancias, descritas como "ataques desmedidos", no hacen más que otorgar un “balón de oxígeno” a la hoja de ruta perfilada por La Moncloa.
En el apartado de coincidencias –que también las hay– en Vox agradecen la “vuelta al sentido común” de la presidenta en su apuesta por fomentar la jornada partida en los nuevos centros educativos de la región para que “los estudiantes vuelva a casa bien instruidos, con los deberes hechos, bien alimentados en cuerpo y alma, alejados de la tiranía de los móviles y en forma”. No bajan, eso sí, la guardia, y tienden la mano a Díaz Ayuso con el fin de “diseñar juntas esa jornada de tarde” con “clases de verdad”. O lo que es igual, sin injerencia de los “activistas LGTBI”.
El guante educativo, aunque sin entrar demasiado al trapo ideológico, ha sido recogido por la presidenta para anunciar la puesta en marcha, este mismo curso, del programa 'Colegios Compartidos', una iniciativa que aspira a que niños y jóvenes puedan acudir a centros educativos distintos al suyo para participar en actividades extraescolares.