La calidad del aire ha empeorado en 2022 en la Comunidad de Madrid en ozono y partículas en suspensión respecto a los dos años anteriores, pero continúan los niveles de NO2, según recoge el informe estatal elaborado por Ecologistas en Acción.
El año 2022 fue muy seco y el más cálido en España desde al menos 1961. Esa estabilidad atmosférica activó los episodios de contaminación por partículas, en su mayor parte procedentes del norte de África. El extremado calor estival contribuyó al aumento del ozono, en especial durante las olas de calor de junio, julio y agosto. Todo ello apunta que el cambio climático "se confirma como un factor determinante en el agravamiento de los episodios de mala calidad del aire".
Sin embargo, el factor clave para explicar el repunte de contaminación en 2022 es “la recuperación de la movilidad motorizada y de la actividad económica previas a la pandemia”.
A raíz del análisis de las 54 estaciones medidoras situadas en la Comunidad de Madrid destacan en Ecologistas en Acción que durante 2022 la calidad del aire ha empeorado respecto a los años 2020 y 2021 con un aumento de los niveles de partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) y ozono troposférico. Aunque todavía, sin alcanzar las concentraciones habituales en años anteriores a la pandemia, y unos niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) similares a los de los dos años anteriores.
El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia los valores máximos de contaminación recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el objetivo a largo plazo para proteger la vegetación de la Unión Europea.
La población española respiró aire contaminado
Si se toman los estándares de la normativa, "más laxos" que las recomendaciones de la OMS, la población que respiró aire contaminado por encima de los límites legales fue de "1,3 millones de personas en el Corredor del Henares, la Sierra Norte y las cuencas del Alberche y del Tajuña desbordando el objetivo legal para la protección de la vegetación en la zona Comunidad de Madrid, salvo capital", con 7.400 kilómetros cuadrados, el 92 por ciento del territorio madrileño.
"La totalidad de los madrileños respiraron en 2022 un aire que incumpliría los nuevos estándares legales propuestos por la Unión Europea para 2030" en el proceso de revisión en curso de la normativa de calidad del aire, lo que expresa "la magnitud del reto a asumir por las administraciones en los próximos años para alinearse con la futura legislación".
La organización resalta en el informe que la contaminación del aire "debería abordarse como un problema sanitario de primer orden" dado que, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, "cada año fallecen prematuramente 25.000 personas en el Estado español por enfermedades agravadas por la mala calidad del aire, 10.000 de ellas en episodios de alta contaminación".
La única forma de mejorar la calidad del aire en las ciudades es, apunta Ecologostas, "disminuir el tráfico motorizado, potenciando la movilidad activa, peatonal y ciclista y el transporte público limpio. Además de promover el ahorro energético, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, cerrar las centrales térmicas de combustibles fósiles, penalizar el diésel, reducir el uso del avión y una moratoria de las nuevas macrogranjas ganaderas".