Incontestable victoria del Partido Popular en los comicios autonómicos del 28 de mayo: mayoría absoluta y 71 diputados. Isabel Díaz Ayuso es la gran triunfadora en una noche electoral marcada por la intrascendencia del resto de fuerzas. La peor parada, la coalición Podemos-Izquierda Unida y Alianza Verde, que ni siquiera obtiene representación parlamentaria. Más Madrid continúa, eso sí, creciendo y, con 27 escaños, tres más de los cosechados en 2021, se consolida como "casa común de los progresistas madrileños" pese a la recuperación, a medio gas, de los socialistas, que atesoran otros 27. La distancia que otorga el timón de la oposición radica en apenas un puñado de votos, el equivalente al 0,17 por ciento del total (17,40 por ciento frente a 18,23). Vox, por su parte, resiste con 10 representantes, tres menos que después del 4M, pero se verá abocado a un completo segundo plano al disolverse su papel como muleta popular para la aprobación de iniciativas legislativas. Los resultados son claros y vienen condicionados por la materialización de una campaña en clave nacional, la incapacidad de los de Alejandra Jacinto para alcanzar el cinco por ciento de los votos, cota mínima indispensable para acceder a la Asamblea, y el asalto a municipios que, al menos hasta la fecha, eran tradicionales feudos socialistas, como Móstoles, Alcalá de Henares o Arganda del Rey, piezas clave en el tablero del conocido como 'cinturón rojo'.
Díaz Ayuso ha conseguido justo lo que se proponía: reeditar su mandato al frente de la Comunidad de Madrid y hacerlo, además, con una "mayoría suficiente" -la absoluta- para gobernar en solitario, sin depender ni lo más mínimo del visto bueno por parte de ninguna otra formación, como ocurría hasta ahora con Vox. Objetivo alcanzado con hasta tres diputados más de los necesarios (68). Una de las claves para la conquista de la pretendida libertad en labores ejecutivas radica en lo acertado de la estrategia popular: convertir las elecciones regionales en una suerte de plebiscito a las políticas del Gobierno central, liderado por Pedro Sánchez, movilizando así a un electorado sabedor de que, salvo catástrofe, el PP se impondría de todas formas en Madrid este 28M. Para ello, confrontación directa con La Moncloa y, en la recta final de la campaña, la recuperación del viejo fantasma del terrorismo, encarnado ahora en la formación independentista a la que consideran sucesora, EH Bildu. Ni siquiera las tensiones con la línea argumental de Alberto Núñez Feijóo, más moderado en su discurso que la ya presidenta en funciones, han logrado dividir el voto. Un 10 sobre 10.
La segunda pata que sirve para desentrañar la superioridad popular en la ya dibujada nueva Asamblea de Entrevías pasa por el fatal desenlace de la candidatura unitaria Podemos-Izquierda Unidad-Alianza verde. Ni siquiera el efecto Pablo Iglesias, a quien se ha visto en los últimos compases de la campaña dando su apoyo al proyecto, ha servido para evitar el desastre. Tampoco el optimismo derivado de los debates y las últimas encuestas Lejos de superar el resultado cosechado en 2021 y convertirse así en "llave para el primer Gobierno de coalición progresista -junto a Más Madrid y PSOE-M- en la historia democrática de la región", los de Alejandra Jacinto únicamente han sido capaces de sumar el 4,73 por ciento de los apoyos. En lenguaje parlamentario, esto se traduce, por apenas un 0,17 por ciento, en un portazo manifiesto del máximo órgano de representación de los madrileños. En consecuencia, el reparto de los siete diputados con los que la formación morada aspiraba a subsistir no ha hecho otra cosa que reforzar, más si cabe, la absoluta.

Los condicionantes del triunfo de Almeida
En el Ayuntamiento de Madrid se repite el factor condicionante de Podemos. José Luis Martínez-Almeida pudo armar su mayoría absoluta gracias a que Roberto Sotomayor se quedó a una décima de lograr la representación en Cibeles. Un fracaso, aunque por la mínima, que no desentona con su descalabro en términos electorales en el resto de España, donde la formación que dirige Ione Belarra ha desaparecido de los parlamentos autonómicos de Madrid, Comunidad Valenciana y Canarias. Pese a desplegar una llamativa -y cuestionada- campaña, con apelaciones directas a los 'cayetanos', a empresarios y señalamiento de periodistas, no ha calado en el electorado su candidato desconocido ni su mensaje, combatido con firmeza desde un PP que los ha acusado de sembrar "odio" y que en Madrid se volcó en denunciar leyes promovidas por sus ministras como la del 'Solo sí es sí'.
El PP se lucra del exvotante naranja
Aunque la exclusión de Podemos benefició a los 'populares', su categórico éxito se asienta en la absorción del voto de Ciudadanos. La marca ha certificado su defunción este 28-M a escala nacional y pesó incluso demasiado para que la levantara su mayor activo, Begoña Villacís, que además no ha contado con el arrastre de voto de su ticket electoral en la Comunidad del que sí disfruta Almeida. La vicealcaldesa ha buscado diferenciar en campaña su gestión de la del PP en el Ayuntamiento, elogiando las áreas controladas por los naranjas como "las que más han transformado la ciudad", pero ella misma reconocía que en un gobierno de coalición quien ostenta la Alcaldía centralizado los méritos. Su coqueteo con una posible incorporación al partido que preside Feijóo y el abandono de seis de sus diez concejales, dos sumados a la lista del PP, debilitaron su proyecto a ojos de los votantes. En las urnas recibió un duro correctivo, quedando fuera de Cibeles tras no llegar ni al tres por ciento de los votos.
Pese a su tímida campaña electoral, Vox no solo se ha asegurado su permanencia, sino que ha crecido con un concejal más en una línea similar a la que experimentan en todo el país los pupilos de Santiago Abascal. No obstante, Javier Ortega Smith ha visto cómo se frustran sus opciones de condicionar al gobierno del PP, que con su mayoría absoluta ya no los necesita. La subida del PSOE, que pasa de ocho concejales a 11, atiende a la razonable facilidad de mejorar sus resultados electorales tras 20 años bajar hasta su mínimo histórico en 2019. Reyes Maroto ha logrado sortear el voto de castigo a Pedro Sánchez que el Partido Popular ha pedido hasta la extenuación y que sí ha dado frutos más evidentes en varias autonomías y capitales de provincia como Sevilla o Valladolid. En Madrid puede haber recuperado votantes que en algún momento se decantaron por Ciudadanos.
Más Madrid se enorgullecía el domingo de haber "salir victoriosos de la prueba sobre si existía este espacio político madrileño". Sin embargo, Rita Maestre no ha podido superar la sombra de Manuela Carmena y en las primeras elecciones que su formación se presenta sin la exjueza ha llegado su mínimo registro: 12 concejales y poco más de 300.000 votos, frente a los 500.000 de hace cuatro años. La propia candidata tiraba de autocrítica: "Desgraciadamente, no hemos sido capaces de que la discusión y el debate tuviera que ver con Madrid. Ha sido una campaña donde no hemos conseguido que se votara pensando en los pediatras, en los centros de salud, en las calles y en los árboles de esta ciudad".
El cúmulo de los factores enunciados ha contribuido al primer gobierno en solitario del PP desde la etapa de Alberto Ruiz Gallardón. José Luis Martínez-Almeida ha sido capaz de capitalizar los aciertos de su gobierno y de neutralizar los escándalos que lo han salpicado, que a tenor del resultado parecen olvidados por los madrileños. El 'efecto Ayuso', que ejerce empuje en el resto de candidatos municipales 'populares', su sintonía con el discurso anti-Sánchez que tan bien funciona a la presidenta y la desaparición de Ciudadanos han resultado determinantes para que el alcalde revalide el cargo y pueda gobernar sin ataduras.
El bipartidismo recupera terreno
En clave municipal, el Partido Popular ha concentrado el 41,74 por ciento de los votos, más de 1.400.000 papeletas que se traducen en 1.051 concejales repartidos por el territorio regional de los 2.355 en liza. El apoyo a las candidaturas locales 'populares' casi se ha duplicado con respecto a los comicios de 2019, donde cosecharon 779.000 votos y 760 ediles. Si el resultado se contextualiza con el del resto de fuerzas, se observa además cómo el tradicional bipartidismo recupera terreno frente a las formaciones que hace una década ensancharon el arco político. PP y PSOE aglutinaron hace cuatro años al 45,59 por ciento del electorado en las localidades madrileñas y este 28-M ambos suman el 63,31 por ciento de los apoyos.
La contribución del Partido Socialista a esta tendencia resulta mínima. De hecho, ha perdido cerca de 50.000 votos, pero en términos porcentuales su respaldo sube un 0,5 por ciento. Mantiene el pulso a los dos gigantes Más Madrid, cuya sangría de votos -solo en la capital se deja unos 190.000- no le impide incrementar su presencia en las alcaldías con 69 concejales frente a los 22 de 2019 y colocarse en disposición de gobernar en Casarrubuelos. Vox también se afianza y, aunque no alcanza el 10 por ciento de los votos, estará representado por 227 concejales, 87 más que en la actualidad, y podrá liderar el Consistorio de Rascafría. Podemos, por su parte, ve recortado su poder local. Si con las múltiples fórmulas de coalición con IU o Equo con las que concurrió hace cuatro años superó los 100 escaños, ahora termina con 37, más los cuatro de Ganar Alcorcón. Gobernará en Corpa.
Una derrota "sin paliativos"
El cambio en el tablero político y el refuerzo al bipartidismo lo explica la debacle de Ciudadanos, engullido por el PP. Si en 2019 obtuvo 550.000 votos, en 2023 su caída libre los deja en 75.000. Por el camino dejan 241 concejales. Apenas 15 ediles 'naranjas' conforman la paupérrima resistencia. El resultado podía adivinarse dada la deriva nacional de la formación que encabeza en Madrid Begoña Villacís. Apenas presentaron candidatura en 64 de los 179 municipios, han perdido sus nueve alcaldías y una decena de vicealcaldías, incluida la simbólica de la capital. Una "derrota sin paliativos", asumió su aspirante a Cibeles.
A CS se le escapa su último bastión, el Ayuntamiento de Madrid, pero también la alcaldía de Alcobendas y las vicealcaldías de San Sebastián de los Reyes y Alcalá de Henares, tres de los municipios más superpoblados de la región. En San Fernando se ha quedado en blanco tras conseguir cinco concejales en 2019. En Torrejón de la Calzada, Santa María de la Alameda y La Acebeda no solo suelta el gobierno, sino que no alcanza representación. En Robledo de Chavela pasa de liderar el Ejecutivo a ni siquiera concurrir a los comicios y en El Molar retrocede de primera fuerza a tercera fuerza, aunque podría entrar en el Consistorio junto al PP. La estrategia de que sus alcaldes se aliaran con otros partidos y movimientos vecinales, validada por la propia Villacís, ha surtido un efecto dispar. En Paracuellos del Jarama su regidor Jorge Alberto Campos se presentó con 'Contigo', sobrepasado por la mayoría absoluta de los 'populares' y en Villarejo de Salvanés el primer edil de Cs Jesús Díaz se cambió también a 'Contigo' y ha vencido, pero sin abanderar la marca de Ciudadanos.

La región se tiñe de azul
La erosión en el 'cinturón rojo', ese refugio socialista que, elección tras elección, parece ir cada vez a menos, es otra realidad incuestionable tras el paso por las urnas. Tanto es así que ciudades como Móstoles, Alcalá de Henares o Arganda del Rey, pasarán, salvo sorpresa mayúscula, a teñirse de azul. Procesada por supuesta prevaricación en el caso 'ITV', la socialista Natalia Posse dejará de ser alcaldesa de la segunda ciudad más poblada de la región, Móstoles, en detrimento del candidato popular, Manuel Bautista, que necesitará, eso sí, del apoyo de Vox.
Escenario similar el registrado en Alcalá de Henares, donde la unión entre PP y Vox sería suficiente para desbancar a la lista más votada, la del PSOE, y cambiar así el signo del Ayuntamiento. Del mismo modo, Vox será pieza clave para romper el empate manifiesto entre populares y socialistas en Arganda del Rey. El previsible entendimiento entre las fuerzas de la derecha sería suficiente para arrebatar el Gobierno municipal al histórico presidente de la Federación de Municipios Madrileños (FMM), Guillermo Hita, quien sostiene el bastón de mando en la localidad desde el año 2015.
El Partido Popular de Miguel Ángel Recuenco se ha impuesto también en otra plaza clave del sur como es Leganés. La gobernabilidad, sin embargo, queda a expensas de la decisión que tome en último término el partido independiente Unión por Leganés (ULEG). Los pactos postelectorales con Podemos y Más Madrid serán del mismo modo juez y verdugo en Pinto, Coslada, Parla, Getafe y el Arroyomolinos de Ana Millán, donde el PP ha sido primera fuerza.
Aunque todo hacía presagiar que Alcorcón seguiría la misma estela que otras ciudades de su órbita, el escrutinio final mantiene, por los pelos, la cuchara en el lado socialista gracias al 'robo' de un concejal sobre la campana. Así, el PSOE podrá gobernar junto a Ganar Alcorcón y Más Madrid. Se trata, en cualquier caso, de un serio aviso a navegantes para la corporación local. Especialmente tras la condena -cinco años de inhabilitación para gestionar y administrar bienes ajenos públicos y privados- a la alcaldesa, Natalia de Andrés, tras la quiebra de la Empresa Municipal de Gestión Inmobiliaria de Alcorcón (EMGIASA).

Otra de las grandes sorpresas ha llegado de la mano de Rivas-Vaciamadrid, municipio en el que las formaciones progresistas llevan gobernando desde hace más de cuatro décadas. En esta ocasión, no obstante, la candidata del Partido Popular, Janette Novo, ha dado la campanada al imponerse como la lista más votada por primera vez en la historia democrática del municipio. La machada, en cualquier caso, no será completa. El Gobierno conservador parece aún lejano, y es que la alianza entre las fuerzas de la izquierda, liderada en este caso por IU, le arrebataría cualquier atisbo de mandato.
Como aldeas galas, Fuenlabrada y San Fernando de Henares son de las pocas alegrías que el votante socialista se ha llevado este lluvioso domingo. Tanto es así que el candidato fuenlabreño Javier Ayala se ha consagrado como cuarto alcalde más votado del país en ciudades con más de 100.000 habitantes, segundo más votado de la Comunidad y segundo del PSOE a escala nacional. Por supuesto, ha alcanzado la mayoría absoluta sin mayores dificultades. En el caso de San Fernando, el hecho de escoger entre una u otra papeleta ha venido condicionado por el compromiso del regidor socialista, Javier Corpa, con lo vecinos afectados por las obras en la Línea 7B de Metro. Ondear esta bandera, especialmente en el tramo final de la legislatura, le ha permitido cosechar una nueva absoluta.
A la conquista de los municipios del sur se suma la recuperación de Ayuntamientos que el PP habían perdido en 2019 fruto de la entrada de Ciudadanos. Es el caso de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes. Mayorías absolutas populares se han registrado también en Tres Cantos, Boadilla del Monte, Majadahonda, Pozuelo de Alarcón, Las Rozas y Torrejón de Ardoz, donde seguirá al mando el alcalde más votado del país, Ignacio Vázquez. En Paracuellos de Jarama, municipio donde en los últimos comicios se llevó el triunfo Ciudadanos, y Torrelodones, donde hasta la fecha gobernaba una agrupación de electores, la absoluta no ha llegado por los pelos. El mapa, queda así teñido, al menos en gran parte, de azul.
Tal ha sido la magnitud del terremoto con marca PP, tanto en esta como en otras muchas regiones del país, que Pedro Sánchez optaba este mismo lunes por un giro dramático del guión al anunciar la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones, fijadas para el próximo 23 de julio. Vienen curvas, y es que la maniobra de Sánchez tiene, por si fuera poco revuelo, repercusiones locales al condicionar la política de pactos y alianzas municipales, sobre todo a tenor de la tensa relación existente entre PP y Vox.