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Preocupación en los hospitales ante el fin del estado de alarma y el auge de las fiestas nocturnas
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(Foto: MDO)

Preocupación en los hospitales ante el fin del estado de alarma y el auge de las fiestas nocturnas

martes 11 de mayo de 2021, 07:32h

A lo largo de la anterior semana y, sobre todo, pasadas las elecciones regionales, se esperaba con ansia y temor, casi a partes iguales, la llegada del 9 de mayo, la última jornada con vigencia del estado de alarma. A las 00.00 horas de aquel día, y después de más de seis meses de rígidas restricciones de movilidad, muchos españoles estaban ya autorizados a trasladarse libremente por el territorio nacional y sin limitaciones de horario para permanecer en la vía pública.

Al mismo tiempo, conforme se acercaba la hora de que el decreto expirara, se hacía más presente, en redes sociales y en conversaciones de bar, una reflexión: “El estado de alarma se acaba, pero el Covid sigue estando ahí”. Y, efectivamente, es así. De hecho, este lunes ha entrado en vigor el cierre perimetral en 14 zonas básicas de salud (ZBS) en la Comunidad de Madrid, que suman una población de 351.776 ciudadanos, el 5,2 por ciento del total de la región.

El informe de la situación epidemiológica de este lunes, con datos a cierre del día anterior, señala que se han registrado 348 casos nuevos de coronavirus, de los que 231 corresponden a las últimas 24 horas, y 8 personas fallecidas en los hospitales de la región. El número de hospitalizados se sitúa en 1.824 en planta (83 más respecto) y 521 en UCI (4 menos), y el número de pacientes en seguimiento domiciliario por Atención Primaria asciende a 5.028.

Sin embargo, la 'fatiga pandémica' y la necesidad de libertad (tan reclamada últimamente) se impusieron con las 12 campanadas que marcó el reloj de la Puerta del Sol, como si de la celebración de Nochevieja se tratara. Similar era el ambiente en el barrio de Malasaña, en concreto en torno a la plaza del Dos de Mayo, donde cientos de jóvenes, muchos de ellos sin mascarilla, bailaron sin apenas distancia de seguridad y gritaron consignas como "libertad" y "puto toque de queda".

Efectivos de la Policía tuvieron que desalojar varias calles debido a que la gran cantidad de personas impedía circular a los vehículos y, tal y como se pudo conocer este lunes, el Ayuntamiento de Madrid ha impuesto unas 650 sanciones por consumo de alcohol en la vía pública desde aquella noche. Fue la delegada de Seguridad del Consistorio madrileño, Inmaculada Sanz, quien concretaba que además de las sanciones por la práctica de botellones se han registrado otras 350 por no usar mascarilla y en algunos casos por incumplimiento en locales sobre horarios y aforos, entre otras cuestiones.

Mientras, los hospitales de la Comunidad de Madrid no consiguen alcanzar su actividad “normal” precovid. “No se están reservando zonas de más para hacer frente a una nueva ola de coronavirus por el momento, pero es cierto que hay una velocidad más lenta de apertura de zonas y áreas encargadas de hacer frente a otras patologías que no son el coronavirus”, señala el portavoz de Sanidad del sindicato UGT Madrid, Julián Ordónez.

“Aún no se ha abierto al cien por ciento la actividad no Covid en los centros hospitalarios madrileños, la capacidad de atender a estos pacientes con otras patologías no es la misma que había antes de la pandemia, lo que supone que también se estén acumulando tratamientos o intervenciones que en una situación normal ya se habrían hecho”, señala Ordónez, que explica que la razón está ligada directamente a “un posible repunte de casos positivos”.

Asimismo, recalca el de UGT, “la actividad en las UCI's no deja de ser constante en el tiempo, no ha cesado”, ya que si bien no la segunda, tercera y cuarta ola no han afectado tanto a población de riesgo “que está ahora más protegida por las vacunas o que, lamentablemente, ha fallecido”, sigue habiendo población joven que ingresa y se mantiene en recuperación. Esto mismo lo ratifican desde AMYTS, donde Manuel Castro, de Atención Hospitalaria, explica a este diario que “los grandes hospitales de la Comunidad de Madrid ahora no sufren una situación similar a la que del comienzo de la pandemia, pero la normalidad no se ha recuperado”.

“Se sigue sin operar como se hacía con la periodicidad habitual y, además, hay un cúmulo de pacientes no Covid esperando a que les traten sus patologías. La realidad es que la actividad, tal y como la conocíamos hasta la llegada de la pandemia, no se va a recuperar mientras exista el virus en estos niveles”, dice. Con esta frase se refiere, además de al tipo de pacientes, a la situación de los sanitarios: “Los sanitarios intensivistas, neurólogos o anestesistas, por ejemplo, siguen trabajando al mismo ritmo y lastrando mucho cansancio y estrés desde el inicio, porque su actividad ha sido continuada y con mucha más presión laboral”, dice. “Son los mismos equipos sanitarios, de las mismas áreas, con una cantidad de trabajo muy grande, lo que también impide que se desarrolle todo de manera normal”.

En este punto, Marisol Castro, de Sanidad de CCOO, señala que “las UCI's siguen con una alta ocupación y se ha mantenido la situación en el tiempo. Entre la tercera y la cuarta ola del coronavirus se ha mantenido por más tiempo la ocupación más alta de estos lugares, no conseguimos que bajen”, cuenta. Por ejemplo, señala que en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, a día de hoy, hay 46 camas de UCI ocupadas, si bien las camas de ingreso son menores, y en el Hospital Severo Ochoa, “solo queda una cama de UCI libre, porque actualmente hay 11 camas, de 12, ocupadas y todas por personas con Covid. “Las UCI's siguen estando a tope”, sentencia.

Desde SATSE Madrid, señalan a este diario que la realidad es que hay “525 camas de UCI's ocupadas por Covid, más del cien por cien de las UCI's médicas disponibles antes de Covid y con una media de edad cada vez más baja”, lo que provoca que “si aumentan los casos tras las concentraciones, inevitablemente las UCI van a estar al limite, atendiendo de nuevo en zonas no planificadas como UCI y con el personal exhausto”.

Por otro lado, según comenta el de AMYTS, además, “algunos hospitales de la región estaban ya planeando disminuir la actividad de las que se han llamado 'zonas críticas' para empezar a dar paso a más actividad sanitaria normal, la que habitualmente se lleva a cabo, pero con la apertura de los horarios y el fin del toque de queda puede que no se pueda llevar a cabo”, dice. Por su parte, desde SATSE explican que a sus miembros “no nos han pasado ni uno solo de los planes de elasticidad y mucho menos planes de normalización de la atención, en teoría existen, pero los profesionales no los hemos visto”. Así, indican que “especialmente las cirugías que requieran ingreso en UCI dependen mucho de la situación de ocupación de estas”, por lo que ven “difícil recuperar la normalidad en la atención a otras patologías con esa ocupación de UCI”.

Si bien hasta dentro de unos 10 o 15 días no se podrá empezar a valorar las consecuencias de la expiación del estado de alarma y de las restricciones sanitarias, lo que está claro es que las personas con patologías o enfermedades no relacionadas con el Covid van a seguir estando ahí y van a requerir de atención. “No nos damos cuenta de que la atención médica no es solo la que se tiene que prestar a las personas enfermas por coronavirus. Gran parte de la población cuenta con dolencias crónicas que requieren de tratamientos o intervenciones periódicas y cuando se dan excesos como los que se han visto estos días, los que más afectados se van a ver van a ser ellos. Ya no es solo los contagios, que también, sino que con la infección por Covid y la atención a estas personas, también se alarga el tiempo que otras personas que requieren de tratamientos o revisiones puedan llevarlas a cabo”, lamenta.

“Tomen una decisión valiente”

Tras las imágenes registradas este fin de semana en la capital, la delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, alentó este lunes a la presidenta regional en funciones, Isabel Díaz Ayuso, a que sea "valiente" y aplique el toque de queda en la región. La justificación de González pasa porque a nivel nacional los casos no llegan a los 200 por cada 100.000 habitantes, mientras que en Madrid la situación es "crítica" con un total de 317 casos, cifra por la que cree que el Gobierno regional tiene que intentarlo. "Hay problemas jurídicos, no es fácil; pero tienes que pelear y tomar decisiones valientes para que la gente de tu comunidad viva lo más segura posible. Quiero voluntad política, porque eso que hemos visto es cuando llevas meses sembrando en la ciudadanía una falsa libertad te encuentras un libertinaje. Eso es lo que recoge", dijo.

Sin embargo, la Comunidad de Madrid no es partidaria de hacerlo por el momento. Este lunes, el consejero de Justicia, Interior y Víctimas en funciones, Enrique López, consideraba en una entrevista radiofónica que no se puede cerrar "a miles de habitantes" por "cientos de jóvenes", y culpaba al Gobierno de España de que no hubiera una ley que permitiera limitar los derechos fundamentales en supuestos como este tras el fin del estado de alarma. "No podemos cerrar a miles de habitantes por unos centenares de jóvenes. Lo que tenemos que hacer es evitar esos botellones", insistía.

En este sentido, López señalaba posteriormente en Telecinco que “estamos ante un caos legislativo. Por eso pido ayuda a la Policía Nacional y la Guardia Civil para evitar estas actuaciones y que esos pocos sean más responsables. Tenemos que controlar esto y pedir ese grado de responsabilidad".

Temor por San Isidro

La delegada de Seguridad del Ayuntamiento de la capital, Inmaculada Sanz, cargaba contra el Gobierno de Pedro Sánchez por la inseguridad jurídica que, en su opinión, se ha generado al no dar cobertura legal a las autonomías después del sábado. "Lamentablemente el Gobierno de España ha perdido un año en cuanto a haber regulado, en dar una alternativa, un plan B, a cuando pasara esto. Lo venimos denunciando los últimos meses, dejar a las Comunidades Autónomas en este marco de inseguridad jurídica. Estamos viendo como los tribunales están avalando en unos sitios sí y en otros puntos no. Se podía haber evitado e incomprensiblemente no se ha querido abordar", denunciaba.

Así, de cara al próximo fin de semana de San Isidro, patrón de la capital, Sanz explicaba que para evitar que se repitan estas imágenes se está ultimando un dispositivo especial de prevención en las zonas donde tradicionalmente se celebran estas fiestas. En este sentido, concretaba que al dispositivo ya establecido de un refuerzo de 200 agentes de la Policía Municipal desplegados en fin de semana para controlar los botellones y congregación de personas se sumarán nuevos efectivos, en coordinación con Policía Nacional y Delegación del Gobierno.

Un dispositivo que ya se está ultimando y que estará diseñado "específicamente" para estas fechas, ha explicado Sanz, quien ha recordado que, en cualquier caso, no será un San Isidro "normal", sin verbena en la pradera entre otras cuestiones. "No estamos cerca de una situación de que la normalidad vuelva a nuestras calles. Ha decaído el estado de alarma pero la pandemia sigue viva, el virus sigue vivo", enfatizaba la responsable municipal de seguridad, quien subrayaba que todas las administraciones son "corresponsables de hacer cumplir las normativas" y trasladaba el compromiso en seguir "profundizando en esa colaboración".

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