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Industria madrileña: mirar al futuro con optimismo

jueves 28 de febrero de 2019, 08:30h

Quince años llevaba nuestra región sin un plan industrial. Tres lustros reclamando desde la Comisiones Obreras la necesidad de coger el toro por los cuernos para evitar la deriva de la terciarización de la economía de la región. Una deriva a la que las políticas mediocres y neoliberales del PP, unido a la falta de dialogo impuesto por Esperanza Aguirre, nos arrastró hasta que en 2017 conseguimos arrancar el Consejo Regional de dialogo social. En ese escenario se constituyó una mesa permanente para el Desarrollo Económico y Cambio de Modelo Productivo de la Región.

Los datos de la terciarización de la economía a los que me refiero son estremecedores para la pérdida de peso de ese sector fundamental para la economía que es la industria. En la actualidad el peso por sectores productivos en la región de Madrid es el siguiente: Servicios, 86,6 por ciento; Industria, 8,6 por ciento; Construcción, 4,7 por ciento y un simbólico 0,2 por ciento de Agricultura.

En 1989, el peso del sector industrial era del 30 por ciento. Un descenso escandaloso que cualquier persona que circule por los viejos polígonos confirmará. Algunos de estos polígonos, abandonados; otros, eso sí, pasto de la especulación inmobiliaria y reacondicionados en urbanizaciones de lujo. La sangría del sector ha sido espectacular. Entre 2008 y 2018 la pérdida de empleo asalariado ha sido de un 23 por ciento.

Por eso, con la firma de este acuerdo entre el Gobierno regional y agentes sociales obtenemos la satisfacción de mirar al futuro, de forma conjunta, con mayor optimismo. Estamos hablando de un plan de 585 millones de euros, que abarca hasta el año 2025, es decir, que se extenderá durante tres legislaturas.

Esta extensión en el tiempo me lleva a instar a la responsabilidad de todos los partidos políticos y a que asuman esta propuesta del Consejo del Diálogo Social de la Comunidad de Madrid. Tres legislaturas es para tomarse en serio el asunto y tener visión de Estado. Por supuesto el documento es lo suficientemente flexible como para mejorarlo con nuevos gobiernos.

El plan establece seis grandes objetivos que se desarrollan a través de 36 medidas concretas y de tres iniciativas de carácter transversal, como la Estrategia Madrid por el Empleo, el Plan Azul+ y el Plan de Investigación Científica y Tecnológica.

Dichos objetivos son: potenciar la formación y empleo de calidad en la industria; aumentar la competitividad y el crecimiento basados en la I+D+i y mejorar el sistema de negocios; facilitar el crecimiento de las pymes y la colaboración industrial; incrementar la orientación hacia el exterior y la participación en cadenas de valor globales; impulsar los polígonos industriales y su competitividad mejorando su eficiencia energética, y acentuar el papel de la administración como catalizador del ecosistema industrial mediante la elaboración de una ley de industria.

También quiero resaltar un componente fundamental para la lucha contra la desigualdad, ya que el plan incluye la incorporación de la mujer en el sector industrial, con un programa denominado: “Mujer e industria”, dotado con 1,2 millones de euros.

Con todo, el dialogo y la negociación no han sido sencillos y se han terminado incorporando elementos que considerábamos imprescindibles, como el aumento del presupuesto total para llevarlo a cabo, que en la propuesta inicial era de 402,25 millones de euros.

Además, la gobernanza del plan recaía exclusivamente en la administración regional, donde los agentes sociales y económicos quedábamos como meros asesores externos.

En el texto final los agentes sociales debemos tener un papel prioritario en todos los ámbitos y en todas las etapas por las que debe atravesar el Plan Industrial, como son; la estrategia global, los objetivos marcados, la prioridad en las medidas, la oportunidad de los instrumentos.

Asimismo la planificación temporal debía ser a más largo plazo, que los cinco años iníciales propuestos, realmente cuatro se proponían, puesto que 2018 estaba finalizando, eran totalmente insuficientes para ejecutar una estrategia sólida.

También es muy relevante que hemos tomado cartas en el asunto de la transición ecológica, hemos conseguido la inclusión dentro de las estrategias y necesidades, de acciones medioambientales, de indicadores del impacto socio laboral de la digitalización, además de la necesidad de un cambio en el modelo energético para la región.

Con todo, un plan satisfactorio que mira esperanzado al futuro. Solo cabe, poner en marcha los instrumentos e iniciar las actuaciones

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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