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Moda sostenible (III)

Paloma García en su tienda The Circular Proyect
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Paloma García en su tienda The Circular Proyect (Foto: Kike Rincón)

El mapa de la moda ecológica de Madrid

viernes 27 de mayo de 2016, 08:10h
Tras conocer a algunos de los diseñadores madrileños de moda sostenible y los proyectos de organizaciones que promueven los talleres artesanales en países en vías de desarrollo, este viernes os acercamos algunos de los espacios donde poder comprar prendas y complementos ecológicos.

La calle Alcalá, 113, esquina con Castelló, vio nacer, hace más de diez años, a una de las primeras tiendas de ropa sostenible de Madrid. Biocottoniers, especializada en moda y accesorios naturales, éticos y ecológicos, se trasladó a la calle Abada durante una temporada para finalmente instalarse en la calle Gravina, 1. El responsable de la tienda nos cuenta que decidió montar este negocio porque les resultaba difícil encontrar distribuidoras que hicieran la ropa con tejidos respetuosos con el medio ambiente, en condiciones laborales justas y que tuvieran un coste asequible. En aquel momento, fue cuando decidieron que querían hacer ropa ecológica para todos. Y no solo con precios accesibles, también buscaban modelos que llegasen a todos los públicos. "Lucho por conseguir prendas fabricadas aquí con un diseño que se pueda llevar varias temporadas sin que pase de moda y que se elabore en talleres artesanos de Madrid", relata su propietario.

Biocotonniers en la calle Gravina, 1En su tienda, se pueden encontrar chaquetas, pantalones y camisetas que utilizan fibras naturales y procesos de producción sostenibles. Algodón ecológico, cáñamo y lino son algunos de los materiales que asegura, solo pueden conseguirse fuera de España. "Ho hay tela aquí, el poco algodón orgánico que hay, se utiliza para hacer gasas médicas. Todo viene de fuera, de China, Turquía e India". Los fabricantes, añade, "no tienen tela para los stocks", por lo que si se quieren ver determinadas telas, hay que realizar unos pedidos mínimos que, en ocasiones, ocasionan que el material se quede sin utilizar por falta de encargos. Esta situación provoca que las pequeñas tiendas sostenibles no tengan tanta variedad de modelos y colores porque no se puede realizar una elevada inversión. Y esto origina también que los precios sean mayores: "si hubiese mayor inversión, podríamos bajar los costes y no neceitaríamos comprar a través de intermediarios que encarecen el producto", cuentan desde Biocottoniers.

BiocotonniersSegún la experiencia de este espacio ecológico a lo largo de los años, cada vez más la gente sabe lo que es la moda sostenible pero compra menos. "De diez personas que entraban hace años en la tienda, por lo menos seis compraban. Ahora no, porque nos exigen más que a los demás", explican. Sorprendido en un principio por la implicación de las grandes cadenas de ropa en este mercado, en campañas puntuales, "para lavar la cara", considera que es una manera para conseguir que la ropa ecológica llegue a todos los públicos. "Bienvenido sea", añade.

En la calle Ventura Rodríguez, Paloma lleva algo menos de dos años dedicándose en cuerpo y alma a la moda slow fashion en una pequeña tienda donde los diseñadores madrileños han encontrado un espacio para vender su moda. Abandonó su labor de periodista en una multinacional en la que estuvo 14 años para cambiar el rumbo de su vida profesional. Tras hacer un blog y apuntarse a un curso de community manager, comenzó a fantasear con crear una marca de moda. Así nació El Sinvivir o el arte de whithoutliving, una marca comprometida con la reducción del impacto mediambiental que cumple con las certificaciones de la moda sostenible.

The Circular ProjectTras esta experiencia, Paloma siguió fiel a su estusiasmo y quiso ir un poco más lejos con The Circular Project. Un espacio multimarca que reúne a diseñadores y creadores de moda ética españoles. "Es moda en tejido orgánico, de cultivos sin pesticidas y que recuperan la producción local", detalla. Los diseños que aquí tienen cabida, responden a proyectos ecológicos y sociales. "Lo que te pones te lo puede haber hecho un niño en condiciones infrahumana", explica con indignación Paloma y eso es "inconcebible". En este sentido, muchas de las marcas que encuentran hueco en su tienda recuperan talleres y colectivos en exclusión social.

The Circular ProjectSu nombre hace referencia a la economía circular: "Hay que devolver a la naturaleza lo que le quitas, que tenga capacidad de regeneración". Aquí, los consumidores pueden conocer la historia de cada prenda, desde la fabricación y procedencia de la materia orgániza hasta quién la ha confeccionado y en qué condiciones. Camisetas realizadas con virutas de haya o maderas de cáñamo y eucalipto, mochilas con neumáticos de coches y camiones, bolsos de piel de pez y con sacos de café, complementos con papel reciclado y ropa con endorfinas y con un chip para invidentes. "Detrás de cada artículo hay una historia y una certificación que garantiza que se ha hecho teniendo en cuenta criterios humanos", asegura. Además, Paloma no deja de lado las bondades de los tejidos ecológicos para la salud: "Por lo general, los tejidos provienen del petróleo y tienen falatos. Pasan a nuestro organismo y de ahí las alergías y dermatitis". Marcas como Siro, Sense Nu by Oriol, Water Puppet, Aiby Craft, Lifegist, Skuibo, Idunnbags, Mora Efron, Mamen Chica, Xianna y Open Eyed Project pueden encontrarse en este lugar.

The Circular Project"El consumidor tiene la última palabra", insiste la emprendedora. No se cansa de explicar que somos todos los que decidimos a apoyar con las compras que realizamos. "Todavía hay que cambiar más el chip" para, asegura, llegar al ser totalmente sostenible. Además, los precios, que no parecen tan asequibles para todos, persiguen el reto de cambiar la mentalidad para "abandonar las ansias de consumo" por cambiar el armario. "Son prendas exclusivas, con materia prima de alta calidad y que siguen criterios mediambientales".

Y si no tenía suficiente con todo esto, Paloma decidió crear, hace menos de un año, la asociación de moda sostenible de Madrid, la cual preside y controla junto a otra veintena de representantes y diseñadores. Entre los objetivos del coletivo figura facilitar la compra de tejidos, cambiar las condiciones de trabajo de muchos países y educar creando grupos de consumo. La asociación se encarga, además, de favorecer y visibilizar todas las iniciativas que engloban a diseñadores, talleres de cofección, distribuidores y tiendas. La organización apoya así el trabajo sostenible de los diseñadores independientes convirtiéndose en una herramienta más de apoyo. Respaldada por sus hermanas Barcelona, Andalucía y Murcia, no descarta crear una federación para tener más fuerza.

EcoalfConvertir residuos en moda
Para los más puristas diseñadores de moda ecológica, reciclar materiales no es lo más sostenible por la posible presencia de tóxicos de algunos materiales. Sin embargo, hay marcas, como Ecoalf, que tienen claro el concepto y niegan sustancias nocivas en sus procesos en los que, confirman, hay menos pasos químicos que suponen ahorrar en energía, agua y emisiones. Patrones como estos son los que guían el desarrollo de esta marca española que busca impulsar la moda sostenible al máximo posible con los materiales más curiosos. Su fundador, el madrileño Javier Goyneche, se lanzó al mercado con esta marca tras el nacimiento de su primer. "Ante el uso indiscriminado de recursos naturales del planeta, me surge la idea de crear una marca realmente sostenible". Actualmente, explica, "consumimos seis veces más de lo que el planeta es capaz de autogenerar".

Utilizan todo tipo de residuos, como redes de pesca abandonadas -están hechas de poliamida (nylon), botellas de plástico -sacan polyester-, posos de café -dota a los tejidos de propiedades anti UV y absorve olores- y neumáticos usados. "Para que te hagas una idea, sacar nylon de una red de pesca vieja supone siete pasos químicos mientras que sacar ese material del petróleo son 16 pasos", detalla para explicar ese ahorro eficiente. Y es que 650.000 toneladas de redes de pesca son abandonadas en el fondo de los océanos y esa basura acumulada mata a un millón de aves marinas y 100.000 mamíferos y tortugas. Los residuos de plástico nos dejan también cifras realmente preocupantes: 200.000 millones de botellas de plástico no son recogidas cada año por lo que esos desechos afecta a 267 especies de todo el mundo.

ECOALF Shop making-of from ECOALF on Vimeo.

En la actualidad, están trabajando para que las partes metálicas como los corchetes y cremalleras también sean recicladas. Además, la marca se encuentra inmersa en un proyecto en el que los pescadores de arrastre van a recuperar los plásticos que sacan en su faena diaria. "Estos pláticos a día de hoy, una vez se sacan, se vuelven a tirar al mar por la falta de estructura de recogida en barcos y puertos", explica. Ecoalf clasificará, reciclará y sacará hilo para crear una nueva generación de productos con otro residuo que supone "una inmensa problemática para los océanos y de la que nadie se hace responsable".

EcoalfActualmente, la compañía tiene alianzas por todas partes del mundo (Taiwan, Corea, Portugal, México, Japón y España, entre muchos). Trabajan de manera estrecha con estos países para rciclar y crear tejidos. Y realizan colaboraciones con marcas como Apple, Coca-Cola, Barneys NY y con Gwyneth Paltrow.

"La mentalidad del consumidor está cambiando. La moda no puede ceñirse solo a estar guapo. Se debe tratar también de hacer lo correcto y sentirse orgulloso de hacerlo", concluye este defensor que le da una segunda vida a la basura.

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