www.madridiario.es

Moda sostenible (II)

Oriol García, en su lugar de trabajo en la calle Águila, 12
Ampliar
Oriol García, en su lugar de trabajo en la calle Águila, 12

Moda ecológica 'made in Madrid'

miércoles 25 de mayo de 2016, 07:57h

Los jóvenes diseñadores cada vez apuestas más por la moda sostenible. Creatividad y ecología se dan la mano en diseños diferentes y personales que no siempre encuentran facilidades para su producción y distribución. Y aunque el consumidor está evolucionando y manifiesta más interés por el etiquetado de las prendas que viste, lo cierto es que los creadores afines a esta tendencia, respetuosa por el medio ambiente, sortean obstáculos casi diarios para sobrevivir. La escasa producción de materiales orgánicos en España y su elevado coste limita las producciones que salen al mercado.

Cada vez más consumidores observan con detalle las etiquetas de los artículos de comprar. Quieren conocer el origen de la materia prima, el tintado, el lugar donde se fabrica y confecciona el tejido o la ropa que van a vestir. Datos que permiten averiguar si el producto es respetuoso o no con el entorno. Una moda sostenible, que forma parte del movimiento 'slow fashion' que, al igual que en resto de España, en Madrid está calando entre numerosos colectivos y diseñadores.

Oriol García es uno de esos diseñadores sostenibles. Barcelónes de nacimiento llegó a Madrid hace unos cinco años procedente de Grecia con la idea clara de dedicarse a algo con lo que se sientiese identificado. "Vengo de la moda convencional pero nunca me sentí en consonancia con muchas de sus premisas", recuerda. Fue en una buhardilla de un pequeño piso donde por fin pudo montar un showroom con algunos de los diseños de su firma Sense Nu. Una marca que él mismo creó inspirado en la idea de cubrir la desnudez como las hojas cubren los árboles. "De pequeño me subía a una higuera. Me encantaba ese árbol y su hoja forma parte de mi logo". Precisamente, esa hoja refleja para Oriol el ciclo natural de la vida, sin impactos en la naturaleza ni en lo social.

Su firma crea ropa exclusivamente masculina basada en la ética y sostenibilidad. Utiliza tejidos naturales como el algodón, el cáñamo, la lana y el bambú que consigue de la India, Turquía, Italia, Portugal y muy poco de España. "Empiezan a producir algo en España pero es complicado", reconoce el joven diseñador. Las cremalleras, siempre han provocado su rechazo por el hierro y poliéster que contienen, materiales no reciclables. Prefiere los botones, de coco o hueso de melocotón en sus creaciones, siempre funcionales y adaptadas a las necesidades de los hombres en su día a día.

Además, Oriol tiene especial cuidado en que las técnicas de producción causen el menor impacto también social. Para ello, la elaboración es totalmente artesanal y colabora con un taller de reinserción de mujeres en Madrid. Una forma de trabajar que huye de la tendencia de una moda "que cada vez incita más al consumo". A pesar de las dicifultades para conseguir las telas o los problemas de distribución en las tiendas, Oriol defiende una moda que promueva la conciencia ecológica y social desechando los ideales de la mayoritaria industria textil. "No es que la moda sostenible sea cara, es que la otra es demasiado barata", apunta. Y está convencido que las prendas deben ser más duraderas y exclusivas. Al menos es lo que intenta con los 15 diseños -unas 150 prendas por temporada- aunque en poco tiempo quiere aumentar su producción si consigue una mejor coordinación con los distribuidores que le envían las muestras de las telas.

Su producto puede encontrarse en la tienda The Circular Project y en Biocottoniers. Otra manera de llegar a sus creaciones es acercándose a su espacio de trabajo en la calle Águila, 12, o comprar vía on- line.

Mayte García también se subió al carro de la moda sostenible hace tres años. Trabajaba como ingeniera industrial en una empresa y tras desarrollar diversos proyectos relacionados con el mundo sostenible y la eficiencia energética, decidió cambiar de rumbo su vida laboral para crear su propia marca de ropa. Lifegist es el nombre de su firma para la que diseña prendas orgánicas, atemporales y cómodas para el día a día. "Son prendas cómodas y atrevidas. Siempre buscamos un diseño que falta en la moda sostenible en camisetas, pantalones y vestidos", explica su creadora, que está convencida que hay que hacer moda para todos.

Todas las prendas están confeccionadas con tejidos orgánicos como algodón, seda, bambú. ortiga, cáñamo y lana. El cien por cien de su producción se elabora en España y buena parte de ella en Madrid, donde se encuentra la sede. El impacto ambiental es mínimo y aseguran puestos de trabajo con unas condiciones dignas, lo que hace que esta firma de moda sea sostenible en todas sus vertientes. Mayte está convencida de que las ventajas de estas prendas son infinitas, tanto para uno mismo como para la industria que tanto impacto social y medioambiental produce en la sociedad. "Es escandaloso y poderoso ese impacto. Solo el hecho de decidir lo que compro y saber cómo es el tejido, sin pesticidas, y que hay personas trabajando en condiciones dignas, eso es muy importante", añade.

Los proveedores de la marca se encuentran en Europa porque es "muy complicado encontrar en España", asegura. "Compramos fuera para producciones pequeñas. Si quieres encajar las prendas en procesos productivos de grandes empresas sería muy costoso". Aún así, esta diseñadora madrileña no pierde las esperanzas y confía en que poco a poco, se asiente del todo el concepto de sostenibilidad. "Nada es imposible y se ve que existe una demanda real cada vez mayor".

El uso de tejidos orgánicos "es un acto de responsabilidad social" además de un añadido en sus creaciones, que pueden adquirirse por Internet. Con esta mentalidad, Mayte fundó, junto con otros diseñadores, la Asociación de Moda Sostenible de Madrid. Una organización que nace con el espíritu de trabajar en equipo para lograr una nueva realidad en el diseño y la moda en nuestro país. Uno de los retos de este colectivo sería el de llegar a producir tejido orgánico en España. "Tenemos tejido industrial por lo que existe esta posibilidad".

Vanesa Leiva, creadora de Idunnbags, también forma parte de la asociación madrileña. Diseña bolsos totalmente sostenibles utilizando la piel del salmón, bacalao o perca. Hace poco más de dos años, la joven empresaria dejó su trabajo en una empresa de telecomunicaciones para apostar por la moda sostenible. Tras investigar sobre los diferentes tipos de piel y curticiones y visitar otros países, descubrió las amplias posibilidades de las pieles de pez. Proviene de peces capturados para la producción de alimentos o consumo alimentario por lo que no se "mata" a los pescados para la extracción de su piel. Además, explica, el proceso para su curtición y tintado es ecológico, el agua caliente proviene de fuentes teotérmicas y la energía de una central hidroeléctrica renovable.

Sus bolsos tienen un tacto similar a la piel de serpiente pero es "más fino y resistente". Los proveedores proceden de países nórdicos porque en España todavía no se trabaja con la piel del pescado para estos usos. En Madrid sí que se realiza el resto del proceso una vez se reciben las pieles ya curtidas y teñidas. "La filosofía de la marca es producir todo lo que podamos localmente. De hecho, se diseña y confecciona aquí en talleres locales", explica Vanesa.
"Cuando les explicas que nuestra curtición es vegetal y se realiza sin cromo porque contamina, abren los ojos a nuevas formas de moda", cuenta la diseñadora. Y es que Vanesa, al igual que sus compañeros de profesión, está convencida que la gente "quiere conocer y acceder a más información".
Internet es su principal vía de venta pero algunos modelos también pueden encontrarse en The Circular Project Shop y en otras tiendas de Ibiza y Bilbao.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios