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Moda sostenible (I)

Alicia García San Gabino, directora de Diseño para el Desarrollo
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Alicia García San Gabino, directora de Diseño para el Desarrollo (Foto: Kike Rincón)

Mujeres artesanas en busca de una vida mejor

lunes 23 de mayo de 2016, 08:04h

La madrileña Alicia siempre tuvo claro que tenía que ayudar a los colectivos artesanos de las zonas más deprimidas del planeta. Y bajo esa idea fundó Diseño para el Desarrollo. Un proyecto dirigido a las artesanas textiles de países en vías de desarrollo con iniciativas que les ha permitido conseguir unas condiciones dignas situándose como puntos estratégicos para diseñadores y firmas de moda.

Todo surgió en 2001 cuando Alicia se dio cuenta que no existía la ropa sostenible en el comercio justo. Fue entonces cuando Diseño para el Desarrollo comenzó a tomar forma. Se trata de una organización no gubernamental de cooperación al desarrollo que está integrada por una red de personas comprometidas y expertas en los campos en los que trabajan. "Ponemos en valor a las artesanas locales", explica su directora Alicia García San Gabino. Esta mujer, comprometida en su trabajo y también en su vida personal con lo sostenible y ecológico, dedica buena parte de sus horas a crear talleres textiles que formen de manera profesional a las mujeres para salir de situaciones desfavorecidas a través de núcleos empresariales auto gestionados. "Una manera de mejorar las situación de generaciones futuras de esos países", apunta. Además, esta organización no solo es sostenible por conseguir una producción local, también cumple todos los parámetros de la sostenibilidad, utilizando productos y tejidos propios de cada país.

Una decena de proyectos y talleres están funcionando en varios países. La primera experiencia se desarrollo en la India. Alicia todavía recuerda el panorama que se encontró cuando llegó a la zona suburbial de Mumbai: "No tenían ni saneamiento, ni puertas en las casas". En el 2001 vivían una "situación desesperada" porque no vendían apenas y su producto estaba anticuado. Diseño para el Desarrollo formó un taller con 150 mujeres que provenían de entornos familiares complicados y se las formó para salir adelante ellas mismas. Desde entonces, la vida de estas trabajadoras ha cambiado mucho. "Ya no cogen pedidos pequeños, trabajan para una marca de ropa sostenible, People Tree, y se han construido un edificio para trabajar organizadas", cuenta orgullosa. Además, estas mujeres han conseguido cobrar más del triple y su director fue nombrado secretario de la organización de Comercio Justo Internacional de Asia.

Estando en Mumbai, desde Nepal contactaron con la organización, conscientes del éxito del primer taller. Mahaguthi, Craft With a Conscience es una organización que producen y exportan artesanía propia. Las mujeres reciben formación en costura, patronaje y marketing para trabajar sus tejidos en telar. "Muchas de las colecciones se quedan en nada porque no existe capacidad de marketing y promoción", cuenta Alicia. Esta fue la razón que le inspiró a crear Wonderland Fashion Company, una de las primeras distribuidoras de moda ética y sostenible en España. De esta manera, se da promoción y venta a los productos que diseñan los colectivos. Una manera de "agilizar los trámites comerciales" y dar a conocer a los diseñadores esta moda que utiliza materiales orgánicos como la lana de alpaca, algodón orgánico y seda hecha a mano.

En Camboya, Diseño para el Desarrollo trabajan con la asociación Afesip Fair Fashion que ayuda a mujeres provenientes del trafico sexual. El principal problema de estas mujeres es la falta de recursos sociales, técnicos y económicos para salir adelante. "Cada una de estas mujeres, que han vivido episodios de esclavitud sexual, aprenden el oficio textil y cuando están preparadas, pasan al taller donde las formamos", relata Alicia. Este proyecto camboyano se inició en 2004 con financiació de la Universidad Politécnica de Madrid que ofrece subvenciones a cooperación al desarrollo.

Cuatro años más tarde, la organización conoció a las Mujeres Aymaras, en Perú, que viven a 4.000 metros de altura, a orillas del lago Titicaca, con una tradición artesanal muy arraigada. "Cuando llegamos trabajaban con lana sintética y ellas disponen de ganado de alpaca", recuerda. Fue así como utilizando su materia local y teniendo en cuenta sus colores y tejidos, a través de unos talleres, las mujeres consiguieron adaptarse a las exigencias del mercado de la moda ampliando sus productos. Además, han hecho alianzas con la industria al paqueña local y son "clientes prioritarios", lo que les favorece para conseguir mejores precios.

Otra iniciativa con historia en la organización se desarrolla junto a la Fundación Ana Bella, quienes trabajan con mujeres supervivientes del maltrato de género, y la Fundación Orbayu, perteneciente a la escuela de Negocios ESIC, -trabajan por la creación de empresas gracias a sus micro créditos-. Diseño para el Desarrollo inició así el primer taller en Melilla. El proyecto se basa en la formación y asesoría para crear un taller textil y poner su producto en el mercado.

Proyectos en Chile, Brasil, Kenya y Marakech se unen a los proyectos que desarrolla la organización con asociaciones locales. Una moda sostenible que busca hacerse un hueco en el mercado actual aunque es complicado. "Hace falta más comunicación, distribución y accesibilidad", reclama la directora. Pide más ayudas ficales y menor coste de las aduanas para poder agilizar los trámites y conseguir el desarrollo de los talleres.

Perales de Tajuña recupera su tradición textil
Alicia residía en Madrid, pero hace unos años huyó de la ciudad y de su estrés diario para vivir en un entorno más natural. Ya instalada en este municipio situado en la Comarca de Las Vegas, descubrió, en la cola del supermercado, que Perales de Tajuña tiene una importante tradición textil: "Aquí había una fábrica de ropa de trabajo y dos de camisas". Tras recabar información entre los vecinos, encontró a una veintena de mujeres que habían trabajado en esas fábricas que cerraron hace tiempo. "¿Y si recuperamos esta tradición?", se preguntó. Y sin pensarlo dos veces, se dirigió al Ayuntamiento para contarles el proyecto, que mostraron interés desde el principio.

María Soledad Bucero, primera teniente de alcalde y concejala de educación del municipio, se ha comprometido a encontrar financiación para poner en marcha el proyecto al que ya se ha apuntado una veintena de mujeres. "Algunas fueron costureras en las fábricas del municipio y otras quieren aprender el oficio". Una fábrica de guantes continúa existiendo en Perales y la que estaba especializada en ropa de trabajo se desplazó a Arganda del Rey. Una tradición textil que quiere recuperar en Perales en los próximos meses. Incluso no descartan recuperar algunas instalaciones, explica la edil, como la de la camisería. "Habrá que hablar con la propietaria y que nuestros técnicos evalúen la situación por si pudiese aprovecharse algo".

A falta de encontrar la financiación, a través de fondos europeos o bancos, el proyecto está siendo recibido con mucho interés. "Es viable y se puede hacer", concluye la emprendedora.

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