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Bunker del Estado Mayor en el Parque del Capricho.
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Bunker del Estado Mayor en el Parque del Capricho. (Foto: Juan Luis Jaén)

El Ayuntamiento aplaza, al menos, hasta 2017 la apertura del búnker de Miaja

miércoles 04 de noviembre de 2015, 07:46h
La Junta Municipal de Barajas ha pospuesto para posteriores ejercicios de la legislatura la puesta en marcha del búnker subterráneo del Estado Mayor Republicano, ubicado en el parque del Capricho, en el barrio de la Alameda de Osuna.

Según explicaron fuentes municipales a Madridiario, los esfuerzos del Consistorio van a centrarse en 2016 en comenzar los trabajos de rehabilitación interior, captación de fondos artísticos y adaptación museográfica del palacio de los duques de Osuna. Tal y como anunció la alcaldesa, Manuela Carmena, se pretende implantar un museo con piezas del Prado y otras pinacotecas. En este sentido, el proyecto de Presupuestos del Ayuntamiento de Madrid destaca que la Concejalía de Economía y Hacienda destinará 300.000 euros en 2016 a acondicionar el inmueble, partida a la que se sumarán hasta 2018 otros 5,05 millones.

Como efecto colateral, dichas fuentes admiten que la apertura del búnker de Miaja, que es Bien de Interés Cultural, se dejará para más adelante y no se intervendrá sobre él en 2016. Así, a pesar de que fue objeto de rehabilitación, estaba prevista su apertura en febrero de 2013 y, luego, mayo de 2014, y se admitió en el Pleno de la Junta de octubre de 2014 que no eran necesarias más actuaciones para adecuar el subterráneo a la normativa de seguridad, el proyecto queda paralizado hasta nueva orden.

El búnker se construyó en 1937 en la zona denominada 'Posición Jaca', base de la defensa Noreste de Madrid. Fue fabricado en hormigón armado junto al palacete de El Capricho, donde residían los comandantes salvo en situación de peligro, con el que estaba conectado por un acceso particular. Su primer gestor fue el general Miaja, que estuvo hasta 1938. Posteriormente, dejó al cargo al coronel Casado. En la zona se enfrentaron en los últimos compases de la guerra las facciones de casadistas y comunistas, para decidir si Madrid capitulaba. Tras el conflicto, fue utilizado como almacén y como plató de cine, en la que se filmó una película de vampiros (de hecho, la escalera que da a la calle de la Rambla y el cuarto que albergaba los generadores de aire del complejo fueron pintados de negro para el rodaje y así se quedaron) hasta la compra de El Capricho por parte de el Ayuntamiento en 1974.

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