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Navarro: "Tenemos que recuperar el respeto a los mayores"

lunes 09 de febrero de 2015, 07:30h
Si los mayores de 65 años residentes en Madrid constituyeran una ciudad, sería la sexta más poblada de España. Madridiario ha entrevistado a la delegada de Familia, Servicios Sociales y Participación Ciudadana del Ayuntamiento, Dolores Navarro, para saber cómo se afronta desde la administración pública el envejecimiento poblacional.
  • Dolores Navarro, delegada del Área de Familia, Servicios Sociales y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid

    Dolores Navarro, delegada del Área de Familia, Servicios Sociales y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid
    Kike Rincón

  • Dolores Navarro, delegada del Área de Familia, Servicios Sociales y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid

    Dolores Navarro, delegada del Área de Familia, Servicios Sociales y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid
    Kike Rincón

Madrid está cada vez más envejecida: el 20 por ciento de la población tiene más de 65 años, porcentaje que va subiendo. ¿Está la ciudad preparada para atender a tanta gente mayor?
El aumento de la esperanza de vida es una realidad en toda Europa, pero en España, y en Madrid, de una manera más acusada. Hasta el punto que tenemos una media de 84 años de esperanza de vida, que es la segunda más alta del mundo, después de Tokio. Con un censo de 3.265.000 habitantes, más de 630.000 personas tienen más de 65 años. Un dato muy gráfico es que una hipotética ciudad de personas mayores de 65 años podría ser la sexta ciudad de España. Por delante de Málaga, por ejemplo. Además, tenemos 211.000 personas, el 6,4 por ciento de la población, que tienen más de 80 años. Con más de 90 años hay 34.000 personas y con más de 100 hay unas 1.200. Estos índices de envejecimiento y sobre envejecimiento son altísimos, nos hacen repensar las políticas. Madrid está preparada; ha hecho un grandísimo esfuerzo para adaptarse a estas circunstancias. A partir de cierta edad hay deterioros y llega la dependencia, pero hoy también nos encontramos con un 'nuevo jubilado', que es un concepto que ya se utiliza en algunos foros. Son personas que están perfectamente y tienen mucho tiempo libre. Desde la administración tenemos que adaptarnos a sus gustos y ofrecer alternativas.

¿Por ejemplo?
El ejemplo clásico son las nuevas tecnologías, que cada vez son más demandadas. Yo he conocido una mujer que con 92 años decía que no sabía cómo había podido vivir sin Internet, abuelos que escriben whatsapp y correos electrónicos a sus nietos... Otro ejemplo es el voluntariado. En Madrid hay más de 1.600 mayores que trabajan como voluntarios ayudando a otros mayores. Los centros de mayores se han convertido en centros experimentales en el que se están buscando otras alternativas para hacer otras cosas.

En Madrid hay 89 centros municipales de mayores. ¿Son suficientes?
En 2007 había 82, en 2011 la cifra ya llegó a 89 y, desde entonces, se ha remodelado el de Antón Martín y Benito Martín Lozano, en el distrito Centro; Ramón Pérez de Ayala, en Vallecas; e Infante de Don Juan, en Moncloa. Siempre se ha intentado mantener la inversión en los centros de mayores. En 2016 se va a abrir uno nuevo en La Estrella, en la calle Pez Austral. Es una demanda histórica de la población del barrio, uno de los más envejecidos de la ciudad.

Este año Madrid tiene el reto de convertirse en "ciudad amigable con los mayores". ¿Esto qué significa?
Es una denominación que desde la Organización Mundial de la Salud se da a las ciudades que tienen ciertas características que la convierten en un entorno idóneo para la convivencia de los mayores porque se fomenta su participación, se atiende a los más vulnerables, no se favorecen las barreras arquitectónicas... Para ello tienen que implicarse todas las áreas del Ayuntamiento y la OMS hacer una evaluación. De ser cumplidos los requisitos tendríamos ese sello. Hubo un acuerdo que contó con el respaldo de todos los grupos políticos.

Otro hecho que provoca el envejecimiento de la población es el aumento de personas dependientes y, por tanto, que haya muchos cuidadores que estén desbordados. ¿Qué hace por ellos el Ayuntamiento?
A medida que vamos cumpliendo años entran en juego las cuestiones de salud que no siempre tienen que ser atendidas de manera hospitalaria. Estamos intentando hacer políticas preventivas para personas mayores que nos hagan eludir o llevar a último término una asistencia hospitalaria o residencia. En España, y en Madrid, sigue siendo clave el apoyo de la familia. Las personas que tienen a su cargo personas dependientes o con altos grados de discapacidad pueden acogerse a programas municipales que dan muy buen resultado, como el el de 'Cuidar al cuidador'. Se trabaja de manera integral la problemática de la persona, de manera individual y grupal. En nuestro programa ahora mismo hay unas mil beneficiarios, es uno en los que el ciudadano expresa una mayor satisfacción, junto a la teleasistencia, porque da la posibilidad de poder respirar. Solo el que ha tenido esa experiencia sabe lo gratificante que es tener una tarde para ir al cine o un espacio en el que compartir experiencias con un grupo de personas en tu misma situación.

Hay asociaciones de mayores que están alertando de que una de las consecuencias de que un cuidador esté muy sobrecargado es el maltrato. También que en residencias y centros de día a veces se trata a los mayores como si fueran menores de edad, como si por ser mayor tuviera que ser necesariamente torpe. ¿Tiene que cambiar esta mentalidad?
Creo que tenemos que recuperar en cierto sentido el respeto al mayor. Lo tienen otras culturas y otras etnias de una manera acusadísima y el mundo occidental lo ha perdido. Se desprecia la experiencia y el conocimiento del mayor. Vivimos en una sociedad en la que lo viejo no sirve, hay que tirarlo. La etnia gitana tiene veneración a sus mayores. El propio devenir de la sociedad, que nos hace vivir muchos más años, nos tiene que enseñar a aprender de nuestros mayores.

Hace unas semanas salió a la luz el caso de una mujer de 85 años que fue desahuciada en Vallecas y el Rayo se hizo cargo de la renta de un alquiler. ¿Qué hizo el Ayuntamiento de Madrid por esta señora?
Esta señora tenía vivía con su hijo, desempleado, en una vivienda propia. El hijo había solicitado un préstamo a un particular y tenía una deuda  por la que se había ejecutado el desahucio de la vivienda con la que había sido avalado. Esta señora no tenía expediente abierto con los Servicios Sociales de Villa de Vallecas. En el momento en el que el Ayuntamiento tuvo conocimiento de la situación se le ofreció un alojamiento [una plaza en los apartamentos de Retiro] que fue rechazado. Asimismo el Samur Social ofreció una plaza en un hotel con carácter perentorio y la EMVS ofreció una vivienda solidaria. Todos los recursos fueron rechazados.

¿Se podrían estar dando más casos de este tipo?
Seguro. En una ciudad de más de tres millones de habitantes que tiene más de 600.000 personas mayores, una población más grande que Málaga, claro que se puedan estar produciendo más casos de este tipo.

¿Y qué se puede hacer para prevenirlos?
Acudir a Servicios Sociales. Para llegar al ciudadano es importante la labor de los medios de comunicación. Tenemos que conseguir que la comunicación entre ciudadanos y Servicios Sociales sea mucho más fluida. Que los ciudadanos sepan que tienen unos servicios sociales a los que puedan acudir para todo: desde gestionar una renta mínima o una teleasistencia a saber si su padre tiene derecho a una plaza en un centro de día. En este sentido, la Dirección General de Mayores está elaborando una guía de recursos sociales con todos los recursos disponibles.

El punto más negro del Área de Servicios Sociales es El Gallinero [poblado chabolista ubicado a 14 kilómetros de Sol habitado por gitanos rumanos]. ¿Por qué cuesta tanto dar una solución?
Porque es muy difícil. Las personas que habitan en él tiene unas características y unas costumbres absolutamente diferentes. Hay varones que ejercen una gran presión sobre el grupo, se dan situaciones de machismo brutales. La última vez que salió El Gallinero en el periódico por los derribos recuerdo que tres páginas después se informaba de la detención de 19 personas por robo de cable de cobre. No podemos deslindar una situación de la otra. Nuestra apuesta es que el cambio lo protagonicen las mujeres y los niños.

Lo que más hay son niños.
Hay 184. El Gallinero es mi caballo de batalla. Es un asentamiento ilegal, pero es inhumano vivir de esa manera. Tienen que salir de allí. Madrid ha sido una ciudad modélica y ejemplar en el realojo de poblados chabolistas desde hace 40 años. De hecho, hoy ya no queda nada.

Dolores Navarro (Madrid, 1969) es la delegada de Familia, Servicios Sociales y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid desde que Ana Botella se estrenara como alcaldesa. Licenciada en Derecho, tomó posesión como concejal del Consistorio de la capital en julio de 1999 y ha sido concejal presidenta de los distritos de Retiro y Moncloa-Aravaca (1999-2003), Tetuán (2003-2007) y Arganzuela (2007-2011).

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