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El albergue de las estatuas olvidadas

Por Enrique Villalba
martes 22 de abril de 2014, 07:30h
Madridiario ha tenido acceso al almacén monumental de esculturas del Ayuntamiento de Madrid. Grandes efigies que esperan sitio preferente en la ciudad esperan su momento junto a elementos olvidados por el paso del tiempo o destrozados por el vandalismo.
  • Estatua de Felipe II en el almacén monumental

    Estatua de Felipe II en el almacén monumental
    Elena Trincado

  • Imagen de Agustín Lara en el almacén Monumental

    Imagen de Agustín Lara en el almacén Monumental
    Elena Trincado

  • Farolas de la Puerta del Sol en el almacén municipal

    Farolas de la Puerta del Sol en el almacén municipal
    Elena Trincado

Tumbado y oculto bajo un papel de burbujas Felipe II espera vecindario. Sus tres metros largos de cuerpo broncíneo están listos para ocupar el pedestal que finalmente decida darle en la ciudad el Ayuntamiento de Madrid. La estatua del monarca es la pieza más importante que duerme en el almacén monumental municipal, al cargo de la empresa Fernández Molina Obras y Servicios SA. El plan Monumenta Madrid establecía que sustituiría la imagen del almirante Álvaro de Bazán en la plaza de la Villa. Hasta se hizo una discutida consulta popular para certificarlo. Mientras eso ocurre, la efigie, que antes estaba ubicada en la explanada entre el Palacio Real y la catedral de La Almudena mirando hacia El Escorial, comparte casa con estatuas y elementos monumentales que esperan su oportunidad, están 'de obras', en 'el hospital' u otros que, directamente, han sido desahuciados.

También pueden encontrarse las farolas que tenía la Puerta del Sol en los años ochenta y las que tenía hasta hace poco el centro Conde Duque, el monumento a Mesonero Romanos, la alcachofa original de la famosa fuente de El Retiro, parte del monumento original a Bécquer, las nuevas espadas de Daoiz y Velarde o las placas originales del parque del Emir Mohamed. Junto a ellas, esperan pasar por 'quirófano' los cisnes que estaban ubicados en la Red de San Luis, dañados en el traslado al almacén; la diosa solar del parque de Villa Rosa, pasto de los ladrones de metal; o los restos de la estatua del niño Jesús que estaba en la plaza del mismo nombre. También hay obras que nunca han visto la luz, como un enorme rostro de Agustín Lara, un cruceiro que fue cedido al Ayuntamiento por un pueblo gallego o un St. de Puydt que se adquirió para la extinta Área de Obras y Espacios Públicos.

La mayor parte de estos peculiares 'habitantes' del almacén han sido rescatados de la calle por los operarios municipales porque habían sido objeto del vandalismo o el desgaste. Las pintadas, los destrozos, los excrementos de paloma y la climatología son las causas habituales de su deterioro. El Ayuntamiento de Madrid destina casi 300.000 euros al año para el mantenimiento de los monumentos. En el almacén se restauran algunas de ellas, aunque son los especialistas municipales los que acometen la mayor parte de las obras. En su mayoría se pueden recuperar, como en el caso de un efebo del Retiro que unos chavales tiraron al suelo, la niña de bronce de la calle de La Paloma o un fauno del parque de la fuente del Berro al que alguien arrancó la cabeza. Otros, no tienen arreglo, como es el caso de unas estatuas de muchachos de resina del parque de la calle Antonio Leiva que fueron incendiados.

La concesionaria hace rondas para controlar el buen estado de las obras de arte. No obstante, puede denunciarse su deterioro en el 010, el teléfono de incidencias de la contrata 900503340, mediante instancia o por correo electrónico (patrimoniocultural@madrid.es).

GALERÍA FOTOGRÁFICA: Un paseo por el almacén monumental de esculturas

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