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La res pública y el bien común

jueves 13 de marzo de 2014, 13:29h

El neoliberalismo nos ha traído la desregulación de los mercados financieros, la flexibilización del mercado laboral, la demonización de los sindicatos de clase y la privatización de lo público y también, no podemos olvidarlo, una crisis que ha empobrecido a millones de personas en Europa.

Nuestro país, gobernado a golpe de decreto por el PP, es sin duda, el alumno más aventajado de esta corriente que atraviesa Europa, al someter a las exclusivas reglas del mercado los recursos públicos del Estado que estaban al servicio del bienestar colectivo.

Desde esta visión ideológica insolidaria e individualista donde impera la ley del más fuerte y donde los débiles carecen de oportunidades para mejorar su situación y las de sus familias, asistimos a la constante presión de privatizar lo público que se concibe como una oportunidad de negocio de grandes beneficios a costa de erosionar los pilares del bien común que se traduce, entre otros, en el sistema de salud, educación, el sistema de pensiones y las prestaciones sociales.

Un sistema de concepción pública que logro que nuestro país, en pocas décadas, alcanzase un elevado grado de prosperidad manifestándose en la creación de una amplia clase media junto a una reducción de las desigualdades sociales y, como resultado final, un país más prospero y moderno.

Hoy, los ciudadanos asistimos estupefactos a una degradación sin igual de todo lo que tiene la marca "público" y observamos como los servicios de nuestro incipiente estado de bienestar se degradan hasta límites insospechados. Ha calado hasta el tuétano las consignas de mejor un seguro privado, una escuela privada o un sistema de pensiones privado por ser más eficiente. Mentira.

No es más eficiente el sistema de salud americano que el que teníamos de carácter público en nuestro país, tampoco aventajan los países con sistemas privados en la educación a los que tienen sistemas públicos y, los sistemas privados de pensiones han resultado un gran fiasco para aquellos que han visto como de devaluaban como consecuencia de la crisis.

Esta deriva ideológica del gobierno del Partido Popular pone en entredicho la igualdad de oportunidades de los ciudadanos al subvertir la solidaridad como base de nuestra convivencia en los últimos decenios acercándonos a un "sálvese quien pueda" en una sociedad dual dónde una elite gobierna desde todos los resortes del Estado.

Cuando la gente habla de bienes públicos se refiere a esa riqueza que proviene del Estado y que pertenece a todos los ciudadanos sin distinción de razas, credos y sin que haya una distinción contra ellos, justamente lo contrario que preconiza esta derecha que sostiene al Gobierno y que considera que la utilidad de lo público se circunscribe a engrosar las cuentas corrientes de algunos políticos y gentes adyacentes que consideran que Suiza forma parte del Estado español.

Porque desgraciadamente, la clase política que nos gobierna no se plantea el bien común desde una perspectiva solidaria, sino el individualismo, el crecimiento a cualquier coste, la destrucción de la cohesión social económica y política de nuestra sociedad y el desprecio olímpico de todo lo público.

Lo importante según esas mentes preclaras, es destruir los principios morales de la sociedad, educar solo a unas elites, boicotear los acuerdos laborales y en definitiva someter a la ciudadanía a los principios instaurados en foros que no están representados en las instituciones democráticas.

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