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Nocturnos: menos pero mejor organizados

miércoles 20 de noviembre de 2013, 07:30h
La nueva red de búhos de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, establecida por el Consorcio Regional de Transportes, ha cumplido un mes de funcionamiento sin que se hayan echado de menos los buhometros. Madridiario recorre una de las nuevas líneas en fin de semana para comprobar si los usuarios han notado el cambio.
  • Autobús nocturno búho de la EMT. Línea N-26. Aluche.

    Autobús nocturno búho de la EMT. Línea N-26. Aluche.
    Enrique Villalba

  • Autobús nocturno EMT búho

    Autobús nocturno EMT búho
    EMT

  • Autobús nocturno EMT búho

    Autobús nocturno EMT búho
    EMT

"Ah, ¿que han cambiado la red de nocturnos? No sabía nada", comentaba este sábado de madrugada un usuario de la N4. "Ha sido un poco molesto porque no han avisado convenientemente, pero el servicio es el mismo", asegura una de la N-26. "Los autobuses van mucho más cargados, es mucho más incómodo", argumenta uno de la N-21. Manifestaciones como estas son las nuevas miradas de los viajeros de la red de nocturnos de la EMT hacia la nueva red, que apenas tiene 45 días de vida.  

El Consorcio Regional de Transportes de Madrid decidió en julio y anunció en septiembre que reducía la red a 27 líneas para ajustarse a la demanda y optimizar el servicio, eliminando los buhometros de fin de semana para evitar solapamientos en algunos trazados, así como las circulares, creando dos nuevas líneas y modificando el trazado de otras cinco, tal y como adelantó Madridiario. Según datos de la EMT, la diferencia de viajeros en la red de búhos entre el mes de octubre de 2012 y el de 2013 (522.931) ha resultado en una caída del 7,74 por ciento si se cuenta la red de buhometros y un aumento del 10,59 por ciento, si no se cuenta. Un éxito si se considera que en los fines de semana de Madrid circulan actualmente 136 autobuses nocturnos, 70 menos que con la red anterior. 

Entre las líneas que han experimentado alteraciones, destacan los incrementos de la N24, N23, N21, N20, N16, N3, N2 y N19. La línea más afectada ha sido la N17, que, al perder los viajeros del tramo de la calle Toledo, ha caído un 33,08 por ciento. Las dos nuevas líneas han respondido de forma desigual a la nueva distribución. La N26 ha transportado 15.323 pasajeros en un solo mes, lo que la sitúa dentro de los números medios de una línea de búho. Sin embargo, a duras penas da la hora por su longitud. Por su parte, la N25 apenas ha tenido 7.391 usuarios. Muy por detrás de la menos utilizada, la N12. La EMT está realizando estudios e inspecciones para hacer ajustes en las líneas y disponer de las reservas adecuadas para cubrir el servicio de forma óptima. Según Gabriel Cavero, jefe del servicio nocturno de la compañía, "la gente no está contenta con el cambio porque a la gente no le suelen gustar los cambios. Pero la realidad es que se ha optimizado mucho el servicio. Los buhometros eran superfluos. Había líneas que eran un desastre, como la L11. El sistema de búhos es más fiable y más fácilmente organizable. En el fondo, es un retorno al sistema antiguo de nocturnos. Lo que se tiene que ajustar es el número de autobuses para que no haya retrasos y unas líneas no afecten a otras", incide. Fuentes entre los usuarios consideran que, aunque el sistema es aceptable, la red de nocturnos está anticuada porque faltan las conexiones transversales por dentro y fuera de la M-30.

Este periódico digital utilizó la N26 para conocer el impacto que ha tenido en los viajeros. La mayoría admite que el mayor problema ha sido adaptarse a que ahora salga desde Alonso Martínez para coger los viajeros de la línea que antes hacía el trazado entre este punto y Aluche. El trayecto sufre muchas paradas en su inicio. Las paradas ilegales de taxis, y la doble y triple fila junto a la discoteca Kapital, son el preludio de un complicado recorrido por el centro que acaba en la calle Toledo, donde el autobús carga la mayor parte de sus viajeros. Arrastra a todos los usuarios de la N17 que cogían el búho hasta casa en este punto. El coche va saturado hasta Oporto. A partir de allí, ya casi vacío, comienza el tramo nuevo de la línea, que se introduce por las calles de la Oca y de la Valbanera, hasta llegar a Aluche, único barrio de la ciudad por el que pasan dos nocturnos.

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