Ello supone una pérdida de 16.357 habitantes, frente a los 6.425.573 residentes que tenía la Comunidad de Madrid un año antes. Esta variación es el resultado de un saldo vegetativo positivo (nacimientos menos defunciones) en 25.293 habitantes, al que hay que sumar un saldo migratorio interno también positivo en 14.116 personas, mientras que el saldo migratorio con el extranjero ha sido negativo para la región, con una pérdida de 55.767 residentes.
En toda España, la población residente se situaba, en esa fecha, en 46.704.314 habitantes, es decir un 0,2 por ciento y 162.390 personas menos que a comienzos de 2012, datos que reflejan el primer descenso de población en España desde que existen datos anuales (1971).
A lo largo de 2012, España registró un saldo migratorio negativo de 162.390, lo que indica que 476.748 personas optaron por salir del país frente a las 314.358 que llegaron. El número de habitantes creció solo en Andalucía, Illes Balears, Canarias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, y disminuyó en el resto.