Según la Consejería de Sanidad, el 90 por ciento del personal fijo del Instituto de Cardiología tiene asignado un nuevo destino desde este lunes. Entre médicos, enfermeros, auxiliares y personal no sanitario el centro contaba con 170 empleados de los que medio centenar eran interinos cuyo contrato terminó el 31 de diciembre. Los fijos (aproximadamente 110) pasarán a integrarse en otros hospitales del Servicio madrileño de Salud como el Clínico San Carlos, La Paz o el Ramón y Cajal.
José Antonio Rivera, presidente del comité de empresa, asegura que los médicos son los que todavía no tienen destino. Critica que hasta hoy llevaban mes y medio sin trabajar y calcula un
despilfarro en nóminas de 500.000 euros. Además, quiere dejar claro que el hospital no se ha integrado en el Clínico como prometió el consejero de Sanidad,
Javier Fernández-Lasquetty, sino que los trabajadores ahora están "desperdigados por todo Madrid".

Los empleados podían comunicar tres preferencias de destino y la Comunidad tomaba la decisión final. La delegada del sindicato CSIT-UP,
Julia Rubio, explica que, finalmente, a pesar de que hay personal satisfecho con su nueva ubicación, otros "no están contentos", informa Europa Press. "Hay a gente a la que no están respetando los turnos que tenían", agrega Rivera.
La decisión de cerrar se tomó, en palabras de
Lasquetty, como medida de ahorro a consecuencia de la tendencia "claramente descendente" de la actividad del hospital. El Gobierno regional calcula una reducción de
8,7 millones de euros al presupuesto sanitario con esta medida.
El inmueble tiene más de 65 años de historia. Antes de 1986 se llamaba Escuela Nacional de Enfermedades del Tórax. Se prevé que tres de sus plantas sigan siendo utilizadas por la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología. Las otras tres quedarán abandonadas.