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Ruiz-Mateos... ¿ante su declive definitivo?

sábado 31 de diciembre de 2011, 00:00h
Año intenso este 2012 para la familia Ruiz-Mateos. Los múltiples frentes de los negocios familiares con la justicia parecen haber resquebrajado la unidad de este numeroso clan encabezado por el empresario gaditano José María Ruiz Mateos.
A finales de enero, el juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, decretaba el embargo de todo el patrimonio de la familia Ruiz-Mateos en el marco de la investigación por la presunta estafa a los inversores de pagarés de Nueva Rumasa. Un total de 220 inmuebles, fincas rústicas, cerca de un centenar de obras de arte y vehículos de alta gama fueron incautados tras los registros llevados a cabo por la Policía judicial. El dinero resultante de la liquidación de los bienes se destinaría a cubrir las deudas contraídas con los afectados. Un total de 289 millones de euros.

Asimismo, el juez Ruz dictaba un auto de imputación contra una de las hijas del fundador del holding de la abeja, Rocío Ruiz-Mateos, y su marido, Luis Ojeda, por la presunta sustracción de varias obras de arte por valor de más de 750.000 euros que decoraban la casa familiar. En el mismo auto, el juez imputaba también a los nuevos dueños de Nueva Rumasa -Ángel de Cabo (que sería detenido y encarcelado en diciembre en el marco de la 'operación Crucero') , Iván Losada y Fernando Lavernia- por presuntos delitos de blanqueo de capitales e insolvencia punible, así como a Alfonso Barón Rivero, sobrino de Teresa Rivero, como presunto responsable de la estructura societaria de Nueva Rumasa en paraísos fiscales.

Las conclusiones del juez de la Audiencia Nacional eran contundentes: "La familia Ruiz-Mateos utilizaba el dinero de Nueva Rumasa para aportar capital a sus sociedades patrimoniales y mantener su alto nivel de vida". Según el auto dictado el 15 de febrero, los Ruiz-Mateos distribuyeron parte de ese dinero en inyecciones de liquidez a las empresas de Nueva Rumasa, en devolver los intereses de los pagarés que iban venciendo y en el pago de las hipotecas de las viviendas de los hijos varones del empresario jerezano.

Un extremo que este se apresuraba en desmentir: "las viviendas de todos los hijos son casas sencillas y normales, sujetas a una hipoteca que ha sido pagada con los ingresos correspondientes a los salarios que han tenido por su trabajo y que posteriormente han sido embargadas", señalaba la familia. Los Ruiz-Mateos subrayaban que "jamás" habían destinado "ni un solo euro", proveniente de los inversores, al pago de sus viviendas. "Es absolutamente falso", sentenciaban.

Pero sus problemas no se circunscribían a la Audiencia Nacional. También en el mes de febrero, el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma establecía una fianza de responsabilidad civil de 18,5 millones de euros para el empresario y sus seis hijos varones, por la presunta estafa de 13,9 millones a Inversiones Grupo Miralles. Con ello, la magistrada María Pascual pretendía asegurar las responsabilidades pecuniarias derivadas de este procedimiento, otorgándoles un plazo de 24 horas desde la notificación. En el marco de esta causa, una de las tres por las que el empresario era investigado en Baleares, la magistrada ya había acordado retirarle el pasaporte y prohibirle abandonar el territorio nacional sin previa autorización judicial.

En abril, el déficit patrimonial de Clesa hizo que el Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid ordenara un nuevo embargo para José María Ruiz-Mateos y sus hijos José María, Álvaro y Francisco Javier. El juez dictó el embargo preventivo y prohibición de disponer de bienes y derechos hasta cubrir el déficit de la compañía, estimado en 681,02 millones de euros, dada la "previsible calificación culpable del concurso", según el juez.

El titular del órgano judicial consideraba que "con sus actuaciones u omisiones" permitieron la explotación de una actividad empresarial "incapaz de generar beneficio bastante" para atender a sus propios gastos de explotación, al tiempo que enajenaron bienes y destinaron esos ingresos a favor de terceras sociedades del grupo o asumieron obligaciones de pago solidarias "en exclusivo beneficio de sociedades del grupo". Días después, la empresa de productos lácteos entraba en fase de liquidación.

Pero las idas y venidas con la justicia no quedaban ahí. José María Ruiz-Mateos era detenido el pasado 22 de agosto en su domicilio familiar de Somosaguas, en cumplimiento de la orden de arresto dictada por la juez de Palma de Mallorca, María Pascual, por no comparecer días atrás en su Juzgado alegando una fractura en un pie, en el marco de la investigación por una supuesta estafa de 13,9 millones de euros en la venta de un hotel.

El portavoz de Ruiz-Mateos calificó esta medida de "extrema", ya que afirmó que el empresario tenía los billetes de avión para viajar a Palma a comparecer ante la juez y el abogado Marcos García-Montes tenía previsto presentar una radiografía que confirma la rotura del dedo del pie que impidió al empresario presentarse ante la magistrada.

"Quiero una huelga de hambre para que todo el mundo se entere de la realidad de los hechos", manifestó por su parte el empresario ante los medios de comunicación, asegurando que el presidente de Banco Santander, Emilio Botín, a quien siempre ha culpado de la caída de Nueva Rumasa, "tendría que acompañarle" a la cárcel. Además, el fundador de Nueva Rumasa solicitaba su ingreso en prisión "para ser juzgado de una vez por todas".

Pero una nueva incomparecencia de Ruiz-Mateos en una citación ante los juzgados de Palma volvió a valerle días después otra detención, durante la cual el empresario calificó a la juez que la había ordenado de "malvada, perversa e inhumana".  "Es un demonio. No tiene sentimientos ni corazón. Es un bicho, orgullosa y soberbia, un auténtico demonio, una criminal", acusaba el empresario. "Me estoy muriendo, me estoy muriendo", lamentaba poco después, a su salida de los juzgados, donde se negó a declarar.

A finales de octubre, Ruiz-Mateos era ingresado en la Clínica Quirón de Madrid debido a una arritmia cardíaca y un dolor en una pierna que tenía inflamada. Recibió el alta médica horas después.

Mientras tanto, la unidad del clan Ruiz-Mateos continúa resquebrajándose tras la querella interpuesta por una de las hijas del empresario, Begoña Ruiz-Mateos, contra sus seis hermanos varones, a los que acusa de quedarse con dinero que le corresponde y ocultarlo mediante testaferros. Los acusa de estafa, apropiación indebida, alzamiento de bienes, manipulación para alterar el precio de las cosas, administración desleal o blanqueo de capitales. Muchos frentes judiciales para los Ruiz-Mateos que, con seguridad, tendrán continuidad en 2013.
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