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Muere Pepe Rubio, el simpático sinvergüenza

Muere Pepe Rubio, el simpático sinvergüenza

jueves 15 de marzo de 2012, 00:00h
Este jueves ha muerto en Madrid el actor y empresario teatral Pepe Rubio, a causa de una larga enfermedad. Tenía 81 años.
A final de la década de los cincuenta, y durante los años sesenta, el director granadino José Tamayo (1920-2003) reunió en el teatro Español y en su compañía Lope de Vega a los mejores actores consagrados y a un puñado de jóvenes intérpretes que serían los más grandes de la segunda mitad del siglo XX. Pero, además, el plantel masculino incluyó algunos de los hombres más atractivos de esas décadas, en las que todavía no se había acuñado el término “sex-symbol”. Debió ser un gran espectáculo visual ver juntos en el escenario a unos esplendorosos y juveniles Carlos Ballesteros, Paco Rabal, Fernando Guillén, Francisco Valladares… y José Rubio. Fue una gran época en la que se representaron los títulos más destacados del teatro español y del universal, en montajes que recuerdan los espectadores más veteranos.

Pepe Rubio, que acaba de dejarnos, cimentó su carrera con obras como Las brujas de Salem (1956); El diario de Ana Frank (1957); Un soñador para el pueblo (1958); La muerte de un viajante (1959); La caída de Orfeo (1962); La celestina (1965) o La vida es sueño (1965). Con la Lope de Vega recorrió el mundo interpretando un repertorio nutrido para cambiar cada noche de título. Pepe me contó que estando actuando al aire libre en Santander, con la lluvia presentándose cada pocos minutos, se enteró de la muerte de Benavente. La gran Mary Carrillo se lo comunicó en escena “entre paño y bola”, como dicen los actores. Fueron días de gloria junto a Irene López Heredia, Asunción Balaguer, Carlos Lemos, Berta Riaza, Manuel Dicenta o una juvenil María Dolores Pradera. Junto a Nuria Torray protagonizó José Rubio La caída de Orfeo, de Cocteau, uno de sus grandes éxitos personales. Años de consolidación del pequeño teatro Bellas Artes, convertido en centro del mejor teatro privado de la posguerra junto al Eslava de Escobar.

La incipiente Televisión Española abrió los estudios a toda esta generación que, además de talento, exhibía sus encantos físicos en cuanto drama griego o romántico se ponía a su paso. El cine también reclutó a Pepe Rubio como uno de sus galanes imprescindibles. Fue uno de los guardiamarinas cuando ya había rodado La boda era a las 12 (1962); Tú y yo somos tres (1962) y Piso de solteros (1963).

Pero una comedia de Alfonso Paso marcaría un punto de inflexión en el trabajo de Pepe Rubio. El 3 de mayo de 1968 se estrenó en el desaparecido teatro Club (bajos del Palacio de la Música), Enseñar a un sinvergüenza. Era la sexta obra que Paso estrenaba esa temporada. Contó con Ana María Vidal y un matrimonio excepcional de intérpretes: Carmen Carbonell y Antonio Vico. Pero el calavera Lorenzo marcó para el resto a Pepe. La comedia se eternizó en la cartelera y se repuso en numerosas ocasiones. La última el año 1995 para la reapertura del teatro Lara. Pepe y Ana María retomaron sus viejos personajes, ajenos al paso del tiempo. También se filmó una versión para la gran pantalla el año 1970. Después de diez años ininterrumpidos en cartel, el actor quiso explotar el filón del vodevil y a él se dedicaría durante otras dos décadas, sin revalidar el acontecimiento del “sinvergüenza”. Fueron los años de  El hotel de los líos (1986); El guardapolvo (1990); Pasarse de la raya (1991) o El visón volador (1992).

En un intento de poner un colofón decoroso a su carrera –y siempre con Tamayo- recuperó el gran teatro. Fue Crispín en Los intereses creados (1999) y después interpretó El gran teatro del Mundo (2000) y El diario de Ana Frank (2001), la única ocasión en la que consintió quitarse el peluquín para salir a escena. En 2007, muy mermado de facultades físicas, Pepe se despidió del teatro con una comedia poco digna de su currículo: ¿Qué fue del sinvergüenza? Pasó con mucha más pena que gloria y el actor dijo definitivamente adiós a su profesión. Conservó un extraordinario sentido del humor hasta el último minuto. Era lo que, habitualmente, se llama buena gente, Pepe.

José Rubio nació en Lubrín (Almería) el 10 de septiembre de 1931 y ha falleció en Madrid el 15 de marzo. Sus restos han sido trasladados al tanatorio Norte donde mañana serán incinerado y trasladados a Barcelona.
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