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Pedro Montoliú, director de Madridiario y Cronista de la Villa

'Madrid en 1900 toma conciencia de capital europea'

"Madrid en 1900 toma conciencia de capital europea"

Por Enrique Villalba
miércoles 23 de noviembre de 2011, 00:00h
Pedro Montoliú (Madrid, 1954) es Cronista oficial de la Villa y director de Madridiario. La editorial Sílex ha reeditado su libro de periodismo histórico 'Madrid. 1900'. En él narra el devenir histórico de la capital en el período que separa la guerra con Estados Unidos del desastre de Annual.
España inicia 1900 con una guerra perdida ¿Cómo entra Madrid en el siglo?
Madrid entra tocada porque la situación nacional le afecta mucho. Para España y para Madrid, como capital de una potencia colonizadora, el hecho de que se perdiesen las colonias supuso un revés muy importante. Madrid da un paso atrás.

En la calle se vivía mucha crispación social.
Es una época de transformación, lo que conlleva una etapa convulsa. Recordemos que una guerra es la que nos lleva a estos cambios. Estados Unidos nos había declarado la guerra el 25 de abril de 1898 y el 12 de agosto fijó las condiciones de nuestra retirada tras destruir nuestra flota, aunque hasta el tratado de París en diciembre no se firmó la la paz. España deja de existir como potencia colonial y hay un efecto repliegue. Pasamos a mirarnos el ombligo. Afortunadamente la convulsión que se vive a comienzos de siglo en Europa nos va sacando de ese ensimismamiento.

Pero es, sin duda, una época convulsa: hay 33 cambios de Gobierno en 21 años; tres atentados contra el rey, matan a dos presidentes de Gobierno; en la huelga general de 1917 se producen 80 muertos; hay una eclosión de las centrales sindicales; se sufre una carestía tremenda pues, debido a que España no entra en la Primera Guerra Mundial, muchos industriales se enriquecen vendiendo sus productos al extranjero pero a costa de dejar desabastecido al país; se producen sucesos como la Semana Trágica donde se produjeron 78 muertos; se aprueban las leyes de descanso dominical y de reducción de la jornada laboral a 10 horas y la de los niños de 10 a 14 años a 6 horas en la industria y a 8 en el comercio...Son antecedentes que ya van perfilando una situación que terminaría por explotar con la guerra civil.

Varios de los atentados se producen en Madrid.
Había organizaciones, entre ellas los anarquistas, que culpaban al orden establecido de los males de España. Optaron por usar la violencia como método para acabar con el Gobierno. Atentaron contra el rey Alfonso XIII el día de su boda en la calle Arenal y en una parada militar en el paseo de la Castellana. También asesinaron a Eduardo Dato en la Puerta de Alcalá y a José Canalejas de un disparo en la cabeza en la Puerta del Sol cuando miraba el escaparate de una librería. Entonces las personalidades paseaban por la calle y, como mucho, llevaban a un policía a distancia.

Montoliú, en un momento de la entrevistaTambién es el comienzo de una enorme recuperación.
Efectivamente, el cambio de siglo lleva aparejada la introducción de novedades que estaban cocinándose en los últimos años y que terminan por fraguarse. Entre 1898 y 1921 se crean el Ministerio de Instrucción Pública y la Junta para la Ampliación de Estudios que pone en marcha, entrre otros organismos, la Residencia de Estudiantes. En la política surge el Partido Comunista, la CNT y la Unión Catalanista. En el urbanismo se abre la Gran Vía, la Ciudad Lineal, el Parque Metropolitano (actual Reina Victoria), se trazan los bulevares, se canaliza por primera vez el Manzanares. En los transportes aparece el tranvía eléctrico, el automóvil y el Metro. Comienzan a instalarse en algunas casas ascensores hidráulicos y teléfonos de manija y, en la calle, se sustituye el alumbrado de gas por el eléctrico. Comienza a funcionar una guardia montada, a la que los madrileños llama los 'romanones'. Las mujeres usan por primera vez faldas pantalón y se lanzan a fumar en las fiestas de alta alcurnia. Aparecen las sociedades médicas... Es tan fuerte el cambio social que Madrid toma conciencia de que quiere ser una auténtica capital europea e intenta por todos los medios situarse a ese nivel.

Pedro Montoliú, en su despachoDestaca el desarrollo cultural de la sociedad.
Es una 'edad de plata' en este sentido. Confluyen personajes del siglo XIX como Galdós, Pardo Bazán, Echegaray y Palacio Valdés, con la generación del 98, la del 13 y los más precoces de la del 27. En el periodismo hay gente como José Ortega y Munilla y Francos Rodríguez; artistas como Romero de Torres, Rusiñol, Gutiérrez Solana, Victorio Macho, Vázquez Díaz, Muñoz Degrain, Benlliure... En la arquitectura, comenzó un movimiento regeneracionista que devolvió a España a estilos pasados como el regionalismo o el neomedievalismo. Dos españoles, José Echegaray y Santiago Ramón y Cajal, reciben el premio Nobel. Se crean pensionados y laboratorios. Hay una revolución cultural pero, sin embargo, en el aspecto artístico son descalificados los movimientos externos como el impresionismo y se prefiere el realismo y el costumbrismo.. Los que quieren la apertura al exterior, tienen que trasladarse al extranjero.

El ocio masivo marca un cambio de mentalidad.
Madrid ha sido siempre una ciudad muy orientada al ocio. En esta época se favoreció mucho que los madrileños pudiesen satisfacer ese deseo. Se multiplicaron las actividades populares y de la clase alta. Se impulsan sociedades como el Círculo de Bellas Artes, el Casino de Madrid, el Casino Militar; hay concursos de tiro de pichón y carreras en el hipódromo; la gente acude a contemplar demostraciones de globos y zepelines y los primeros vuelos de avión; hay teatros de verso, de género chico e ínfimo, salas de conciertos... Vienen a Madrid personajes como Sara Bernhardt, Mata-Hari, Enrico Caruso, los ballets de Diághilev con Stravinsky dirigiendo la orquesta, la Filarmónica de Berlín. Las primeras óperas de Wagner y las obras de Puccini triunfan en la sociedad: la zarzuela vive su época dorada y hay intérpretes nacionales como María Guerrero o Antonio Vico y autores como Carlos Arniches, los hermanos Álvarez Quintero o Benavente.

Montoliú, en un instante de la entrevistaLa gente comienza a acudir a esa novedad que se llama cinematógrafo lo que hará que las películas pasen de proyectarse en barracones a edificios como el salón Doré o el Monumental. Nace el fútbol y con él los equipos tales como el Real Madrid o el Athlétic de Madrid que conseguirán que en veinte años este deporte pase a hacerle la competencia a la afición nacional: los toros. En el toreo no es una época de transición pues en la arena están Bombita, Machaquito, Joselito, Belmonte, Vicente Pastor, El Gallo, Dominguín, Ignacio Sánchez Mejías. La afición es tanta que se inauguran nuevos cosos como los de Vistalegre y Tetuán de las Victorias, y comienza a construirse el de las Ventas. También se multiplicaron las editoriales; aparecieron periódicos como ABC, El Mundo, El Sol o La Tribuna. Hasta se crearon dos nuevas tradiciones: la ingesta de uvas el 31 de diciembre, que arranca en 1909, y la de acudir a las colas de Jesús de Medinaceli. Además es la época dorada de las tertulias, muchas de las cuales tienen lugar en los 65 cafés que existen en sólo un kilómetro a la redonda en torno a Sol.

La ciudad también cambia su fisonomía.
La guerra colonial supone un regreso de los capitales de aquellos que vivía en las colonias. Se repatrian 2.000 millones de pesetas en oro. Las exportaciones en la Guerra Mundial y el desarrollo de la industria traen mucha prosperidad. Además de la Gran Vía, se construyen los hoteles Ritz y Palace, el edificio de Blanco y Negro para ABC, el Panteón de Hombres Ilustres, el Palacio de Correos, el Banco Central, el ICAI, la Maternidad de O´Donnell, el hospital de Maudes o la iglesia de San Manuel y San Benito. La ciudad comienza a adaptar sus calles e infraestructuras al coche. Frente a eso hay mucha miseria. Muchas personas viven en situaciones dramáticas. La mortalidad infantil es del 20 por ciento. La gente vive bajo puentes, con una situación sanitaria muy deficiente y una situación urbana para las clases bajas muy mala. Hay epidemias como la de la gripe de 1918 que afectó a 80.000 madrileños en solo tres días. Como consecuencia de ello, la brecha clasista aumentará y profundizará la diferencia entre las dos Españas que unos años más tarde terminarán enfrentándose.
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