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El verano de los otros

El verano de los otros

Por Carmen M. Gutiérrez
viernes 09 de septiembre de 2011, 00:00h
No suelen llegar al extremo de los protagonistas de la película de Amenábar 'Los Otros', a los que no podía darles ni un rayo de luz, pero hay personas que en verano no tienen más remedio que huir del sol, porque son alérgicos. No solo ellos tienen que tener cuidado con la radiación ultravioleta.
Cuando el sol pica, casi todo el mundo busca la sombra, pero especialmente quienes sufren erupción polimorfa lumínica, vulgarmente conocida como alergia al sol. Esta dolencia se da en personas de piel clara y más sensibles de lo habitual a los rayos ultravioleta, por lo que en los países nórdicos es más frecuente. "En España más de un diez por ciento de la población puede sufrir este problema", señala el doctor José Luis López Estebaranz, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón.

Esta reacción puede aparecer en cualquier momento de la vida tras exponerse al sol y una vez que empieza lo más probable es que vuelva a repetirse en el futuro. Se manifiesta en forma de sarpullido rojizo en cara, tórax superior y brazos, y provoca molestias como picor y escozor. Es más frecuente al principio del verano, cuando la piel aún no se ha acostumbrado a la radiación.

Para evitar esta afección la recomendación sería no exponerse al sol, pero es imposible, porque inevitablemente se sale al aire libre y porque las cremas no filtran el 100 por cien de la radiación, según indica Estebaranz. En cualquier caso, cuanto menos radiación mejor. Por suerte, existen tratamientos para evitar que aparezca esta erupción.

Hay medicamentos orales que ayudan a prevenir la erupción, pero "el tratamiento más eficaz hoy en día son los rayos PUVA o VB de banda estrecha en cabina, que a dosis bajitas antes de la temporada de primavera-verano sirven para desensibilizar, vacunar a estos pacientes para que no les salga". Con este tratamiento -que no es lo mismo que los peligrosos rayos UVA- el paciente va preparando su piel de forma controlada para el sol y a la vez va cogiendo algo color, algo poco frecuente en este tipo de personas. Esto no quita para que no se siga teniendo un especial cuidado con las exposiciones a los rayos ultravioleta.
 
Estos rayos dermatológicos consiguen que desaparezca la alergia durante la temporada y a veces "no se vuelve a tener al año siguiente". La afección también puede desaparecer sola con el paso de los años. No está claro su origen, pero suele darse en personas con enfermedades autoinmunes.

Protegerse del sol
No se ha probado que las personas con esta afección tengan más probabilidades de tener cáncer de piel, indica Estebaranz. En cualquier caso, los dermatólogos recomiendan a todo el mundo seguir las mismas pautas para protegerse del sol. "El cáncer de piel es el más frecuente hoy en día con diferencia", advierte el doctor de la Hospital Universitario Fundación Alcorcón.

Los consejos son evitar el sol entre las 12.00 y las 16.00 horas, que es cuando más radiación ultravioleta llega a la Tierra, y ponerse crema solar cada tres o cuatro horas y después de bañarse, sudar o frotarse con una toalla porque dejan de tener efecto. En cuanto a los filtros, este doctor no recomienda los de factor inferior a 15, "porque protegen muy poco", como ha alertado también EEUU. "Lo ideal sería una protección alta o muy alta de amplio espectro", es decir, que no proteja solo de los rayos VB (los que provocan las quemaduras), sino también de los UV o ultravioleta, que son los responsables del envejecimiento de la piel, las alteraciones inmunológicas y el desarrollo de cáncer a largo plazo.

Por suerte, la gente está cada vez más concienciada, gracias a campañas profesionales, como la que han hecho este año la Asociación Contra el Cáncer y el Ayuntamiento de Madrid, y a los medios de comunicación. Cada vez es más difícil, por ejemplo, que un niño pase el día en la playa sin protección.

Daños en el escudo protector
Para todos aquellos que tengan especial sensibilidad al sol, la Agencia Estatal de Meteorología ofrece en su página web el índice de radiación ultravioleta previsto, que extrae a raíz de unos modelos matemáticos. La escala va de uno a once o más y permite tomar mayores precauciones cuando el índice es alto. En la actualidad el índice ultravioleta es mayor que hace unas décadas, lo que "tiene mayor incidencia de reacciones adversas en la piel", indica el doctor Estebaranz.

El agujero en la capa de ozono, provocado por el uso de clorofluorocarbonos (CFC) en algunos productos, ha hecho que llegue más radiación a la tierra antes de que la industria comenzara a utilizarlos. "Hemos debilitado nuestro escudo protector", asegura Ángel Rivera, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología. Pese a que se ha frenado el deterioro de la capa de ozono, gracias a la reducción del uso de CFC, y se esperaba que en 50 años volviera a los niveles de los años setenta, los expertos señalan que la recuperación no está yendo tan rápida como se pensaba. Mientras tanto se hace aún más necesario protegerse adecuadamente del sol.
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