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Mastodontes en el Metro

Mastodontes en el Metro

jueves 31 de diciembre de 2009, 00:00h
Mañana soleada en la sabana. Con 26 grados al sol, tres rinocerontes pastan tranquilos. El pequeño puma ha buscado una sombra en lo alto de un roble para dormitar mientras sus cachorros juegan. A lo lejos se escucha el barritar de los mastodontes en una charca. Entre las altas hierbas, un oso-perro gigante acecha a los pequeños anquiterios hasta dar caza a uno de ellos, que devora con fruición. La inamovible tortuga gigante desplaza su tonelada de peso junto a ellos sin preocupación
Este paisaje es el que se podía observar en el Madrid de hace 14 millones de años, concretamente en lo que en la actualidad es el límite que une los distritos de Latina y Carabanchel. Hoy cualquier ciudadano puede conocer de primera mano a los sucesores de los dinosaurios, la flora y la fauna del período Mioceno con sólo descender al metro de Carpetana, que acoge el primer museo subterráneo dedicado al Madrid prehistórico.

Los dos valiosos yacimientos que retrasaron durante meses los trabajos de modernización de la estación se muestran desde este lunes en el mismo lugar donde fueron hallados. La representación de un mastodonte en escala, "porque a tamaño original no nos cabía", junto a sus enormes colmillos; un 'túnel del tiempo' por el paisaje prehistórico y una selección de mandíbulas y otros restos dibujan la vida en la Comunidad mucho antes de la llegada del hombre.

El vicepresidente regional y consejero de Cultura y Deportes, Ignacio González, estrenó este miércoles el recorrido guiado por los mismos técnicos y paleontólogos que han recopilado las más de 15.000 piezas encontradas. Esta muestra, recalcó González, demuestra la "simbiosis" que el Ejecutivo practica al invertir no sólo en nuevas ampliaciones de Metro, sino en la adecuación de las instalaciones existentes y en la conservación del patrimonio.

Hallazgo histórico

En marzo de 2008, la constructora Sacyr trabajaba en la remodelación de la vieja estación de Carpetana. Cuando apenas habían horadado diez metros de los pozos de los nuevos ascensores se encontraron con el 'premio gordo': un primer yacimiento repleto de muestras de los antecesores del elefante, los mastodontes. Varias semanas de excavación manual después -bajo la supervisión de la Dirección General de Patrimonio Histórico-, las obras se reanudaban para detenerse de nuevo. Un segundo yacimiento, éste aún más importante que el anterior, paralizaba la actividad hasta nueva orden.

El resultado de ambos parones, además de las molestias que soportaron con paciencia los residentes de Latina y Carabanchel, fue que la Comunidad de Madrid se había encontrado con todo un tesoro. Más de 15.000 restos permitían dibujar con toda fidelidad el paisaje, la vegetación y los animales de la época. "Lo mejor del hallazgo", tal y como explicó la paleontóloga María Elena Nicolás a Madridiario, ha sido la variedad y que todos los restos se encontraban en un gran estado de conservación a pesar de su antigüedad. "El yacimiento de Puerta de Toledo está muy cerca de aquí, así que siempre trabajábamos con la hipótesis de que podríamos encontrar fósiles, pero no que hubiera tantos y que estuviesen tan bien", subrayó la experta.

El depredador por excelencia

De Carpetana han salido piezas de los primeros rinocerontes (entonces sin cuernos) que poblaron la meseta central; de los primeros caballos, los pequeños anquiterios de pelaje pardo y cebreado; los antecesores de los jabalíes, con grandes comillos sobresaliendo hacia arriba; los mastodontes de entre dos y tres metros de alto; y los grandes carnívoros. Precisamente, en el segundo yacimiento ha dado la posibilidad a los técnicos regionales de situar y reconstruir prácticamente al completo el esqueleto del depredador por excelencia de la época, el oso-perro gigante, de cuyos 300 kilos de peso sólo se tenía noticia hasta ahora por un molar encontrado en otra excavación en la Comunidad.

Gracias a la conservación del polen se han encontrado también restos de primitivos sauces, laureles, robles, fresnos y plantas herbáceas. Tampoco se descarta, añade la paleontóloga, que se cataloguen nuevas especies animales y/o vegetales.

Extraídos con mimo, los fósiles han sido -y todavía hoy algunos se encuentran en proceso- clasificados y reproducidos con la colaboración del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales. A las vitrinas de éste último y del Museo Arqueológico Regional, irán a parar todos ellos. De momento, la sabana prehistórica de Madrid se puede visitar bajando apenas unos peldaños.
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