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El móvil del crimen de Bravo Murillo 'podría ser sexual'

El móvil del crimen de Bravo Murillo "podría ser sexual"

Por MDO/Agencias
martes 22 de septiembre de 2009, 00:00h
El jefe de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Madrid, Emilio Alcázar, informó este martes de que el supuesto autor del asesinato de Consolación García García, que tuvo lugar el pasado sábado en la calle Bravo Murillo, se encuentra en "tratamiento psicológico". También señaló que el móvil del crimen "podría ser sexual".
Alcázar afirmó que en el momento en el que el supuesto agresor, Jaime M. G, de 53 años y "sin antecedentes penales", prestó declaración a los agentes lo hizo "lúcidamente". También anunció que durante este martes "pasará a disposición judicial".

Por otro lado, descartó que se trate de un nuevo caso de violencia de género, pues la relación entre ambos, según subrayó, fue "casual". En este sentido, la jefa de comunicación de Jefatura Superior de Policía de Madrid, Ester Arén, aseveró que el suceso ha sido "algo que le puede pasar a cualquier persona en cualquier ciudad o parte del mundo". "Se encontró en el momento inoportuno a la persona inadecuada", concluyó.

El hermano encontró el cadáver
Pasadas las cinco de la tarde, una llamada al 091 informaba que en la calle Bravo Murillo, número 39, había aparecido el cadáver de una chica joven en su domicilio. El hermano de la víctima y la pareja sentimental de la víctima acudieron a la vivienda preocupados porque Consolación no atendía sus llamadas. Con las llaves del hermano accedieron al interior y encontraron en el suelo de la habitación el cadáver de la mujer en un charco de sangre.

Inmediatamente, se puso en marcha el protocolo de actuación policial ante delitos violentos. Agentes de radiopatrulla del distrito protegían el lugar hasta la llegada de los investigadores del Grupo X de Homicidios y agentes de la Brigada Provincial de Policía Científica para llevar a cabo la Inspección Ocular. El hecho de que la puerta del domicilio no estuviera forzada y la casa perfectamente ordenada, descartaron el robo como móvil del crimen. Las primeras declaraciones de la pareja sentimental y del hermano de la víctima, explicando sus movimientos la noche anterior, hacían suponer que no se trataba de un caso de violencia de género.

En la inspección ocular buscaron algún indicio que les pudiera poner tras la pista del agresor o agresores. Y la encontraron. Una prueba documental llevó a los agentes hasta el asesino. El domingo a mediodía, Jaime M. volvía de hacer la compra cuando agentes de Homicidios le invitaron a desplazarse a dependencias policiales para declarar. De forma libre y voluntaria accedió a tal invitación. Ya en la Brigada de Policía Judicial, Jaime declaró que conocía de vista a la fallecida por ser vecina del barrio y que la noche anterior, cuando iba acompañado de un amigo, se la había encontrado en una zona de bares. El amigo decidió irse a su casa y Jaime acompañó a la chica a su domicilio.

La inspección ocular y el registro posterior en la vivienda del detenido aportaron suficientes pruebas a la investigación para considerarle el autor material de los hechos. 
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