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Los sospechosos lograron darse a la fuga

Un policía muere tras colisionar en una persecución

Un policía muere tras colisionar en una persecución

Por MDO/E.P.
lunes 26 de marzo de 2007, 00:00h
Un agente del Cuerpo Nacional de Policía, César Casqueiro Abad, de 29 años de edad, ha fallecido en la madrugada de este domingo a consecuencia de un accidente de tráfico cuando participaba, junto a otros tres agentes, en una persecución a bordo de un vehículo camuflado, según ha informado a un portavoz de Emergencias Madrid.
El policía nacional fallecido estaba destinado como agente en prácticas en la comisaría de Carabanchel desde el pasado 3 de enero, tras haber superado con éxito su fase de instrucción en la Escuela de Policía de Ávila, informó la Jefatura Superior de Policía de Madrid. El joven agente falleció en el hospital 12 de Octubre, donde había ingresado en estado grave tras sufrir el accidente, mientras que los sospechosos lograron darse a la fuga en la M-40, tras evadir un dispositivo policial compuesto por dos agentes motorizados que casi arrollan, a pesar de que uno de ellos hizo incluso un disparo intimidatorio.

Los hechos ocurrieron a las tres de la madrugada, cuando César, junto a otros tres agentes de paisano, viajaban en un vehículo policial camuflado realizando labores de prevención en turno de noche y, en la confluencia de la calle Ceceo y el paseo Quince de Mayo, vieron un turismo Seat Córdoba ocupado por dos individuos. Los ocupantes del coche parecieron percatarse del vehículo oficial y cambiaron de rumbo, y los agentes les siguieron entonces a una distancia prudencial. Los sospechosos debieron confirmar que se trataba de un coche policial y aceleraron la marcha, pero los policías activaron los medios acústicos y, por megafonía, instaron al conductor a estacionar el vehículo.

Sin embargo, los ocupantes del coche sospechoso no hicieron caso de las indicaciones de los agentes, sino que apagaron las luces del vehículo y, de forma temeraria, continuaron la marcha, saltándose semáforos e invadiendo aceras, con grave peligro para el resto de la circulación rodada y de posibles viandantes. La persecución se desarrolló por las calles General Ricardos, Santa Saturnina, el paseo Quince de Mayo, glorieta Marqués de Vadillo y Antonio López, donde se dirigieron a la A-42 (carretera de Toledo) y, desde allí, hacia la avenida de los Poblados, en cuyo carril izquierdo los sospechosos frenaron bruscamente su marcha.

Según el relato de los hechos facilitado por la Jefatura Superior de Policía de Madrid, el conductor del vehículo policial logró alcanzar su posición en el carril derecho, momento que aprovechó el perseguido para girar bruscamente y abalanzarse sobre los primeros. Fue entonces cuando el vehículo policial perdió el control y comenzó a girar sobre si mismo, colisionó por su parte trasera derecha contra una valla metálica del lateral de la vía y dio media vuelta de campana.

A consecuencia del accidente, el agente César sufrió dos heridas abiertas entre el tórax y el abdomen, además de salida parcial de vísceras, por lo que, tras ser estabilizado en el lugar de los hechos por el Samur-Protección Civil, fue trasladado al Hospital 12 de Octubre, donde ingresó en quirófano con pronóstico grave y, finalmente, falleció, según confirmó a Europa Press un portavoz del centro sanitario. Mientras, los otros tres policías, dos hombres y una mujer, sufrieron contusiones y magulladuras, pero en todos los casos de carácter leve, y fueron dados de alta en el lugar, se explicó desde Emergencias Madrid.

Mientras tanto, el vehículo sospechoso continuó su marcha en dirección a la M-40, donde le esperaban dos patrullas de motoristas de la Unidad de Centauros tras haber sido avisados por la emisora policial 091. Los agentes, con los chalecos reflectantes y la placa policial al cuello, situaron sus motos cruzadas en la vía para tratar de detener a los sospechosos, quienes hicieron el amago de parar para engañar a  los agentes. Sin embargo, cuando se encontraban a escasos metros, aceleraron al máximo con la intención de atropellarlos y se dieron la fuga, a pesar de que uno de los agentes efectuó un disparo intimidatorio. De hecho, los dos agentes sufrieron lesiones de carácter leve ya que tuvieron que lanzarse al arcén para evitar ser arrollados.
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