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La sanidad madrileña como arma política

La sanidad madrileña como arma política

miércoles 08 de octubre de 2008, 00:00h
Madrid gozaba hasta no hace mucho de un sistema sanitario envidiado por otras CCAA en el que médicos y profesionales de reconocido prestigio desarrollaban su labor en hospitales de referencia punteros en la investigación. Hospitales públicos que contaban con una financiación adecuada a los niveles de exigencia de la población asistida y de los avances científico-técnicos que muchos tratamientos requieren. A su vez, la Comunidad de Madrid realizó un esfuerzo importante en la negociación colectiva de las condiciones laborales de su personal frente al estancamiento de los trabajadores del INSALUD.

El Gobierno regional supo, durante mucho tiempo, rentabilizar políticamente el prestigio sanitario que los profesionales habían conseguido tras mucho esfuerzo pero, casualmente, hace unos años comenzó una campaña orquestada y dirigida a desprestigiar los servicios públicos y a sus trabajadores. Casos como el del Severo Ochoa, archivado por la justicia 3 años después con el desgaste que para este centro ha conllevado, aún siguen en la memoria del ciudadano. Mientras tanto, se desviaba la atención con las repetidas inauguraciones de nuevos hospitales que se construyeron durante el mandato del consejero Lamela. Hospitales que, para rentabilizar su puesta en marcha de cara a las elecciones, comenzaron a funcionar sin la dotación de medios ni de personal adecuada.

Ahora, tanto nuevos como antiguos hospitales, cierran sus servicios y al paciente le derivan a uno u otro, olvidando que la cercanía a su domicilio fue una de las razones de creación de estas infraestructuras. El último ataque a los trabajadores de la sanidad madrileña se dio con la Resolución 31 de julio por la que la Dirección General de Recursos Humanos prohibía a los gerentes de los hospitales renovar los contratos eventuales ( interinajes, suplencias…etc) o realizar contrataciones temporales de personal. Éstas instrucciones han derivado en las reiteradas concentraciones de empleados que ahora, en plena crisis, se quedan sin trabajo (Getafe, 12 de Octubre, Clínico…etc) y que desbordados por la situación, provocaron algunos hechos desagradables que el consejero Güemes ha utilizado para arremeter contra los agentes sociales llamando a estos trabajadores, que se quedan parados,  sindicalistas liberados.
La Consejería de Sanidad justificaba la elección del modelo de gestión privada que promocionó en la presentación del Plan de Infraestructuras Sanitarias 2007/2011, por las carencias económicas ante la crisis y las necesidades de la población. Recordemos que este modelo se implantó en Reino Unido y que ahora se está abandonando para recuperar aspectos del modelo tradicional de gestión pública.

La administración cede terrenos públicos para que empresas privadas inviertan en su construcción y exploten durante 30 años la prestación de servicios sanitarios y no sanitarios, rentabilizando su inversión a costa de ahorrar en recursos humanos y materiales. El presunto ahorro supone en realidad un despilfarro económico porque el coste real de estas infraestructuras es tres veces mayor que si se ejecutara desde la propia administración. Con este sistema los madrileños estaremos pagando una hipoteca a 30 años con unos intereses disparatados.

 ¿Darán el servicio que necesitan los madrileños los cuatro nuevos hospitales previstos para esta legislatura (Móstoles, Torrejón, Collado Villalba y Carabanchel)? Si se siguen produciendo situaciones de desplazamientos de pacientes por los diversos hospitales de la región, se confirma que no por tener un hospital al lado de casa estaremos mejor atendidos si de él nos derivan a otros porque muchos de los nuevos hospitales carecen de especialidades básicas ( neurocirurgía, oncología radioterápica…).

¿Y qué pasa con los antiguos hospitales? Su reforma integral es inminente y los gastos correrán a cargo de la sociedad concesionaria que explotará los servicios no asistenciales (mantenimiento, aparcamientos, servicios residenciales…etc). Disminuirán el número de camas y su población asistida en un 50% siguiendo el  modelo del Puerta de Hierro. El personal sanitario y no sanitario fijo continuará siempre que se adapte a las nuevas circunstancias: se modificará su sistema retributivo y sus condiciones de trabajo, desapareciendo los logros sociolaborales conseguidos como la conciliación de la vida familiar y laboral. Los derechos laborales quedan así sometidos al albur de los intereses políticos del momento. Sus retribuciones variarán según los índices de producción, concepto difícil de baremar teniendo en cuenta que la calidad de la sanidad no se sustenta en conceptos tangibles sino en la percepción de los ciudadanos.

La libre elección de médico que se pretende implantar en esta legislatura cierra el modelo competitivo entre hospitales, dificulta la labor de los profesionales que velan por nuestra salud e incrementa las listas de espera diagnósticas y quirúrgicas. Es en fin, una estrategia más de marketing político imposible de realizar si no es a costa de un descenso de la calidad del servicio asistencial.


Elena Moral Pavo
Secretaria del Sector de Sanidad en CSIT UNIÓN PROFESIONAL
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